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Real Madrid: Karim Benzema disfruta su mejor versión como profesional

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El renacer de Karim Benzema, los números del francés post CR7 (3:00)

Tras la salida de Cristiano Ronaldo del Real Madrid, Karim Benzema tomó un rol protagónico y sus números así lo demuestran. Caro Guillén y Alex Pareja analizan el rendimiento del delantero antes y después de la era de Ronaldo en la Casa Blanca. (3:00)

Tras la consecución del sexto Balón de Oro por parte de Lionel Messi la semana pasada, se hizo viral un meme en el cual se había suplantado la cara del argentino por la de Karim Benzema. El mensaje decía: Estos son los Balones de Oro que tendría Benzema de no haber jugado con Ronaldo nueve años.

Como hoy en día la comunicación vuela por las redes en diferentes formatos, no está de más prestar atención hasta a los memes, pues tal vez la creatividad colectiva de internet entienda mucho mejor la realidad del fútbol que los analistas profesionales.

Quién sabe cuántos Balones de Oro podría llevar Benzema de no haberse cruzado con Ronaldo en su carrera madridista, esa es una hipótesis en la que es complicado entrar, pero lo que ha quedado más que refrendado estadísticamente es el hecho que el goleador francés ha explotado y alcanzado su plenitud sólo una vez que ha salido de la sombra del crack portugués.

Desde que Ronaldo cambió Madrid por Turín, Benzema ha firmado 40 goles en 63 encuentros. En los nueve campeonatos que disputó junto a Ronaldo vistiendo la camiseta blanca, el francés anotó 171 en 361 partidos. La diferencia salta a la vista, pues el ratio goleador de Karim ha reventado en esta temporada y media en la que el antiguo 7 merengue ha vestido la camiseta de la Juventus.

De Benzema siempre se ha admirado su facilidad con el balón. Su calidad técnica está fuera de cuestión, por algo ha sido titular indiscutible con Mourinho, Ancelotti, Benítez, Zidane y Solari. Sin embargo, sí se le pedía siempre una mayor producción goleadora, pues llevar el 9 del Real Madrid es algo que pesa y mucho.

Pero el francés pasó nueve años jugando con uno de los jugadores más feroces que ha conocido la historia del fútbol. Cristiano Ronaldo quiere que su equipo juegue siempre para él, que todos los balones de ataque pasen por sus botas, y tal vez nadie haya entendido esa necesidad de figurar del portugués tanto como su amigo Benzema.

Ese entendimiento hizo que Ronaldo considerará al francés como su mejor socio, el hombre con quien siempre quería compartir la punta de ataque, porque Karim no hacía ni siquiera el esfuerzo de robarle el foco. Pero ese compañerismo también vino acompañado de severas críticas para el ex del Olympique de Lyon cuando sus sequías goleadoras se hacían pronunciadas.

En los últimos 18 meses, sin embargo, Karim parece haber renacido. A punto de cumplir los 32 años, finalmente estamos ante la versión que se nos prometió del delantero cuando, con 19 años, se presentó con Francia en la Euro 2008 como uno de los futuros goleadores del continente.

Su fichaje al año siguiente por el Real Madrid, días después del del Ronaldo, seguramente hiciera mutar al futbolista hasta convertirlo en una especie de nueve y medio, que diría Jorge Valdano, que a pesar de marcar una cifra razonable de goles cada año se enfocaba mucho más en hacer las veces del cuarto centrocampista en el 4-3-3, en vez de ser el hombre de área que apuntaba ser al comienzo de su carrera.

Ahora, estamos ante la mejor y más madura versión de Benzema. La veteranía y la marcha de Ronaldo han producido a un Karim que ha crecido exponencialmente en la última temporada y media. Su fútbol de purpurina sigue haciendo las delicias del público en el Bernabéu, pero ha sabido añadir el aspecto del goleador implacable, que ha sido clave esta temporada ya en partidos de alto calibre, como ante el Sevilla, Real Sociedad o PSG.

Benzema está disfrutando de su mejor época como profesional y gracias a su despegue tras la marcha de Cristiano también ha empezado a recibir el calor de la crítica que antes se le negaba.

Con 32 años tal vez no le alcancé a ganar seis Balones de Oro, pero por lo menos acabará su carrera sabiendo que logró --por fin-- explotar al máximo su potencial futbolístico.