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Barcelona mantiene su 'colchón' en la cima tras superar al Atlético de Madrid

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Xavi: "Le hemos ganado a un señor equipo" (1:53)

El entrenador culé destacó el triunfo obtenido ante el Atlético de Madrid que lo pone un paso más cerca del objetivo de ganar LaLiga (1:53)

BARCELONA -- Barcelona dio un paso más hacia el título entre bostezos, nervios y pidiendo la hora para derrotar al Atlético de Madrid en un Sant Jordi, 23 de abril, que por fin no le fue esquivo. No lo fue en el marcador, ganando con sufrimiento, mucho, pero sí volvió a serlo en su juego, otra vez lejos de lo que se esperaría de un líder tan solvente como es.

Marcó Ferran Torres rozándose el descanso. Antes y después pudo marcar el equipo de Simeone y también pudo hacerlo Raphinha, que sigue dejando mejores números (otra asistencia) que sensaciones, pero la tarde soleada se cerró con ese escualido 1-0. Suficiente para acercarse a la Liga, no tanto para mostrar poderío...

En una fecha tan señalada en Catalunya (Sant Jordi es la fiesta oficiosa) como fatal en los libros del club no podía esperarse una tarde plácida ante el Atlético. Entre los muchos libros que se han editado para este Sant Jordi sobresale uno en clave Barça: 'Cuando fuimos eternos', una obra magnífica escrita por el periodista Luis Martín, testigo directísimo y que es un paseo nostálgico alrededor de aquel equipo que dirigido por Pep Guardiola lo ganó todo en el campo... Y fuera de él.

De aquel Barça eterno queda al cabo de una década la nostalgia de lo que fue y muchos querrían que volviera a ser, incapaz el equipo actual de acercarse mínimamente a ello e incrédulo el aficionado pensando que aquello podría repetirse. Xavi no tiene la magnificencia de aquella plantilla de la que él formaba parte y la actual, además, peca de una falta de entusiasmo, de ansia, capacidad de rebelión, que es difícil de entender.

Empujado en LaLiga por su excelencia defensiva y sus triunfos funcionariales, algunos (pocos) brillantes y la mayoría para ir sumando con números de record pero sensaciones contradictorias, los errores del Real Madrid le dejaron tan cerca del título que hubo algunas semanas que se dibujó una temporada magnífica, dándose por hecho, más tras el 0-1 de la ida en el Bernabéu, que caería un triplete doméstico.

Pero a la que el equipo de Ancelotti goleó en el Camp Nou, al Barça se le acabó algo. El qué es difícil de adivinar, pero se vino abajo y ahí está, intentando recuperar el entusiasmo que debería tener un equipo que persigue la Liga después de tres años de abstinencia.

Comenzó la tarde ya torcida, en un error obsceno de Busquets en la frontal que, de pronto, convirtió en una vaselina Griezmann que se estrelló en el travesaño. En 44 segundos ya empezaba a temerse otra festividad de Sant Jordi terrible para el equipo azulgrana, que vestido de amarillo ni encontraba la pausa ni entendía cuando debía correr.

Suerte de la reaparición de Frenkie de Jong para ocultar el poco tino general de un equipo cuyo dominio era tan falso como incómodo su fútbol, que no encontró algo de personalidad hasta que en la segunda mitad entró Pedri, la otra brújula imprescindible de este Barça.

El canario ingresó con el marcador a favor pero las sensaciones en contra. El Barça había cerrado 334 minutos de sequía en el último suspiro de la primera mitad, cuando Ferran, insólitamente solo en la frontal, recibió una asistencia exacta de Raphinha para rematar a placer.

El líder había logrado el máximo con el mínimo. Un respiro sin dejar de pensar que la continuación sería, igualmente, un ejercicio de resistencia. Porque de resistencia vive el Barça, que no de dominio. Ter Stegen, otra vez, fue salvador ante Griezmann, Carrasco, De Paul y cualquier colchonero que le buscase para evitar una victoria, otra, con sufrimiento que fue celebrada con más alivio que euforia en la grada de un Camp Nou que contempla el título cada vez más cerca pero la excelencia más lejana.