BARCELONA -- José Manuel Pinto, el portero de la Copa, vivirá el miércoles el que quizá sea su último gran partido en la meta del FC Barcelona. O quizá no. Llegados a estas alturas, con apenas un mes de competición por delante, no se sabe aún a ciencia cierta si el andaluz renovará su contrato por una temporada más o al cabo de seis años y medio acabará su relación con el club.
Pinto llegó al Barça cedido por el Celta el 18 de enero de 2008 casi por casualidad. El 29 de diciembre de 2007 Albert Jorquera, suplente de Valdés, se lesionó gravemente en un partido de la selección catalana y Txiki Begiristain (por aquel entonces director deportivo del club azulgrana) arrancó a toda prisa la operación para incorporar a un meta en el mercado de invierno. Y el andaluz no estaba, de entrada, en ninguna lista de candidatos.
Óscar Ustari, suplente de Abbondanzieri en el Getafe, fue rápidamente el elegido por los servicios técnicos del Barça, pero el presidente del club madrileño, Ángel Torres, se cerró en banda por cuanto Bernd Schuster, entrenador del cuadro azulón, le consideraba tanto un portero de futuro como le utilizaba en la Copa y en la Copa de la UEFA.
Que no pudiera jugar Champions si se lesionaba Valdés también frenó el ímpetu azulgrana, que tras sondear las incorporaciones de Carini (Murcia), Barbosa (Recreativo) y Munua (Deportivo) fijó sus ojos en Villarreal, donde a la sombra del uruguayo Sebastián Viera, Manuel Pellegrini daba cancha en la Copa de la UEFA a Diego López, fichado el verano anterior del Real Madrid.
PUDO SER... DIEGO LÓPEZ
Aspecto enterrado en la actualidad, el portero a quien Jose Mourinho catapultó a la titularidad merengue el pasado curso, que se mantiene en el puesto en la Liga y que el miércoles ocupará el banquillo, pudo ser azulgrana en enero de 2008 a poco que Begiristain hubiera acordado con el secretario técnico del Villarreal del momento (Paquito) las contraprestaciones que pidió el presidente del 'Submarino amarillo', que no eran otras que la incorporación a su equipo de algunos valores de la cantera del Barça.
En esas estaban las negociaciones cuando la segunda semana de enero alguien le apuntó a Txiki el nombre de Pinto, que había perdido la titularidad en la portería del Celta frente a Esteban un mes antes y que a sus 33 años se consideraba un perfecto secundario para cubrir el expediente, la suplencia, hasta final de curso.
El Barça llamó a la puerta del club gallego con una oferta de 500 mil euros por una cesión hasta fin de temporada (cuando acababa su contrato en el Celta) y propuso a Pinto una opción de fichaje en junio. En apenas una semana se cerró el trato a tres bandas y mientras el Villarreal seguía esperando la respuesta por Diego López José Manuel Pinto, el 18 de enero de 2008, se presentó en el Camp Nou.
"Sé que vengo a ser suplente, quiero aportar mi experiencia y vengo a quedarme más allá de final de temporada" señaló el andaluz el día de su presentación, en la que admitiendo que "mi defecto tal vez sea el juego con los pies" recordó que su llegada al Celta fue en las mismas circunstancias. "Llegué cedido por seis meses y jugué nueve años y medio en el club".
Rijkaard, Laporta y Begiristain recibieron con los brazos abiertos el 'parche' que significaba su llegada y el derrumbe final de aquella temporada le permitió permanecer lejos de los focos, ocupados en el derribo de un equipo del que se marcharon Ronaldinho, Deco y el entrenador para dar entrada a Guardiola y al nuevo ciclo.
Pep aprobó la continuidad del meta por su excelente relación de vestuario y por la consideración que tuvo en su papel secundario... Pero desde el primer día le dejó claro que no iba a ser un simple suplente, sino que sería el elegido para jugar la Copa del Rey. Y así hasta hoy...
Pinto, que encajó ocho goles en los tres partidos de Liga que disputó en su primer medio año de azulgrana, jugó los nueve partidos de Copa en la temporada 2008-09, que cerró el Barça ganando la Final al Ahletic en Mestalla (4-1) y en que destacó de manera providencial en la Semifinal frente al Mallorca, atajando un penalti para convertirse en el 'otro héroe' del torneo.
Guardiola convirtió así al simple 'Guardaespaldas' de Valdés en un futbolista consciente de su papel y sabedor de su protagonismo en la búsqueda de la eternidad de aquel equipo. Y Pinto superó el reto con solvencia contrastada.
En sus seis temporadas y media como azulgrana el andaluz ha disputado un total de 84 encuentros: 29 de Liga, 47 de Copa y 8 de Champions League. Los percances de Valdés le catapultaron en momentos puntuales a la titularidad del campeonato liguero hasta que el meta de L'Hospitalet sufrió su primera lesión en noviembre y, después, la gravísima ante el Celta el pasado 26 de marzo.
De sopetón, y cuando su continuidad en el club más allá del mes de junio se daba por descartada, la imagen de Pinto mutó de secundaria a protagonista y en su rendimiento se asentaron las esperazas de un equipo que ya caminaba en el alambre.
A sus 38 años el andaluz de aspecto desgarbado, productor musical en sus ratos libres y que parece estar muy por encima de cualquier crítica, se vio en necesidad de sumarse a los Messi (su gran amigo y principal valedor en el vestuario), Xavi, Iniesta y compañía para mantener al equipo en lo más alto.
Y en compañía de todos ellos, y a las órdenes del Tata, sufrió el KO europeo frente al Atlético de Simeone y el derrumbe liguero en Granada en una semana de máximos que acaba en Valencia con la final de Copa. 'Su torneo'.
A José Manuel Pinto le quedan por delante seis partidos en la portería del Barça pero ninguno apunta tan trascendente y vital como el Clásico del miércoles. Allí, en Mestalla, ganó una Copa al Athletic y perdió otra, hace tres años y ante el mismo Real Madrid que apunta en el horizonte con una imagen amenazante.
Será su cuarta Final en el torneo. Ganó dos y perdió una pero ninguna de ellas se contempló en su momento con la trascendencia de la que se avecina. No sólo podría depender su futuro personal (que está por ver) en la plantilla de cara al próximo curso, sino que es la cita mayúscula para cerrar de la mejor manera una temporada que en apenas una semana ha pasado del sueño a bordear la pesadilla en el universo azulgrana como nadie podía imaginar. O sí.
