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América perpetra cruelmente la eutanasia al Veracruz

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Paliza del América con hat-trick de Henry Martín (1:54)

Los azulcremas aseguran su puesto en la Liguilla tras vencer al Veracruz 5-0. (1:54)

LOS ÁNGELES -- Veracruz rehuyó, reculó, de su cita magnífica ante la hazaña y la redención. Y América lo destazó. Y lo hizo sin miramientos, pero sin furia. 5-0, el epitafio piadoso para la mascota maltratada por Fidel Kuri.

Advertidos ya que el 3 de diciembre será el día de su eutanasia, vía desafiliación, los Tiburones Rojos se dieron a la fuga del mayor citatorio a su responsabilidad: enfrentar al ícono del #ÓdiameMás.

Con tres goles y una asistencia, Henry Martín es el arponero absoluto del América, en la cacería casi sin épica ni cantares de gloria, para confirmar que Veracruz llegaba muerto a la cancha, con autopsia firmada en el escritorio de la FMF.

Pero América entraba al Luis Pirata Fuente con los ojos vendados. E hizo con decoro y devoción su tarea. De hecho, le castañeaba la duda de si los once adversarios honrarían el mote guerrero de Tiburones, tan deshonrado por la deshonra de Fidel Kuri.

Las Águilas fueron encontrándose sorpresas. Más allá de que la fiereza del Tiburón competía con una lata caducada de sardinas, al minuto 19, Bruno Valdez se regocija con el inesperado error de Sebastián Jurado que va por la piñata y regresa sin dulces y sin balón.

En la salida de Jurado por un balón elevado termina dejándolo como cortesía a los americanistas y Bruno Valdez le pone el norte a la brújula fúnebre y fatalista del Veracruz con el 1-0.

Con los presuntos rebeldes del esclavizador Kuri, ocurrió que claudicaron ante el tsunami americanista. Los charlatanes de oropel, como Ángel Reyna, Carlos Salcido, Leobardo López y compañía, fueron los primeros en acurrucarse ante el pánico del compromiso.

Ese 1-0 castró a los últimos bravucones de Kuri y a Kuri mismo. Y América se dedicó a ir de más a menos, para cerrar un entrenamiento mediático, y dejar en claro que la goleada fue una cortesía a su afición más que una furibunda razzia sobre el adversario.

Después se vendría el festival de Henry Martín, para dejarle en claro a Miguel Herrera quien es la bayoneta calada del equipo.

Comienza con un obsequio a Nico Castillo para el 2-0, y después él azuza la glotonería de sus compañeros, para que le entreguen, en zona de fusilamiento, balones para el tercero, cuarto y quinto goles.

Los escualos rojos se despidieron de su gente de la misma manera en que le han jugado el dedo en la boca, en complicidad con Kuri: con una exaltación al cinismo, cuando pudiendo higienizar su dignidad, terminaron por malbaratarla.

Al final eso ha sido Veracruz lastimosamente: un plantel y un propietario abaratados, ejerciendo la desfachatez morbosa y cómplice de jugar a la víctima y el victimario. Porque los jugadores pudieron parar y tuvieron miedo.

América consigue el botín deseado, además de colocar a Martín en la élite de goleadores. El Nido tiene asegurada su Liguilla, aunque la posición final en el listado de ocho, está en manos ajenas y podía caer hasta la sexta posición.

Pero, al menos, se va a un receso de casi tres semanas, con escaso margen de riesgo de lesiones, y sabiendo que Miguel Herrera podrá estar en el banco, en la Liguilla, aunque su auxiliar Álvaro Galindo encuentra cuentas generosas: 11 puntos de 15 posibles y sin bochornos ni vergüenzas ajenas desde la zona técnica.