<
>

Vicky Miranda, de Río Cuarto a capitanear al Club Ciudad y soñar junto a Las Leonas

Las raíces son indispensables para trazar cualquier camino lejos de casa, volviendo a ellas cuando uno se siente perdido, sabiendo que se puede regresar para recobrar lo aprendido y no perder el rumbo por lo conseguido. El hogar, ese sitio que te acompaña a dónde vas, pero lo más gratificante es el momento en que los lugares que habitas se convierten en tu morada, la gente que te rodea en familia y los vínculos creados se tornan hasta inquebrantables. Todas esas cosas fue cosechando Vicky Miranda y, en una charla exclusiva en el Club Ciudad, se manifestó acerca de sus años de experiencia junto al alto rendimiento.

Victoria dejó su Córdoba natal a los 18 años, con un bolso lleno de libros, sus protectores bucales, tartaneras, palos, sueños y metas por cumplir, pero no se imaginó la magnitud de todo lo que estaba por adquirir en su nuevo club de Buenos Aires: “Vine de muy chica, buscando un lugar, una identidad nueva. Ser parte de un club tan grande como Ciudad, tan histórico en el hockey argentino, importante y ganador”, comenzó relatando Vicky.

“Era como: 'wow, dos canchas de agua'. Todo me sorprendía, todo me daba ganas de estar y ser parte. Creo que hoy en día soy producto de muchas personas, jugadoras, que me hicieron querer y amar al club, respetarlo, darle la entrega y el compromiso de llevar esta camiseta. Cuando entré me fue inculcado por personas como Carla Rebecchi, Jorge Lombi, Mariana González Oliva, que hoy en día también sigue estando muy presente en mi vida con el club, y mismo con la Selección”, mencionó Miranda.

Después de cinco años integrando el primer equipo de Muni, y próxima a cumplir 24 años, Vicky fue elegida como la capitana del club; si bien la responsabilidad es grande, su forma de encararlo es la misma con la que enfrenta todos sus desafíos: “Este año dejaron dos capitanas muy importantes, como son Sofía Giménez y Mercedes Correa, que también fueron las que me enseñaron mucho de este rol. Lo tomo con naturalidad, porque somos un equipo de pares, en el sentido de edad, pero sí trato de transmitir lo poco mucho que sé, que tengo, que puedo dar, que en todo momento va a ser mi ciento por ciento para el equipo, para el club, para los Inferiores. Para mí es lo más importante, dejar mi esencia, dejar algo, y transmitir lo más posible”.

Hace meses que Ciudad de Buenos Aires se convirtió en la sede central de los entrenamientos de Las Leonas, Vicky es la única jugadora local que es parte de la Selección Argentina y su presencia en el club de Avenida del Libertador es algo que no entiende de horarios: “Por suerte lo elijo, a la mañana venimos con el Seleccionado y me siento en casa, entro al club, saludo a la gente de la entrada y digo ‘¡hola, soy yo de nuevo!’. Estoy todo el día, pero también elijo venir a la noche, estar con las chicas de Muni, me toque o no me toque entrenar. Me encanta ser parte, para no llegar al sábado y no entender nada. Me gusta, y me saca también un poco del día a día de la Selección, de esa presión”.

El deporte como estilo de vida y la vida con el deporte como estilo, es algo que está en la sangre de los Miranda y su papá Claudio es quien lo pregonó: “Mi viejo de muy chico tuvo la posibilidad de ser jugador de fútbol, de venir a vivirse a Buenos Aires, no lo pudo hacer porque no tenía dónde quedarse, no tenía los recursos y hoy en día me dice, ‘mirá si yo hoy en día no me voy a desvivir, y hacer todo para que vos estés hoy cumpliendo tu sueño’. Y bueno, sí, es un poco trasladar los sueños, de uno para con sus hijos, de la mejor manera posible”.

Antes de viajar a Estados Unidos con Las Leonas a seguir con la preparación hacia París 2024,Vicky se tomó el tiempo para dialogar sobre lo que llevaría en la valija, pero lo realmente relevante es lo que le gustaría traer de regreso: “Entré en la vorágine de armar la valija y pensar en que mañana voy a estar arriba del avión y ya al otro día voy a estar en el hotel y fue como, bueno, quedate con todos esos momentos. En el instante que estás en la gira y decís, ‘ya quiero jugar, ya quiero que sea el partido’. Aprovechar el entrenamiento de antes, disfrutar la ida del hotel al estadio. Más allá de cuánto jugué, si jugué bien o mal. Todas esas cosas son las que me van a quedar y que quiero recordar”, afirmó la riocuartense.

