<
>

Turco y Rayados se reconcilian donde se abandonaron: el fracaso

play
"La felicidad que tengo es enorme; vamos por la revancha" (0:25)

Rayados hizo oficial el regreso de Antonio Mohamed a su banquillo mediante un video en sus redes sociales. (0:25)

LOS ÁNGELES -- Regresa Antonio Mohamed a Rayados. Lo peor, se reencuentran exactamente donde se abandonaron. En esa tierra proscrita del fracaso.

El Turco regresa sin ganar nada, ni prestigio. Su aventura con el Celta de Vigo fue desastrosa. El club no se recupera aún, ni deportiva ni financieramente de su paso.

Y lo recibe Monterrey, desnudo, como lo abandonó, sin ganar ningún título de Liga, a no ser que acepte el ungüento de consolación de la Concachampions, más sin duda por hacerlo ante Tigres, que por el trofeo en sí.

El Turco regresa como la cuarta opción en la lista de candidatos de Monterrey. Duilio Davino fracasó negociando antes con Matías Almeyda, Quique Setién y Jorge Sampaoli.

Y Mohamed acepta a Rayados, porque fue el único club que lo buscó, tras el fallido escarceo con Cruz Azul, bajo el trámite de Ricardo Peláez, antes de la sublevación contra Billy Álvarez Cuevas.

Equivale al reencuentro de dos que buscan consuelo en el pasado a falta de un mejor futuro. Heridos del abandono, regresan con el que primero los abandonó.

El fracaso es un buen alcahuete de almas en pena. La abnegación y la conmiseración suele perdonar errores y agravios.

Curioso que Monterrey piense que con casi el mismo plantel que tuvo, ahora Mohamed puede tener éxito. La vieja fórmula de la necedad.

¿Recuerdan aquella frase con la que se paseaba Chepo de la Torre en su bitácora en su más reciente regreso a Chivas?

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes”. La reflexión se atribuye a Albert Einstein, pero en realidad pertenece a la escritora Rita Mae Brown.

Cierto, ahora se encuentra con dos incorporaciones: Maxi Meza y Miguel Layún, quienes en la cancha cotizan muy por debajo de lo que cotizan sus cuentas bancarias.

¿Qué hará diferente Mohamed con las mismas fichas de su anterior proceso, en las que fue protagonista, pero fracasó en la conquista del título en cinco torneos?

¿Acaso el descalabro en la Liga de España con el Celta de Vigo, y su posterior exilio en Argentina, le aportaron aprendizaje suficiente para ser más sabio?

¿Acaso hoy no protagonizará fugas de sus equipos como lo denunció Ricardo Peláez en América, para seguir a su amada selección argentina?

Otro aspecto que facilitó la negociación fue el financiero. Mohamed aceptó cobrar lo mismo que en su anterior estadía en Monterrey. “Quiero sacarme la espina”, le dijo a Davino.

Algo es seguro: El Turco sí le dará una personalidad y un criterio táctico a Rayados, valores esos que el gambusino de ocasión, Diego Alonso, jamás pudo.

Infértil en su primera etapa, sin hijos que presumir en las vitrinas, se reencuentran pues, Mohamed y Monterrey, en este terreno de penas y penurias para quienes, ante la inclemencia del fracaso, eligen darse una segunda oportunidad.