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Cruz Azul no será desafiliado, pero ya ha sido deshonrado

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La UIF habría congelado las cuentas de Billy Álvarez y Víctor Garcés (1:36)

Ante una investigación por supuesto lavado de dinero, las cuentas bancarias de los directivos de Cruz Azul fueron congeladas. (1:36)

LOS ÁNGELES -- Lo malo de la desgracia es que siempre llega mal acompañada por otras desgracias. Lo peor es que a veces regresa sólo a cerrar los párpados de su víctima.

En una semana, Cruz Azul incineró dos de sus cimientos de vida: sus ilusiones y su credibilidad. El síndrome de las manos vacías que sólo se llenan de frustraciones.

1.- Hambre retenida. El viernes pasado se enteró que su sequía de títulos de Liga puede extenderse a 23 años al clausurarse el Clausura 2020. Insaciables apetitos.

2.- Hambre desmesurada. Este jueves, la Secretaría de Hacienda bajó del nicho de veneraciones a Guillermo y Alfredo Álvarez Cuevas, y al cuñado incómodo, Víctor Garcés. Apetitos insaciables.

Mil 200 millones de pesos, unos 52 millones de dólares, presuntamente, se escurrieron por esos vericuetos exquisitamente criminales, que se identifican como lavado de dinero y delincuencia organizada. Nótese el desagravio del lenguaje: la higienización de los centavos por ordenados trúhanes.

En un acto de magia fraudulenta, los eventuales ‘Copperfields’ del engaño, los Álvarez Cuevas y el apéndice de familia política que es Garcés, presuntamente habrían trasladado esa fortuna de las arcas de la Cooperativa Cruz Azul a bancos en España, Estados Unidos y otros países. Abracadabra.

Ahora Cruz Azul se empobrece, en todos sentidos. La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) ha congelado las cuentas bancarias, por entendibles sospechas de esa multimillonaria felicidad de los mencionados, cuando, por ejemplo, Billy Álvarez Cuevas tenía un salario de un millón de pesos al mes. Seguramente esa miseria no le alcanzaba para los pañuelos desechables y los tés de tila, tras casi 23 años de fracasos deportivos.

El diario Reforma publicó el jueves que desde abril, Billy había tramitado un amparo para contrarrestar cualquier orden de aprehensión que fuera girada en su contra.

Hacienda liberará las cuentas de la Cooperativa y del club de futbol, para que los trabajadores de ambas organizaciones, y sus eventuales proveedores, puedan recibir los pagos correspondientes. Pero el daño está hecho.

Si para el momento que usted, estoico lector, llegue hasta aquí, si es que llega, no se ha dado un golpe absoluto de timón en Cruz Azul, es que, evidentemente, la situación ya sólo puede empeorar. Y que no sea Robin Álvarez, hijo de Billy, porque, de momento, el apellido ha sido estigmatizado con la sospecha.

Cruz Azul está reclamando una sacudida, ya, urgente, al menos por la salud moral, porque financieramente su salud ha sido puesta a buen resguardo en esos bancos de España y EEUU, y sus albaceas deberán encarar momentos difíciles ante la justicia mexicana.

Incertidumbre, debe ser, sin duda, y de cara a un fin de semana, lo que embarga a miles de cooperativistas y a los jugadores de La Máquina, pues la promesa de que habrá dinero para pagarles, es una aspirina efímera, ante la gran amenaza del caos que se avizora y que se avecina.

La UIF tiene, aparentemente, suficientes pruebas, por lo pronto, para congelar los dineros de los imputados, y proceder de manera inmediata más detalladas investigaciones. De momento se habla de transacciones sobrevaloradas, viajes, inversiones, bienes raíces, y ciertos cariñitos a departamentos gubernamentales y a medios informativos.

Seguramente, si empiezan a rascar, a hurgar, especialmente donde más abunden las supuraciones pestilentes, aquello va a ser un circo de arpías, si además empiezan a fisgonear en las contrataciones de esos memorables monumentos a la atrofia futbolística que han llegado a La Noria.

Como puede verse, todo está listo para que alguien encienda el ventilador, empiece a arrojar estiércol, y que se agarren del clavo a los que les van a quitar la escalera.

Triste pues, el destino de Cruz Azul, y quien debe darse una limpia con ruda, ajos, chiqueadores y huevos pintos, es Robert Dante Siboldi, porque su periplo por equipos con dirigentes muy sui géneris, muy peculiares, ha sido lamentable: Dorados, Santos Laguna, Veracruz y Cruz Azul.

En medio de sus lamentables ausencias, dos personajes de impacto en la historia feliz de Cruz Azul, no deberán pasar por estos trances de vergüenza ajena y deterioro propio.

1.- Guillermo Álvarez Macías, padre de Billy y Alfredo, fundador de la Cooperativa y responsable del auge de la misma y del equipo Cruz Azul, quien heredó un imperio, que hoy sus propios hijos se empeñan en destruir.

2.- Nacho Trelles. Técnico legendario y que se mantuvo hasta el último de sus días, abnegado y preocupado por La Máquina Celeste.

Pero, que no se preocupen los aficionados cruzazulinos, porque Cruz Azul no será desafiliado, por la FMF, y a lo sumo se desafiliaría y declararía persona non grata a Billy Álvarez Cuevas.

Haga memoria, porque alguna vez en este espacio hicimos un recuento puntual: la mayoría, por no decir la totalidad, de los propietarios o empresas propietarias de equipo, alguna vez al menos se han visto involucradas en acusaciones legales.

De comprobarse la responsabilidad y culpabilidad de los Álvarez Cuevas en este lamentable suceso, no será, ni con mucho, el más horroroso de cuantos han ocurrido en la historia del futbol mexicano…