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Wilder culpa al peso de vestimenta de la derrota; anuncia tercera pelea con Fury

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Tyson Fury cumplió con su palabra y noqueó a Deontay Wilder (0:48)

El boxeador británico se convirtió en el campeón de peso completo del Consejo Mundial de Boxeo en el segundo intento frente a Deontay Wilder. (0:48)

El ex campeón mundial de peso Pesado, Deontay Wilder, anunció que hará válida la cláusula de revancha contra Tyson Fury para julio próximo, y acusó que el peso de la vestimenta que usó mientras se encaminaba rumbo al ring fue la causa para que se quedara sin piernas en el combate y terminara cayendo por nocaut en siete rounds.

Wilder cayó dos veces en la contienda de desempate antes de terminar noqueado en el séptimo episodio cuando el réferi detuvo la golpiza luego que Mark Breland, parte de su equipo, aventara la toalla, motivo por el que el asistente podría quedar fuera del equipo, según el propio Wilder.

El estadounidense, que quedó empatado en el cuarto lugar de más defensas de peso pesado con Muhammad Ali con un total de 10, dijo que hará válida la cláusula de revancha, tentativamente para mediados de año, de manera que, si esto se conforma, entonces no habrá unificatoria de Fury con Anthony Joshua a mediados de año.

“Él (Fury) nunca me lastimó, pero sucedió que el uniforme que tenía era demasiado pesado para mí”, le dijo Wilder a Yahoo Sports. “No tenía ya piernas desde el inicio de la pelea. Para el tercer round, mis piernas definitivamente me quedé sin piernas (…). Intenté dar lo mejor. Supe que no tenía piernas por mi uniforme”, recalcó Wilder, cuyo uniforme pesaba alrededor de 40 libras y no pudo ponérselo sino hasta la noche previa a la pelea.

Por otro lado, Wilder ha dicho a varios medios en suelo estadounidense que está considerando apartar del equipo a Mark Breland, el hombre que arrojó la toalla en el séptimo round, dejando de lado a Jay Deas, el entrenador en jefe, pues les había prohibido tomar esa decisión a pesar de que muchos celebran que hayan parado ahí la pelea.

“Le dije a mi equipo que nunca, sin importar cómo luciera, que nunca tiraran la toalla porque soy una clase especial. Me quedaban cinco rounds todavía. No importaba lo que estuviera pasando, yo seguía en la pelea”, explicó Wilder. “´Ésta es mi vida y mi carrera, tiene que aceptar mis deseos”, sentenció.