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Hermosillo no apuesta por la Máquina

Para Carlos Hermosillo, el legendario goleador del Cruz Azul, la calidad de súperlíder que hasta el momento sostiene el cuadro cementero, no lo hace favorito al título del torneo Clausura 2014.

Hermosillo habló en exclusiva con Martín Bater de ESPNDeportes.com sobre el gran presente de los cementeros. Como voz autorizada e hincha del club que es el ex goleador del Cruz Azul y la selección mexicana, el actual comentarista de la cadena Telemundo en Estados Unidos no dudó en ser brutalmente honesto y determinar que, por más superlíder que sea actualmente, el Cruz Azul no es candidato a acabar con 17 años de sequía y salir campeón.

Martín Bater (MB): Aquel título liguero obtenido en 1997 fue el último del Cruz Azul en su historia, la cual ha dejado una buena cantidad de corazones rotos en el camino desde entonces. Sin embargo, en este momento el conjunto cementero es el único superlíder del Clausura. ¿Hay razones para pensar que este es el año en que se acaba la sequía?
Carlos Hermosillo (CH): Me cuesta trabajo pensarlo, o sea, yo quisiera [que eso suceda]. Efectivamente, han quedado muchos corazones rotos, muchas decepciones en el camino, muchas promesas, cambios de estructura…mil cosas en el camino. Pero al fin y al cabo siempre lo mismo.

Si nos basamos en las estadísticas, yo podría llegar a apostar que el Cruz Azul es uno de los mejores equipos del torneo regular de la historia, un equipo avasallador por momentos durante esa instancia, pero siempre está ahí metido entre los primeros lugares. Me preocupo mucho porque le cuesta en las liguillas, y me preocupa mucho que algunos jugadores no lleguen a poder sobreponerse a lo que sucedió contra el América, ya que una vez que llegue la Liguilla todas esas preguntas sobre si va a volver a pasar lo mismo van a regresar a la superficie. Es un gusanito que traes en tu cabeza, un puñal en el corazón que te va a generar desconfianza.

El torneo regular y la Liguilla son dos torneos completamente distintos. Creo mucho en Luis Fernando Tena, él me parece un técnico extraordinario, pero no me aventuraría a decir que el Cruz Azul va a ser campeón. No es que no crea en ellos, sino que porque hoy por hoy, los aficionados que han aguantado tanto son mucho más cautelosos sobre lo que esperamos de parte del Cruz Azul, yendo partido tras partido creyendo en ellos mientras el equipo va creciendo junto a esa ilusión.

MB: Si el Cruz Azul no es tu candidato, ¿qué equipo lo es?
CH: El Toluca está haciendo un buen campeonato, pero no puedes descartar a Santos, si el América se mete va a ser sumamente peligroso, el mismo Pachuca. Si el León entra, también, hay que tener cuidado. Es complicado, porque de los equipos que están ubicados entre los primeros ocho hoy en día, cualquiera de ellos puede llegar a ser campeón.

EL 'DOLOR' DEL CAMPEONATO
Hermosillo le dio la última gran alegría de su historia al Cruz Azul en aquella final infartante del Torneo de Invierno en 1997, y aprovechó la ocasión para recordar como él atesoró la oportunidad de cumplir el sueño de todo hincha al convertir el gol del campeonato desde los 12 pasos con dos costillas rotas y un chaleco antibalas puesto.

"Nosotros jugamos el primer partido de la Liguilla contra el Atlante en el Estadio Azteca, nuestra casa era el Estadio Azul. En una jugada que yo siento que le gano al central, me quiero anticipar, me anticipo, gano el balón, pero aflojo el cuerpo debido a que él iba a llegar a destiempo. Sin embargo, quizás mi reacción fue muy tardía…aflojo el cuerpo, bajo los codos y a la misma vez él entra con un codo que efectivamente me fractura dos costillas. En el entretiempo dije 'no puedo más' y de ahí me llevan al hotel, me dicen 'que pena, ya no vas a terminar de jugar'", dijo Hermosillo.

