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El Barça gana gustando de entrada y sufriendo al final

BARCELONA.- El Barcelona respondió a la presión trasladada desde el Bernabéu con una convincente victoria sobre un buen Levante, que tuvo buenas ocasiones para despertar en la segunda mitad tras ser sentenciado en dos minutos por el binomio Messi-Ansu Fati en la primera y que acabó rendido, derrotado por 2-1 después de completar el campeón una primera mitad estupenda y demostraren la segunda que cualquier rebaje de intensidad le puede pasar factura.

El primer acto fue, de hecho, el definitivo para entender qué quiere Setién. Paciente pero resolutivo con el balón, profundo, bien colocado y organizado, el Barça respondió a las críticas por no haber intervenido en el mercado de fichajes completando su mejor actuación bajo la dirección de su nuevo entrenador y mostrando, por fin, su buen desempeño en el remate.

Hasta ocho veces remató a puerta durante una primera mitad en la que el atrevido Levante se vio obligado a olvidarse de su valentía en cuanto el Barça comenzó a agobiarle, a remover el balón con criterio, estirarse como un acordeón y establecer su superioridad a los mandos de un Messi especialmente brillante, tanto en la conducción como en el pase, en el disparo, la dirección y la presencia constante, liderando el juego de un equipo que tardó media hora en abrir el marcador… Pero mucho menos en avisar de sus intenciones.

La primera llegó a los 13 minutos por medio de los dos protagonistas de la noche. Ansu recogió un balón en banda, se fue en horizontal y vio a Messi en la corona del área: se la ofreció y el disparo con el exterior, urgente, del capitán, se marchó rozando el palo. Ahí se mostraron por primera vez, avisando de lo que estaba por venir.

Sin prisa pero sin pausa, el Barça se adueñó del partido, con un papel especial de Semedo. Firme y cómodo atrás, sus ascensiones por la banda derecha fueron magníficas, combinando, corriendo al espacio y hasta disfrutando de una jugada soberbia, personal, que cerró con un obús que escupió el travesaño. Para entonces ya se veía un 2-0 en el marcador que provocaba la alegría indisimulada de la afición, entregada a un equipo que, sin reservas ni reservándose, daba lo mejor de sí mismo.

El 0-0 se rompió rozándose la media hora, con un pase profundo, milimétrico, sensacional y ajustado de Messi a la carrera de Ansu Fati, que controló el balón en carrera como si de un veterano se tratase y superó en la salida a Aitor Fernández. Y antes de que el Levante se hiciera a la idea de la nueva realidad del partido Leo tomó un balón en el área y aprovechó el despiste de la zaga visitante en su marcaje a Ansu, regalándole un pase medido en diagonal para que el joven canterano fusilase el segundo.

Dos goles en dos minutos. Una sentencia por la vía rápida, parecía, de un campeón que disfrutaba de su juego, dominando con solvencia al Levante y dando la impresión de estar decidido a ganar por aplastamiento…

Más... y menos

No fue distinta la presentación en la segunda mitad, que encaró el Barça con la determinación de aumentar el marcador… Pero encontró un rival más entonado y acertado en ataque. Y que provocó lagunas defensivas que no trasladaron la alarma gracias a la magnificencia de Ter Stegen.

Atacó con la misma intención el equipo de Setién pero de forma extraña comenzó a dejar huecos atrás que el Levante aprovechó para asustar. Y ahí apareció el portero azulgrana. Primero rechazando un remate envenenado de Morales, después atajando otro de Morales y a continuación respondiendo con una manopla salvadora a Hernani. No parecía entender en la banda Setién el despiste porque decidió retocar el equipo con la entrada de Sergi Roberto por Griezmann para controlar más el centro del campo y dar un paso más en ese sentido con el ingreso de Arthur Melo en lugar de De Jong.

Aún tuvo que intervenir Ter Stegen ante Bardhi cuando el partido se dirigía al desenlace, con un Levante intentando meter en problemas al Barça, calmado ya en su juego, avisando menos pero sabedor de tener en su mano una victoria cocinada en la primera mitad.

Y pudo, al final, poner el susto el Levante en el cuerpo del campeón, con el disparo de Rochina que sorprendió al meta azulgrana para, por fin, dejar claro que no iba a vender tal cual su derrota, aún ya en tiempo añadido… Aunque no tuvo tiempo de lograr evitarla.

Trabajada con mimo durante media hora y servida en un abrir y cerrar de ojos con el doblete de Ansu Fati para seguir la carrera liguera con el Real Madrid, el Barça acabó pidiendo la hora después de haber dado a entender que podía disfrutar de una noche feliz.