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México y el hartazgo por las 'derrotas honrosas'

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Los penales, protagonistas de la caída de México ante Brasil (0:51)

Fue desde los 11 pasos donde el Tri olímpico perdió la posibilidad de competir por la medalla de oro. Después de 120 minutos de resistir el embate de la Verdeamarela. (0:51)

“Nada que reprochar”. La sensación de tristeza que causó la derrota de México a las puertas de la Final olímpica tuvo una reflexión hasta cierto punto compartida: El Tricolor compitió al máximo de sus capacidades y no le alcanzó para vencer a Brasil y buscar un segundo oro en futbol.

Como suele decirse de forma sistemática, la Selección Nacional ‘cayó con la cara al sol’. Fue una derrota honrosa, se sudó hasta la última gota, y otra vez, no alcanzó por culpa de ‘los malditos penales’.

Hay una realidad, o varias. El Tri ha tenido una participación destacada en Tokio 2020 gane o no la medalla de bronce, luego de que ante Francia, pero sobre todo contra Corea del Sur, tuvo actuaciones sobresalientes llenas de carácter, personalidad y un futbol sumamente agradable.

Jugadores como Alexis Vega, Sebastián Córdova, Henry Martín, Luis Romo o Carlos Rodríguez, dejaron de manifiesto que la selección dirigida por Jaime Lozano estaba para competir con cualquiera, pues solo fue superada por Japón en la Fase de Grupos, en el que ha sido su peor encuentro de la justa.

En Semifinales no alcanzó por muchos motivos. El rival fue superior en términos generales en 120 minutos, México no estuvo ni cerca del desempeño que mostró frente a los coreanos, Vega y Córdova se extraviaron, y los penaltis fueron ejecutados de forma lamentable. Aunado a que Memo Ochoa de nuevo pudo hacer más por lo menos en algún disparo de Brasil (el primero, por ejemplo).

Cierto, “nada que reprochar”; sin embargo, también esa recurrente sensación de que hay que conformarse con las ‘derrotas honrosas’ no es del todo convincente. México no gana muy seguido partidos históricos, y cuando llega a ellos no se puede ni se debe escudar en que “jugó como nunca y perdió como siempre”.

Hay una buena base de futbolistas y por ende el futuro puede ser esperanzador, pero el balompié de nuestro país ya no está para consolarse con competir, hay que dar golpes contundentes con mayor frecuencia. “Nada que reprochar”, no, pero mucho por ganar.