Crack. El artillero de 33 años en ese entonces veía con impotencia como sus sueños se esfumaban con una lesión desafortunada, pero él se negaba a tirar la toalla.

"Les pregunté si se pueden operar [las costillas], y cuando me lo afirmaron les dije 'pues bueno, operen'…Yo siempre digo que el jugador de fútbol debe tener cierto olfato, y en ese momento yo tenía la sensación de que íbamos a estar en la final. Yo me estaba operando después del primer partido de la Liguilla, o sea que todavía quedaban dos fases antes de la final. Me acuerdo que durante el partido de vuelta de las semifinales contra Atlas sentí mucha tristeza por no poder estar ahí abajo (en la cancha) al escuchar el himno nacional y ver al equipo ahí", dijo Hermosillo.

Su determinación era tal que no había manera de que si el Cruz Azul llegaba a la final, Hermosillo no estuviera allí. Luis Fernando Tena, quien también es el entrenador de La Máquina hoy en día, parece que también lo sabía.

"Vuelvo a la actividad para la final contra el León y juego todo el segundo tiempo del partido de ida, y para el partido de vuelta (Luis Fernando) Tena me dice que quizás no me va a utilizar, pero yo le respondo que estoy preparado para lo que sea", dijo Hermosillo.

"Efectivamente fui a la banca ese día, y la noche anterior justamente soñé que metía el gol del campeonato pero que iba a hacerlo de cabeza, lógicamente. Cuando yo ingreso al partido, Palencia se pierde una situación de gol clara [en el primer tiempo suplementario]. Luego, cuando (el arquero del León) Ángel Comizzo me da el golpe, creo que fue un golpe muy artero.
Yo no me di cuenta de la magnitud del golpe hasta que lo vi en la tele. Yo sabía que él me había golpeado porque Carlos Reynoso, a quién respeto mucho ya que me dio la oportunidad de jugar al fútbol, les había dicho [a sus jugadores]: 'Si entra Hermosillo, búsquenle las costillas'".

Hermosillo yacía en el suelo una vez más, derribado pero no noqueado, el árbitro había cobrado penal y había un compañero suyo particularmente interesado en su bienestar.

"Yo creo que Comizzo se volvió loco y cometió lo que me parece que es uno de los errores más graves que puede cometer un jugador de fútbol. No puedes atentar contra la integridad física de ningún jugador. Sin embargo, eso me dio la oportunidad de definir el partido con todo lo que eso significaba. Imagínate: Mi equipo de la infancia, llegar yo al Cruz Azul, jugar una final, tener la oportunidad de darle un campeonato al Cruz Azul… ¿qué más le podía pedir a Dios?" dijo Hermosillo.

"Además, que me haya dado la oportunidad de haber jugado con las costillas rotas y un chaleco antibalas puesto, que Palencia haya fallado un gol anteriormente…Adomaitis llega y me pregunta si estoy bien, él me insistía y yo le decía 'sí sí, solo tengo sangre'. Él insistía, e insistía, preguntándome si estaba bien…yo ni siquiera sabía en ese momento que el árbitro había cobrado penal, y él estaba muy nervioso ya que si no lo ejecutaba yo, lo tenía que hacer él. Tuve la gran fortuna de poder darle un campeonato al equipo que más quiero con todo mi corazón."

Sueño cumplido para Hermosillo y un recuerdo imborrable tanto para él como para los simpatizantes del Cruz Azul. Hermosillo ya no lleva la camiseta número 27 puesta y no cree que ese momento se llegue a reeditar este semestre para el club de sus amores. Ahora depende de la actual generación de cementeros el poder escribir una nueva página de gloria en la historia de un club que parece ser el eterno optimista del fútbol mexicano.

Al igual que Hermosillo en esa legendaria final de 1997, el Cruz Azul fue derribado en la final del Clausura 2013, pero parece dispuesto a levantarse para dar pelea nuevamente un año después.