<
>

Cuando Chivas usurpó el #ÓdiameMás

play
La generación de oro de Chivas está rindiendo a nivel de cobre (1:54)

Rafa Ramos le pide a Tena, Peláez y Amaury que hagan valer la autoridad que ellos tienen sobre el Rebaño. (1:54)

LOS ÁNGELES -- Chivas en estado catatónico. Todos los males del planeta lo aquejan. División. Insurrección. Enfrentamientos. Incompetencia. Divorcio. Incapacidad. Impotencia. Negligencia. Indisciplina.

Visto así, es un mísero muerto que de reencarnar, reencarnaría en el mismo muerto.

En el confeti de autopsias que hoy acompañan al Guadalajara, parecería que ante Cruz Azul, el sábado, será el festín del aquelarre con el pescuezo de Luis Fernando Tena como carnada de la muchedumbre.

¿Cuánto puede ser real de tan dantesco y siniestro diagnóstico diseminado en redes sociales y contenidos mediáticos?

Al final, por distintas rutas, entre la presunta víctima, Chivas, y el presunto victimario, Cruz Azul, sólo hay un punto de diferencia en la Tabla General. El éxtasis celeste tiene siete unidades y la agonía rojiblanca tiene seis unidades. El extremo del extremismo.

Incluso yendo a referencias inmediatas, nos topamos con la incongruencia en los balances.

En la mejor exhibición de Tuzos en el torneo, especialmente del inconsistente Rubens Sambueza, en Pachuca, iguala 0-0 con Chivas. En la paupérrima exhibición de Tuzos, como visitante en el Azteca, pierde ante Cruz Azul 3-1, que, es cierto, jugó con diez hombres casi una cuarta parte del encuentro.

¿Otra referencia común? ¿Qué tal Toluca? Chivas juega una tercera parte del encuentro con diez hombres en el Akron. 2-2 el desenlace. Cruz Azul 3-3 en el Nemesio Díez. En una feria de errores defensivos, penales inventados y penales errados, pero, eso sí, tal vez el mejor encuentro en lo que va de la Liga.

Ojo: Chivas sí vive una crisis. Y de ella, la responsabilidad absoluta es para Luis Fernando Tena, pero la culpabilidad tiene a varios inquilinos enmascarados, y desenmascararlos debe ser tarea del mismo Tena y de Ricardo Peláez.

Y, ojo: Cruz Azul toma un saludable respiro. Todo se origina desde que el grupo cerró filas, echó y vetó del vestidor al cuñado incomodísimo Víctor Garcés, y pidió al técnico Robert Dante Siboldi, que la arenga final fuera hecha por el mismo plantel.

Por eso, insisto: no se trata de negar el caos futbolístico del Guadalajara y mucho menos de no embelesarse con esta reacción poderosa de Cruz Azul. Al contrario, por ese choque de circunstancias dramáticas, el encuentro de este sábado, se convierte en la batalla del escándalo. ¿Matar para no morir? ¿Morir para no matar?

Antes de arrancar el Clausura 2020, insistíamos en que Chivas sería el protagonista del morbo del torneo. Y, evidentemente, con esa deliciosa devoción a centrar todas las bayonetas esperando que el favorito tropiece, y de preferencias se quede despatarrado en el piso para arrancarle lentamente la zalea, el Guadalajara es un bocadillo delicatesen para la carroña.

Es claro: la descarnada y encarnizada cacería sobre el Rebaño la despiertan la ostentación oligarca de sus contrataciones, y el desliz triunfalista de su director deportivo, cuando Ricardo Peláez anuncia que “primero, vamos a ser campeones de copa”.

Y ante el fracaso en la Copa Mx, ya está dicho, sólo hay alguien que cae más pronto que un hablador y un cojo, y es un hablador cojo.

No hay bocadillo más apetitoso que el fracaso de un aventurado juramento, como éste de Peláez, e insisto, especialmente cuando se trata de Chivas, y más aún cuando se trata de un parteaguas en la historia del Guadalajara, por el volumen y el costo de las adquisiciones.

Tal vez, sólo desde la época de las Súper Chivas de Salvador Martínez Garza, el Rebaño jamás había ido de compras con tanta libertad y derroche, como ricachona en un 'Black Friday', como lo hizo para este Clausura 2020.

Pero, Chivas no puede escapar a esa maldición. Así lo eligió. Es el protagonista del morbo, y es, inversamente proporcional, más sabrosa la desgracia mientras más amarga es la suerte de las susodichas.

En un mercado de canibalismo puro, como el futbol mexicano, casi, sin temor a exagerar, el Guadalajara arrebató –producto de su propia grandeza--, en la miscelánea previa al torneo, el mote de #ÓdiameMás al América, con esas celebérrimas compras de pánico hechas por Ricardo Peláez.

¿Puede vencer Chivas a Cruz Azul? Por supuesto. Tena sólo debe colocar a sus jugadores en el puesto correcto. Es decir, el Chicote Calderón como lateral izquierdo, al Canela Ángulo volanteando, y a La Chofis López en la banca o en la picota del ultimátum, por donde, por cierto, ha pasado ya infinidad de veces.

¿Puede Cruz Azul administrar los Santos Óleos a Tena? Claro. El plantel sólo debe seguir dándole con la puerta en las narices a Garcés, y seguir manejando el grupo mismo sus arengas, como lo hicieron ya, alguna vez, en aquel torneo de macabro desenlace, cuando pierde la Final del Clausura 2013 ante el América del Piojo Herrera.