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El fútbol sudamericano sigue perdiendo terreno

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RESUMEN: Kashima Antlers 0-4 River Plate (2:55)

Mundial de Clubes FIFA (2:55)

River Plate finalmente pudo regresar a la Argentina con una sonrisa. La victoria del sábado por 4-0 ante los campeones asiáticos, Kashima Antlers, fue una inyección de ánimo para el equipo, haciendo que fuese más fácil recordar el histórico triunfo por 5-3 en total contra sus acérrimos rivales locales, Boca Juniors, en la final de la Copa Libertadores – y más fácil olvidar la derrota por penales ante el escuadrón árabe, Al-Ain, el martes.

Hay un solo problema con la victoria contra Kashima. Fue un partido para pelear por el tercer lugar – en una competencia en la que cualquier otro puesto detrás del segundo en realidad es un desastre para Sudamérica.

Desde el martes, hubo varios intentos de subestimar la importancia del partido contra Al-Ain. Hubo dos corrientes de comentarios que se escucharon repetidamente. Que es sólo un partido, por lo que sería tonto tratar de interpretar demasiado después del mismo – y que el partido que realmente importaba era el que jugaron contra Boca.

Ambas posiciones son falsas. Las dos son producto de un estado de negación.

La idea de que el resultado contra Al-Ain fue casual puede ser descartada con facilidad. En este actual formato, la Copa Mundial de Clubes fue introducida en 2005. Parecería tener más importancia para los sudamericanos que para los demás – y se hace evidente en el hecho de que miles de fanáticos sudamericanos hayan hecho el heroico viaje para apoyar a su equipo. El atractivo es simple – la chance de poder enfrentar a los glamorosos ganadores de la Champions League.

Hace menos de 20 años, cuando los equipos solían enfrentarse en un partido único en Japón, seguía siendo una pelea justa. La apertura del mercado global en el mundo del fútbol ha cambiado el equilibrio. En estos días, los mejores futbolistas sudamericanos – y las estrellas de todos los demás continentes – por lo general están jugando en Europa.

Sudamérica ha logrado quedarse con el trofeo en tres ocasiones – todas victorias por 1-0 de clubes brasileños, en 2005, 2006 y 2012 – todas basadas en el reconocimiento de la superioridad del oponente. Sudamérica esperaba con ansias estos encuentros, como una oportunidad de poder superar a sus rivales. El objetivo ahora es defender en el fondo, aguantar el fuerte y esperar un buen contrataque. El desequilibrio es evidente. Pero, para Sudamérica, es más doloroso que sólo quedar detrás de Europa. Está claro que también está perdiendo su ventaja contra otros continentes.

La etapa de semifinal se ha convertido en un partido difícil para los campeones de la Libertadores desde 2005. Y ahora en cuatro ocasiones – dos de ellas en los últimos tres años – los sudamericanos han caído en esas instancias de la competencia. Este año es la primera vez que le sucede a un equipo de Argentina. Pero forma parte de un innegable patrón más amplio.

El argumento que sugiere que el triunfo de River Plate sobre Boca supera todo lo demás es falso. Boca contra River es uno de los mejores espectáculos futbolísticos, pero su importancia histórica va más allá de ser los primeros a nivel local. Además, ha sido una maravillosa prueba de excelencia.

Ahora, sin embargo, parece más bien un evento local, en el que el equipo ganador no puede superar a Al-Ain, y cuando este resultado se ubica dentro del contexto de la Copa Mundial de clubes, es inevitable pensar que el Derby de Buenos Aires ha perdido un poco de brillo. Boca-River es un gran evento, de gran importancia cultural e histórica, en el que se enfrentan unos cuantos jugadores de calidad. Pero dentro del panorama global, pierde un poco de relevancia. Estos son dos clubes muy importantes. Pero ninguno de los dos son jugadores fuertes dentro de la escena mundial el día de hoy.

La versión 2018 de River Plate quizá no sea el ejemplo típico de los recientes ganadores de la Libertadores, muchos de los cuales han llegado al Mundial de Clubes con una mentalidad cautelosa. River tiene considerables posibilidades creativas, y en Marcelo Gallardo, cuenta con un entrenador con mentalidad de ataque. Pero su línea defensiva es lenta – un problema crónico en el fútbol sudamericano contemporáneo. Eso les ha costado caro ante Al-Ain, y fueron afortunados contra Kashima, que pegó en el travesaño tres veces y tuvo un tiro milagrosamente bloqueado en la línea.

El momento clave en el partido ante Kashima fue el segundo gol de River, que anotaron llegando a los últimos 20 minutos, y fue el gol que selló el resultado final. Juan Fernando Quintero cruzó desde la derecho y Julián Álvarez produjo un magnífico pase de costado a Gonzalo "Pity" Martínez para meterla en el arco. El primer jugador está en Europa en calidad de préstamo, el segundo es un joven de 18 años que probablemente se marche en poco tiempo y el portero está camino a Atlanta United en los Estados Unidos.

La transformación del fútbol sudamericano en una industria de exportación ha producido un gran impacto en la calidad del fútbol de clubes. El fútbol continental sigue produciendo atmósferas vibrantes y maravillosos jugadores jóvenes. Pero ya no es capaz de sostener a grandes equipos. El éxito deja a sus jugadores en la vidriera para la venta, y se terminan vendiendo en el extranjero a edades cada vez más tempranas.

Es un cuento de oportunidades perdidas. Unas dos décadas y media atrás, el mercado asiático estaba disponible. Sudamérica tuvo una ventaja temprana – con su rol, en especial el de Brasil, de hacer este deporte popular en Japón, por ejemplo. Es comprensible por lo tanto que millones de asiáticos hoy sigan a clubes como River, Boca, Flamengo y Palmeiras en vez de Real Madrid, Barcelona y Manchester United.

Pero, por otro lado, la globalización ha hecho que los equipos europeos tomen el poder. La idea de una gigante Copa Mundial de Clubes de 24 equipos es atractiva para todas las otras confederaciones continentales. Sería un gran negocio para todas ellas. Pero no se puede negar que todo dependerá del hecho de que los clubes europeos estén dispuestos a ceder y compartir su lugar en el escenario principal.