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El Messi más terrenal que igual se luce en la Copa América

A los 37 años, Messi busca un nuevo título con el seleccionado argentino. Getty Images

La Selección Argentina va por una nueva victoria. Busca otra estrella, la de la Copa América 2024, en este ciclo exitoso e histórico, que tiene a Lionel Scaloni como entrenador y a Lionel Messi, como su máxima figura. Está a un paso de una nueva conquista, luego de la Copa América 2021, la Finalissima y la Copa del Mundo de 2022, nada menos. Y Messi buscará su cuarto título a nivel de selecciones mayores.

Esta versión de Messi es una versión más adulta, menos explosiva, más acorde a sus 37 años. Sin dudas estamos frente a un Messi más terrenal, pero no menos importante para la Albiceleste. Está claro que hoy el futbolista de Inter Miami transita por el tramo final de su carrera. ¿Cuándo será el adiós? Nadie puede saberlo. Pero el propio Lionel se va poniendo plazos, consciente de que le queda menos hilo en el carretel.

“En el momento que sienta que ya no estoy para rendir en plenitud, que ya no disfruto tanto o sienta que no puedo ayudar a mis compañeros, pensaré en el retiro. Soy muy autocrítico conmigo mismo, sé cuándo estoy bien, cuándo estoy mal, cuándo juego bien y cuándo juego mal. Cuando sienta que es el momento de dar ese paso, lo daré sin pensar en la edad. Si me siento bien intentaré seguir siempre compitiendo, porque es lo que me gusta y sé hacer”, declaró en marzo último.

Lo cierto es que la Pulga sigue siendo una pieza clave en la Selección. Tal vez con menos peso desde lo futbolístico, pero se nota en cada partido, en cada entrenamiento, en cada charla, que su presencia dentro del plantel es fundamental. Porque se trata de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol y porque es un líder positivo, que siempre suma y que con el paso del tiempo se volvió más caudillo.

En esta versión de la Copa América ya se vio a un Messi más humano y menos superhéroe. El rosarino, nacido el 24 de junio de 1987, jugó en el presente certamen cuatro de los cinco partidos de la Selección dirigida por Scaloni. Completó los 90 minutos en el debut contra Canadá, en el choque de la segunda fecha frente a Chile y se perdió el encuentro ante Perú, con la Argentina ya clasificada a cuartos de final.

Es que, en el choque contra la Roja, la Pulga sintió una molestia en el aductor de la pierna derecha y, si bien terminó el partido, el diagnóstico inicial de los médicos fue que sufrió una contractura. Por eso se cuidó contra los peruanos y volvió contra Ecuador. En ese choque se notó a un Messi sin el mismo ritmo de los partidos anteriores (el diagnóstico final fue una distensión en el aductor de la pierna derecha), más ausente y con menos contacto con la pelota, pero terminó bien los 90 minutos. Y volvió mejor en la semifinal ante Canadá.

Los números marcan que en esta Copa América jugó 360 minutos. No marcó goles en la fase de grupos, pero sí anotó el que por el momento es su único grito, en las semifinales ante Canadá: hizo el segundo tanto desviando apenas el balón al borde del área chica, tras un remate de Enzo Fernández. Y con la humildad que siempre lo caracterizó, hasta se disculpó por “robarle” el gol a su compañero: “Le dije a Enzo que no era la intención sacárselo, pero vi que justo el arquero se tumbó, la pelota venía despacio y la desvié un poquito”.

A diferencia de otras ediciones esta vez por el momento sólo tiene una asistencia, en el pase gol que le dio a Lautaro Martínez en el partido del debut (2-0 frente a Canadá). Este torneo lo encuentra jugando en el Inter Miami de la MLS, una liga menor si se compara con la Liga de España, donde brilló escribiendo la historia grande del Barcelona.

En cuanto al rendimiento futbolístico ya no se lo nota tan explosivo como antes. Es lógico, el tiempo pasa para todos y ahora no son tan frecuentes esas corridas imparables para los rivales, aunque por supuesto, mantiene la calidad intacta. Desde otro rol, es un futbolista clave a la hora de dar un pase entre líneas, una asistencia, en la pelota parada, en buscar una pausa cuando es necesario o en tener la pelota en sus pies esperando el desmarque de un compañero. Como dato positivo, Messi es un jugador que hizo un culto del cuidado de su cuerpo, un ejemplo a la hora de entrenarse y un jugador que, a los 37 años, no sufrió graves lesiones.

El Messi terrenal de hoy se apoya más en sus compañeros, en el trabajo del conjunto, y encontró una Selección ideal para esta nueva función: el equipo lo respalda en todo sentido, está sólido dentro y fuera de la cancha. Es una Selección que sabe a lo que juega. Con titulares o con suplentes, como ocurrió en el buen triunfo ante Perú, donde el DT optó por un equipo alternativo. Lo cierto es que Messi se siente contenido en la cancha y eso es fundamental para que su rendimiento, a su edad, siga siendo importante para la Albiceleste.

Sin dudas, esta final será especial porque Ángel Di María, otro histórico de la Selección, se despedirá de la Albiceleste. Ya no se los verá más juntos con Argentina, formando una dupla que en los últimos años se cansó de darles alegrías a los hinchas. Fideo ya tomó la decisión. No se sabe qué será del futuro de Messi, aunque a él todavía le sobran ganas de vestir la casaca celeste y blanca. Después del domingo, ¿habrá una nueva final para la Pulga? ¿Tendrá ganas y estará entero desde lo físico para jugar el próximo Mundial?

Son todas preguntas que los fanáticos se hacen y que seguramente también se plantean sus compañeros, Scaloni, y el propio jugador. Hoy es momento de disfrutar al ídolo, de aprovecharlo al máximo en esta nueva versión, que muestra a un Messi más terrenal y menos extraordinario, pero siempre importante para el grupo que lo rodea.