BARCELONA -- Gerard Deulofeu, la joya de la corona de la cantera del FC Barcelona, cumple este viernes 21 años de edad sumido en la peor depresión deportiva que pudiera imaginar. Apartado del plano en Sevilla, el fantasioso futbolista catalán se encuentra en un callejón de difícil salida y en el Camp Nou la preocupación con su futuro es evidente.
"La madurez no se adquiere en un partido ni en una temporada. Debería tener claro que ha venido a Sevilla para aprender y crecer", afirmó hace pocos días Unai Emery, el entrenador del Sevilla que en la misma medida que ha dado cuerda al otro cedido por el Barça, Denis Suárez, ha ido dejando de contar con un Deulofeu que ha desaparecido no solo del once inicial del equipo andaluz, sino, incluso, de las convocatorias.
"Deulofeu es muy bueno. Mucho. Pero el problema es que quizá se lo tiene demasiado creído", le disparó Carles Rexach, hasta no hace tanto consejero de la presidencia y hoy miembro de la comisión deportiva del Barça, quien verbalizó lo que muchos han dicho en voz baja durante los últimos años en el club. "Tiene fútbol de sobras, pero le falta lo principal: carácter, humildad y capacidad de trabajo", apunta un miembro de esa cantera que contempló como "un error" la llamada de Vicente del Bosque en mayo de 2014 para que debutara en la selección absoluta, cuando su temporada en el Everton no había sido precisamente para tirar cohetes.
Atrevido, descarado, rápido, vertical y con un manejo del balón sobresaliente, existe la sensación de que a Deulofeu le falta desde hace demasiado tiempo quien le ponga los pies en el suelo. En la temporada 2012-13, la última que estuvo en el Barça B, fue nombrado mejor jugador de Segunda División. Marcó 18 goles y facilitó seis asistencias para cerrar un curso que había comenzado con la designación como mejor futbolista del Europeo Sub 19 de 2012, un torneo en el que también se dieron a conocer al gran público Alcácer, Umitis o Pogba. Cerca de tres años después el presente de cada uno de ellos lo explica todo bien claro.
Tres goles y ocho asistencias en 27 partidos, 18 de ellos como titular y solamente seis completos, es la aportación de 'Deulo' en la temporada del Sevilla, que lleva disputados 42 choques oficiales y con el que no ha tomado parte ni un solo minuto en los últimos cuatro encuentros. Jugó 45 minutos en San Sebastián el 22 de febrero y Unai le sentenció.
Su derrumbe viene, sin embargo, de lejos. La pasada temporada en Inglaterra las cosas ya comenzaron a ponerse feas para él. Por mucho que Roberto Martínez le reclamó y mimó tanto como pudo, Deulofeu solo completó siete partidos en 14 titularidades y 29 presencias totales de los 44 encuentros oficiales que disputó el Everton, marcando cuatro goles y abandonando Goodison Park por la puerta de atrás, por mucho que en Barcelona se diera por hecho su ascenso al primer equipo del Barça.
En el verano de 2014, en la pretemporada, le duró apenas tres semanas a Luis Enrique hasa que el técnico asturiano le enseñó la puerta de salida y con muy buenas palabras pero gesto firme le obligó a marcharse cedido otra vez, harto de su poca implicación en los entrenamientos y un carácter calificado por alguien del entorno del vestuario como "divo" que no debería corresponderse a un joven que debe ganarse un puesto.
El mismo entrenador que le había hecho debutar en Segunda División con 16 años y a quien se apuntaba como clave en su crecimiento definitivo fue quien le dio el último toque de atención. En el fútbol, profesional "la seriedad, implicación y trabajo no se supone, se demuestra", sentencia ese mismo colaborador del fútbol base azulgrana, coincidente en que a Deulofeu se le acaban las oportunidades.
El Sevilla ya ha dejado claro al Barça que pretende retener en el equipo a Denis Suárez la próxima temporada y, también, que no cuenta con Deulofeu, que en junio regresará a Barcelona sin que en el Camp Nou exista un plan previsto para él. Con contrato en vigor hasta 2017, su futuro es una incógnita. Pero su presente no puede ser más desalentador.
