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Barcelona está más lejos que nunca de la aristocracia del fútbol continental; primer aviso para Koeman

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Bayern Múnich inició con autoridad el camino en la UCL (1:01)

El conjunto alemán se impuso 0-3 en su visita al Barcelona, club que no perdía su duelo inaugural en el torneo desde 1997. (1:01)

El Bayern Múnich puede ya considerarse, con pleno derecho, la peor pesadilla del Barcelona en Europa. Lejos quedan el Benfica o el Steaua de Bucarest que en 1961 y 1986 rompieron los sueños azulgranas, porque a día de hoy es el poderoso campeón alemán el que provoca más depresión en un Barça al que este martes rompió un récord que se mantenía desde 1960: es el primer equipo capaz de ganar en el Camp Nou en el estreno barcelonista en la máxima competición continental.

El Bayern pasó por el Camp Nou como un huracán de baja intensidad. Un huracán que no precisó de alcanzar su máxima potencia para derrumbar a un Barça sin respuesta. Por primera vez en mucho tiempo el resultado se sospechaba ya antes de comenzar el partido. Y no para bien del Barça.

Hasta este 14 de septiembre de 2021 el Barcelona había comenzado la Champions League (o Copa de Europa anteriormente) como local en 18 de sus 31 participaciones y venció en 17 de ellas, siendo el Milan el único capaz de arrancar un empate. Llegó el Bayern, el coco del 2-8 en Lisboa hace trece meses, y volvió a hurgar en la herida de un barcelonismo desdichado. Enfrentar al poderoso combinado bávaro es una suerte de suplicio... Que de hecho no es nuevo porque de sus anteriores cinco visitas continentales había sido ya capaz de ganar en tres.

Nada es eterno en el deporte profesional. 'Cuanto más ganas, más cerca estás de perder' proclamó una vez Luis Enrique, durante su etapa como entrenador del Barcelona, y avisando que todas las rachas, todas, tienen fecha de caducidad. Este martes acabó una histórica en el club azulgrana en la Champions League: nunca había perdido en su estreno de la máxima competición continental cuando éste se había producido en el Camp Nou... Hasta que llegó el Bayern Múnich y derrotó al equipo dirigido por Ronald Koeman.

Desde que debutase en la antigua Copa de Europa, en la temporada 1959-60 empatando (2-2) en su visita al CDNA Sofía, y hasta el estreno de la pasada campaña goleando por 5-1 al Ferencvaros el Barça sumaba 31 temporadas jugando la Champions (Copa de Europa hasta 1992) y de ellas sólo en una comenzó perdiendo: en 1997 cuando fue derrotado por el Newcastle (3-2) en una fatídica y recordada noche por el hat-trick de Faustino Asprilla... Con todo, incluso en esa campaña podría cambiarse el relato si se contase, que no se hacía, la fase previa como torneo en sí porque el club azulgrana tuvo que jugar una eliminatoria previa a la fase de grupos ante el Skonto de Riga, al que venció (3-2) en el primer partido.

Al margen de aquella derrota en St James' Park del 17 de septiembre de 1997 con que comenzó un torneo terrible que desembocaría en su eliminación en la fase de grupos al acabar cuarto por detrás de Dynamo Kiev, PSV y Newcastle, el equipo azulgrana siempre comenzó con buen pie en el torneo continental. De 31 estrenos venció en 22, empató en 8 y solo perdió el referido. Y en cuanto a los debuts como local la estadística era prácticamente inmaculada: 17 victorias y un empate en 18 partidos.

Sólo el Milan de Massimiliano Allegri, el 17 de septiembre de 2011, fue capaz de arrancar una igualada en el Camp Nou (2-2) gracias a un gol en tiempo añadido de Thiago Silva. Antes y después de ello, hasta este martes 14 de septiembre de 2021, el Barça siempre ganó en su presentación.

Y la derrota no es cualquier cosa. No es asunto menor porque de buenas a primeras el Barça deberá visitar al Benfica el 29 de septiembre con la urgencia de sumar sin excusas para no ver su pase a los octavos de final seriamente amenazado.

Desde que en la temporada 2000-2001 quedase eliminado en su grupo, por detrás de Milan y Leeds United, el club azulgrana siempre superó esta primera criba (con la excepción de la temporada 2003-04 en que no participó). De momento, alrededor del Camp Nou nadie quiere enfrentar al temor de repetir aquella amarga experiencia... que se convirtió en el principio del fin de Serra Ferrer en el banquillo.

Todo un aviso, probablemente, para Ronald Koeman después de ver cómo el Bayern pasaba por el Camp Nou como un ciclón, demostrando que este Barça está lejos, quizá más de lo que pudo pensar, de la aristocracia del fútbol continental.