<
>

Yadier Molina suma otro logro a su creciente lista de momentos de octubre

play
Juegos decisivos, la Liga Nacional necesitó el quinto juego… en ambas series (2:07)

Los Nationals reaccionaron con Max Scherzer en el cuarto encuentro, mientras que los Cardinals, de la mano de Yadier Molina, van a definir en Atlanta. ¿Quiénes tienen mayor posibilidad? (2:07)

SAN LUIS, Misuri – El mundo se desacelera. Y no hay un momento más importante. De hecho, todo se hace más pequeño. Y el cátcher de los St. Louis Cardinals Yadier Molina está preparado.

Como siempre.

“Por sus venas corre hielo”, expresó su compañero Dexter Fowler.

En la jornada del lunes, con su equipo enfrentando la posibilidad de quedar eliminado de los playoffs del Béisbol de las Grandes Ligas, se escribió otro capítulo de la leyenda de Molina. Mejor dicho: fueron dos.

Primero, empató las acciones en el Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Nacional contra los Atlanta Braves en la parte baja del octavo inning con un hit “musculoso” hacia el jardín derecho. Apenas pasó por encima del guante del primera base Freddie Freeman, pero impulsó a Paul Goldschmidt a pisar la goma para poner el marcador 4-4. Después, con Kolten Wong esperando en la antesala y Marcell Ozuna en primera con un out en el décimo episodio, Molina bateó un elevado de sacrificio hacia el left field, con suficiente profundidad para así permitir que Wong anotara fácilmente.

De repente, ahora veremos un Juego 5 y decisivo este miércoles en Atlanta.

Ambos momentos clave se produjeron en el primer pitcheo de los respectivos turnos ofensivos.

“Lo he estado haciendo durante 60 años”, bromeó Molina, de 37 años, después del emocionante triunfo. “Intenté hacerlo de inmediato. Siendo receptor, sé que el pitcher intenta siempre ponerse adelante en el conteo. Solo intento ser agresivo”.

Quizás los Braves querrán tomar nota de ese estilo agresivo, porque cuando su equipo necesita de alguien que saque la casta en un partido cerrado, a Molina le encanta saltar al primer pitcheo. Según la investigación de ESPN Stats & Information, Molina cuenta con la mayor cantidad de imparables (12) en la última década contra el primer pitcheo, en el octavo inning o posteriormente, cuando su equipo está en desventaja por una carrera. Cierto que eso es mucho decir, pero se trata de otro ejemplo fundamental de la capacidad de Molina en situaciones “clutch”.

Sus compañeros no tenían duda alguna de que Molina pondría la pelota en el aire en el décimo inning, alejándose así de un roletazo para doble play, para traer a Wong al home.

“Algunos jugadores brillan en el momento clave bajo presión”, indicó Matt Carpenter. “Yadi es uno de los mejores que he visto en situaciones así. No hay duda de que, cuando esa situación surgió en el décimo, él iba a hacer el trabajo de alguna manera, bien sea negociando un boleto, ligando hit, jonrón o un fly de sacrificio”.

Más de uno de sus compañeros de los Cardinals se aseguró de indicar que la hazaña de Molina no fue mero accidente. Yadi se esmera trabajando en su oficio.

“Trabaja mucho en la jaula”, afirmó Goldschmidt. “Trabaja buscando mover al corredor, trabaja en hacer que la pelota vuele, trabaja en el bateo y corrido, en cualquier situación. Siempre está trabajando en situaciones distintas”.

Entonces, ¿cuán preciso es Molina con esas pequeñas cosas, las cosas con las cuales muchos peloteros ni se inmutan? El manager de los Cardinals Mike Shildt cuenta una historia ocurrida en un momento de la presente temporada, cuando éste ordenó un bateo y corrido con Molina al plato, hombres en primera y tercera y menos de dos outs.

