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Chivas... 'un esqueleto y su derrota'

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Cruz Azul y Chivas confían en encontrar su mejor forma en el cierre de torneo (1:13)

Robert Dante Siboldi y Víctor Manuel Vucetich coincidieron en que las últimas fechas serán cruciales en su búsqueda del título. (1:13)

LOS ÁNGELES -- “Somos un esqueleto y su derrota. Pero seguimos yendo”. Lo escribió Amalia Bautista. Eso es Chivas hoy, un esqueleto y su derrota. Y sigue yendo…

Tras el alucinógeno viaje patrocinado por vencer ¡al Atlas!, Cruz Azul aterrizó al Guadalajara contra el piso agreste y hediondo de su realidad. Pachuca le da el golpe de gracia. Empatando, lo manda a la zona del infelizaje del repechaje. Ahí, donde los menesterosos de la Liga MX suplican la última limosna.

Queda claro que a Chivas le hizo más daño vencer al Atlas que al Atlas mismo, que hoy ya de por sí vive estrictamente desamparado al vivir condenado al condenatorio amparo de Alejandro Irarragorri.

Hagamos un recuento de cómo el exitismo, por ese triunfo ante una de las lágrimas del torneo, se devoró la sensatez en el Guadalajara.

1.- Mire usted, patrocinó a Amaury Vergara para anunciar que sufrió COVID-19, pero que gracias a los polvitos milagrosos que creó su padre, salió ileso sin tomar ningún medicamento. Esa misma semana posterior al Clásico Tapatío, se le vino abajo el gallinero: “Gallito” Vázquez, “Pollo” Briseño y el “Huevo” Zaldívar, dieron positivo.

2.- Ricardo Peláez maravilla y sorprende con una aseveración que ha sido desmentida recurrentemente por el juez supremo que es la cancha: “‘La Chofis’ (AKA Javier López según los registros del Calatrava) es un fuera de serie”. Ante Cruz Azul, el referido hizo lo que con mayor frecuencia ha hecho por Chivas: ser un lastre.

Insisto: esto es Chivas hoy, un esqueleto y su derrota. Y sigue yendo…

El proyecto se cae a pedazos. Con pecados fuera de la cancha y dentro de la cancha. Jugadores alcoholizados, parranderos, indisciplinados, displicentes y desubicados, como ese “habemos jugadores mexicanos que sí valemos 15 millones de dólares”, insinuado por José Juan Macías, mientras posaba para GQ con una que otra vestimenta de la que se avergonzaría hasta el mismísimo Jorge Campos.

Y dentro de la cancha, todo repercute. Seamos indulgentes con los dos redimidos, tras su pasaje de bufones con su vodka con tamarindo, han sido los mejores en la cancha Alexis Vega y Uriel Antuna, quien además cargaba con el fallido intento de Don Juan con una actricita conocida sólo en las secciones del Aviso de Ocasión… y con una lupa.

Macías, con todo y su pomposa etiqueta de 15 millones de dólares, se deprecia semana a semana, cuando desperdicia posibilidades de gol. Queda claro, no es lo mismo jugar sin presión en León, que cargar con el bártulo de referente en Chivas. Las camisetas no se encogen, los espíritus sí.

¿Acaso no anhelaba regresar al Rebaño para saldar cuentas, coronarse campeón, callar las bocas de intriga que lo echaron de ahí, para enseguida viajar a Europa y apoderarse de la gran vacante dejada por Hugo Sánchez? Ya sólo falta que cambie de “coach de vida”, y se enliste y se aliste con Diego Dreyfus, el gurú de Javier “La Leyenda” Hernández, el ex “Chicharito”.

Encima, hay jugadores inconstantes, desconcentrados. Habría que agregar a Jesús Molina a la bolsita de los indultos, pero el resto, vive bajo el pánico del error, especialmente porque la casa del terror de Chivas, es su propio estadio.

Sería fácil condenar a Víctor Manuel Vucetich. Se desespera. No es que no sepa qué hacer, sino que las indicaciones a sus jugadores se evaporan bajo la intensa presión del partido. Le marca los recorridos a Isaac Brizuela, pero con su memoria de Conejito, se olvida de ejecutarlos. A Jesús Ángulo le pide que sea el Marcelo del Madrid, y el sólo puede ser el “Canelito”.

Pero, el ex Rey Midas, quien ha perdido el toque de oro, también despierta dudas sobre algunas decisiones, como esa obsesión, compulsiva totalmente, de enviar cada juego a “La Chofis” López a que rescate los partidos, cuando el repuestito jugador obedece a una descripción perfecta de Alberto Cortez, cuando habla de que “no les importa nada, mas que su vientre y su sexo”.

¿Qué pretende Vucetich insistiendo con “La Chofis”? Demostrarle a Peláez que está equivocado. O tal vez obedezca órdenes, por si un chiripazo del creador de los trenecitos en los jacuzzis, le salva el partido. O tal vez le despierte lástima y compasión un tipo que a los 26 años ha decidido asesinar su alguna vez prometedora carrera futbolística.

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1:39

Álvaro Morales sobre Chivas: No están para nada

El 'Brujo' declaró que Cruz Azul hizo lo que quiso con el equipo de Guadalajara.

Para fortuna del Guadalajara, Raúl Gudiño parece haberse estabilizado. Entre sus errores y los de “Toño” Rodríguez, recordemos, le escamotearon al menos cinco puntos en este torneo, cantidad suficiente para que estuvieran mejor colocados en la Tabla de Posiciones, y no caer a los arrabales competitivos, al lado de Pachuca, Santos, Toluca y demás marginados, que ni siquiera alcanzan el 50 por ciento de los puntos disputados.

¿Tiene solución? Por supuesto. Por ejemplo, una doble sesión de trabajo tres días seguidos a la semana, para que quienes tienen muertas las neuronas de la memoria, las rehabiliten, y para que a los habitantes de las noches tapatías, se les agoten las energías de irse de excursión, ahora con la ventaja de hacerlo embozados con los cubrebocas.

Y cada ultimátum funciona. Ya ve Usted, Antuna y Vega, saben que a la siguiente que perpetren, con vodka o con tequila o con alcohol de 96 grados sabor jamaica, serán expulsados del club, con una rescisión de contrato sin derecho a finiquito.

¿Oribe Peralta? Ya puse una referencia alguna vez. Cuando Ricardo Peláez jugó para Chivas y se lesionaba con frecuencia, él mismo decidió presentar su renuncia por dignidad, y dejar en claro, que no quería ganarse su salario desde la enfermería. Pero El Hermoso Peralta no tiene escrúpulos… ni intención de defender la dignidad lustrosa que le dio su heroica jornada olímpica en la Final contra Brasil en Londres 2012.

Pero, son decisiones que sólo se toman con audacia y rigor, y no con comportamientos oportunistas como salir a presumir haber sido víctima de COVID-19, y recomendar irresponsablemente a la gente, que no se preocupe por medicarse, porque para eso está la taumatúrgica ciencia de polvitos que le heredó su señor padre.

¿Me cree ahora? Esto es Chivas hoy, un esqueleto y su derrota. Y sigue yendo…