<
>

Jordi Alba: "No me gusta que nos piten"

play
Barcelona volvió al camino del triunfo tras la derrota ante el Real Madrid (1:04)

Un solitario gol de Lionel Messi, desde el punto penal, fue suficiente para el equipo culé que sumó los tres puntos ante la Real Sociedad y se ubica líder de LaLiga, a la espera del juego del equipo merengue. (1:04)

BARCELONA -- “No me gusta que nos piten en el minuto 15. Igual que yo respeto a todo el mundo, me tienen que respetar a mí. Y no me gusta que nos piten”. Tan directo fue Jordi Alba en su reproche a la afición con las palabras como lo había sido antes, llevándose las manos a las orejas en un claro desplante a la hinchada cuando marcó un gol, en el último instante, que fue anulado frente a la Real Sociedad el último sábado.

Despedido Ernesto Valverde, en el Camp Nou hubo quien pensó que el futuro tenía que ser por fuerza mejor, pero la realidad ha descubierto que con Quique Setién en el banquillo el Barça sigue alejándose más y más de la excelencia, hasta vivir una decadencia más acentuada a cada día que pasa. Y los jugadores, que siempre estuvieron a cubierto por todo lo que acontecía a su alrededor, empiezan a verse señalados desde la grada.

El campeón sufrió, y mucho, frente a una Real Sociedad que durante varias fases del partido controló un juego que puso en alerta a la afición azulgrana, desencantada por una lentitud de juego en ocasiones exasperante y que provocó que la pitada inicial dirigida al palco se dirigiera hacia el terreno de juego por el discretísimo juego de un Barça al que no alcanza el aliento y al que Brathwaite descubrió, en apenas un cuarto de hora, fuera incluso de forma.

El danés, por velocidad, verticalidad, ganas, rabia, desmarque e intensidad, se destacó de todo el mundo en tres jugadas durante los primeros quince minutos del primer tiempo que, de forma indirecta, señalaron a sus compañeros, muchos de los cuales parecían jugar a una marcha menor, apenas mirando los pases de Messi o Lenglet y las carreras de un Braithwaite absolutamente diferenciado del colectivo.

A medida que fue avanzando el partido del sábado se fue haciendo evidente un alejamiento entre el equipo y la hinchada, que ya no pasa desapercibido en el vestuario y que, en palabras de Piqué, se debe a la “situación de debilidad” que atraviesa el club, inmerso en problemas de todo tipo en los últimos tres meses.

Y que después de apuntar en todas direcciones… Empieza a hacerlo hacia el vestuario.