La nacida deportivamente en la Universidad de Río Cuarto está acostumbrada a jugar de mediocampista central, desde su pronta infancia es donde más cómoda se siente, aunque también es consiente del momento que le toca transitar y donde puede aportar para sumar su granito de arena al seleccionado argentino: “Todos los días voy y quiero aprovecharlo. Porque sé que es el momento en el que estoy, que debo ser flexible en las posiciones, en lo que tengo para aportar al equipo. Me va a hacer mucho mejor jugadora, poder ayudar en varias partes y ser tipo comodín en el lugar que me toque. Y quiero eso, aportar al equipo, desde afuera, desde adentro, desde donde me toque y donde pueda. Me gusta estar, ser y compartir”.

Es usual que solo se reconozca lo visible, lo que uno muestra o deja ver, pero en el inicio de su vida en Buenos Aires no todo fue color de rosa:He tenido momentos en los que no salen las cosas, en que te querés volver, en que estás medio ciega por la tristeza de estar lejos, sin el club que te vio crecer desde muy chica, salir un poco de eso cuesta. Hubo momentos en que sí me replanteé un montón de cosas, y la base de todo ese impulso es mi familia, y mis viejos sobre todo. Se desvivieron porque yo esté acá y pueda intentar lograr mi sueño, ellos fueron lo primordial, y son el gran sostén de mi vida. Así que si hay alguien a quien le tengo que agradecer y deber todo esto que estoy haciendo, que estoy viviendo, es a ellos”, confesó la cordobesa.

Ser una Leona es algo que añora cada pequeña que crece con un palo de hockey en suelo argentino, habiendo logrado estar ahí lo dificultoso es mantenerse, pero, sobre todo, el hecho de disfrutar los procesos que toquen vivir: “Para mí es único y aprendo de todas las jugadoras. Su profesionalismo, su forma de entrenarse. Realmente me gusta ser muy observadora en algunas cosas y me quedo mirando detalles para después implementarlo. Cuando no toca hay que prepararse y entrenarse el doble para poder estar. Yo lo siento y lo tomo así. Hoy en día me toca estar adentro, lo tengo que aprovechar, lo tengo que disfrutar”.

Y se sinceró:” Por más que cueste, porque obvio, yo vengo a correr la pasada y no estoy disfrutando hacerlo a las ocho y media de la mañana. Pero bueno, en algún momento lo voy a recordar y voy a decir, ‘uy ojalá volviera a estar haciendo eso’”, afirmó Vicky.

Hay una llama interna que tiñe todos los propósitos de Victoria, pero para que el fuego continúe hay una chispa que no debe claudicar: “Laburar por lo que uno quiere, me llevo eso todos los días. Me levanto a entrenar para ser mejor jugadora, consciente de que no hay nada más lindo que lo que estoy haciendo, porque estoy jugando a lo que me gusta, en Las Leonas, desde que tengo diez años quiero estar acá. Pero más allá de eso, ser persistente, de no perder la cabeza en el proceso, de ser súper resiliente. Me han tocado momentos en que lo tuve que poner muy en práctica y me quedo con todo eso”, selló la capitana de Las Leoncitas en los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

Para cerrar, Vicky comentó como implementa su filosofía de vida para abocarla a su pasión por el hockey y también complementarlo con el estudio: “Me quiero recibir. Estoy también a tiempo, soy chica, pero voy haciendo también mis pasos desde ese lado. Me saca también un poco del contexto de hockey, me hace re bien. Estar cumpliéndome desde otro lado, a mí, a mi persona, a mi ser profesional. Es una cosa a la vez, pero a la vez todas las cosas al cien por ciento. Bueno, mi viejo siempre que pudo me dijo, ‘hacé lo que quieras, pero al cien’. Y eso lo tomo realmente muy a flor de piel. Que en el momento presente que esté haciendo algo, lo haga con todo de mí. Porque después no voy a poder reprocharme nada”, finiquitó Miranda.