“Similar a lo de esta noche”, expresó Shildt. “(Sobre la loma) un hombre conocido por inducir muchos roletazos. Y el corredor en primera perdió la señal. Entonces, no corrió. Yadi, mientras se acerca la pelota, reconoce que el hombre (no corre) y comienza a asegurarse de que está por encima (de la pelota). El tipo no corre. En pleno vuelo de la pelota, (Molina) cambia su forma de trabajar y conecta un elevado en medio del pitcheo. Se necesita de cuatro centésimas de segundo para llegar al home y así se termina el partido”.

“Después del partido, le pregunté: ‘¿De verdad cambiaste tu swing? Él me respondió: ‘Claro, el corredor no se movía, entonces necesitaba poner la pelota en el aire para un elevado de sacrificio’. Es un individuo sumamente asombroso”.

Sólo hay que preguntarles a los aficionados de los Cardinals cuán asombroso es. No responderían preguntando si se debe construir una estatua de Molina a las afueras del Busch Stadium, sino en qué sitio. Hay un amorío entre Molina y esta ciudad que agregó otra dimensión a su hazaña heroica en el Juego 4.

“Él es un jugador especial y parece que los momentos importantes suelen buscarlo”, indicó Carpenter. “Parte de ello es su habilidad de rendir en momentos clave. Suma a lo que ya es una carrera asombrosa”.

Molina juega con calma y tranquilidad en la caja del bateador, pero nadie puede decir que es carente de emoción. Cuando pisó la inicial en el décimo inning y se dio cuenta de que la pelota había viajado con suficiente profundidad para que Wong pudiera anotar, Yadi sacudió su bate hacia el jardín derecho en lo que debe ser el arrojo de bate de mayor distancia de todos los tiempos. Allí fue cuando empezó el alboroto.

“En ese momento, no te puedes controlar”, afirmó Molina con respecto a su acción de arrojar el bate. También hizo un gesto de “corte de garganta” durante su celebración.

Shield afirmó lo siguiente con respecto al nuevo aporte de su líder sobre el terreno en el momento que más lo necesitaban: “Esa es la razón de vida de este chico, ¿saben? Esta es, precisamente, la razón de vivir de Yadier Molina. Él entrena para esto”.

Esto suena como un cliché, pero a la hora de sumarlo todo, según la investigación del Elias Sports Bureau, Molina es el tercer jugador en la historia de la postemporada en ligar carreras impulsadas en apariciones al plato separadas en el octavo inning o posteriormente para un equipo que enfrenta la posibilidad de eliminación. Por eso, todo indica que Yadi nació para momentos así.

“Hay que mantener la calma y concentrarse”, expresó Molina. “Me gustan esos momentos. No sé que es, pero mi nivel de concentración aumenta en esas situaciones”.

Se le preguntó a Fowler por qué Molina está tan enfocado durante esas situaciones tal como lo demuestra su tendencia de saltar al primer pitcheo.

“Él es receptor”, dijo Fowler. “Sabe lo que está sucediendo”.

¿Por qué?

“No lo sé, pero él lo sabe”, respondió Fowler con una sonrisa.

Los Braves también lo saben bien. Por supuesto que lo han sabido durante años. Todos lo saben. Hay peloteros quienes, simplemente, tienen demasiada calidad.

“Este chico es miembro del Salón de la Fama”, afirmó el mánager de los Braves Brian Snitker. “Y él sabe batear acorde a la situación, se mantiene dentro de sí, no intenta hacer demasiado. Usa cualquier cliché. Todos. Ese es él”.

“Quiero decir, es un jugador de béisbol. Juega el partido que está frente a él probablemente con la mayor calidad de cualquiera en este deporte”.

¿Podrá Molina obtener otro momento especial? ¿O acaso los Braves conseguirán su héroe este miércoles? Si los Cardinals terminan dependiendo, una vez más, de su veterano receptor, con el partido en su momento decisivo, el equipo de San Luis probablemente sellará su boleto a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. 
Eso es lo que, al menos, creen dentro de los Cardinals. 
“Quiero tenerle allí”, expresó Jose Martinez. “Todos pueden hacer su parte, pero en esa situaciones, él es el hombre apropiado”.