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No se confundan, no es antiamericanismo es justicia deportiva

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Joserra: 'Hay que destapar el champagne... esto es histórico' (1:54)

Joserra se sorprende al ver la sanción al América por la Comisión Disciplinaria (1:54)

Fue increíble ver cómo los encargados de impartir la ley en el futbol mexicano castigaron la acción ilegal que hizo América ante Atlas

Es increíble. Hoy se burlan de mi compañero, David Faitelson, que apostaba todo a que América no perdía el caso de la alineación indebida. Sin embargo, en medio del sainete, el buen David tiene un trasfondo real y descarnado dada la sucia historia del futbol mexicano, la poca credibilidad y la falta de justicia a lo largo de muchos años en nuestro futbol.

Es impactante que una simple resolución justa, apegada a Reglamento, nos cause tanto revuelo en los medios de comunicación, sólo porque se hizo justicia al respetar simplemente el Reglamento, cuando debería ser una obligación, no sólo en el deporte sino en la vida diaria de nuestro país.

Dejamos de creer en la justicia, porque en este México diario la atropellan, la escupen y la violan, por eso anoche varios periodistas deportivos hicimos eco de una resolución histórica, sí, histórica porque se dejaron a un lado los intereses extradeportivos para abrir paso a lo real.

Esta vez el grande perdió. América. No sólo el club, todo el poderoso aparato detrás del equipo que en décadas pasadas era intocable por un sólo hecho que para nadie es nuevo, que la empresa de entretenimiento sea la 'dueña' de un deporte que en México es el rehén comercial y predilecto pasatiempo con ganancias multimillonarias como el futbol. La gallina de los huevos de oro.

Se sienta un interesante y básico precedente: El de la verdad. Fue increíble ver cómo gente del sistema se encargó de asegurar que lo sucedido el sábado no era ilegal. Lástima quedaron como lo que son unos simples jilgueros sin criterio y desnudaron que las viejas costumbres de defender al sistema se mantienen.

Simple. Anoche le echaron agua al maquillaje y quedó su desnudez de criterio tan pobre como su sentido de justicia. Disculpen ¿y ahora qué pende... van a decir? ¿Cómo se van a justificar? Ganó Atlas. Qué bueno, pero cuidado. Mientras América ofreció un comunicado donde lamentaba lo sucedido, en los rojinegros hubo silencio. ¿Qué no se debía celebrarse la justicia deportiva? ¡Caray, señores atlistas no todos los días se imparte justicia en este México de arrebatos, atropellos y violaciones contantes a la ley! No, imperó el silencio, el mismo que se mantuvo horas después del juego, cuando por antonomasia Grupo Orlegi, a su manera, siempre ha peleado los derechos y causas que atañen a sus beneficios y a la justicia. Ahí está el caso Félix Torres, a quien le prepararon toda una campaña contra el racismo en contra del San Luis, claro, no es el América ¿verdad?

No aquí, se trataba del 'Ave' de las tempestades, el poderoso, el influyente, el hijo del sistema, y no se trata de antiamericanismo, sino justicia deportiva. Ganamos lo que aún creemos en la honestidad, triunfamos los que consideramos que en medio de la podredumbre hay cosas sanas. Da gusto el gran paso que dio la Liga Mx. Hace años se hablaba del gran cambio fingido por la política de la alternancia, donde nos engañaron flagrantemente, lastimando la poca credibilidad que hay en nuestras mentes sobre las autoridades que ostentan el poder.

Se eleva victoriosa la razón. Espero sea el primer paso de muchos para que nuestra Liga crezca. No importa si es la 10 o la 20 deportivamente hablando, lo que importa es que sea la número uno en honestidad y credibilidad.

No, no soy antiamaericanista. Me apego a los principios básicos de justicia que todo periodista debería ostentar. ABC señores ABC de este oficio. No sé si durante décadas América trasgredió o le ayudaron a corromper las reglas de la competencia sana, lo único que sé es que anoche, la Liga MX dio un paso adelante y lo aplaudo por bien de su futuro y de toda la afición que aún cree en los valores básicos de la vida que cada vez se enlodan más en medio de la indiferencia y la suciedad asquerosamente inmunda.