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¡Campeones otra vez!

TORONTO (EFE) -- La selección de Argentina conquistó su sexto título mundial Sub 20, el quinto en las siete últimas ediciones, tras remontar en la final a la República Checa, a la que se impuso por 2-1.

Abrió el marcador Fenin a la hora de partido, pero rápidamente, apenas un minuto después, igualó Agüero y ya cuando parecía que llegaba la prórroga, en el minuto 86, Zárate puso el 2-1.

La Albiceleste volvió a certificar en Canadá 2007 que es la selección que mejor domina esta categoría, donde está mostrando una autoridad casi insultante en la última década.

Durante el desarrollo del torneo el equipo de Hugo Tocalli ha compartido protagonismo con otros equipos, como Chile, México o España, pero llegados los momentos de la verdad ha sido por lejos el más sólido y contundente.

Prueba de ello es que no pareció tener demasiados problemas para dar la vuelta al marcador frente a una pétrea República Checa imbatida en el torneo y que el domingo, además, jugó sin duda su mejor partido del Mundial.

La final comenzó como se esperaba, con Argentina llevando el juego y la República Checa intentando controlar a su rival a la espera de alguna jugada suelta de la que sacar algo.

La encontró rápido, a los 10 minutos, y de la manera que más le gusta, a balón parado. Un centro desde la izquierda le cayó a los pies a Suchy dentro del área pequeña. Reaccionó como pudo el medio centro checo, pero su disparo franco lo repelió Romero y después dio en el palo.

Tan temprana gran ocasión de gol parecía anunciar una final movida, pero el resto de la primera mitad, en la misma línea de sus primeros minutos, no ofreció más que la tensión y la emoción que siempre están presentes en un partido decisivo.

Muchas aproximaciones argentinas al área y un tímido intento de Kadoula dieron paso a un segundo tiempo ya desde el principio más descosido.

Rompió el hielo Maxi Moralez con un ingreso por el centro del área, a pase de Banega, que se estrelló en el cuerpo de un Petr muy decidido en la salida. Respondió al instante Chequia, por medio Kalouda, cuyo remate claro a pase de Micola también tuvo cumplida respuesta de Romero.

Se cumplía el minuto 15 del complemento, cuando Fenin encontró un hueco junto al palo derecho de la meta argentina para marcar el 1-0. El ariete centroeuropeo recibió en el área ante Fazio y remató a la red de semivolea y con una media vuelta.

Tenía visos ese tanto de ser trascendental, ante lo complicado que estaban siendo ver claras jugadas de gol, pero Argentina demostró porqué suma tantos títulos y porqué era, a priori, la máxima favorita.

Raudo busco el empate y lo encontró casi al sacar de centro. Banega encontró un ancho pasillo que se había buscado el ataque albiceleste, Agüero recibió el posición inmejorable y, con la determinación que se espera de un capitán, superó con un disparo raso la salida de Petr.

No se aguantó Argentina y fue decidido a por el segundo gol en el último tramo del choque. Parecía, no obstante, que el encuentro estaba condenado a la prórroga. Pero Zárate, inesperadamente recuperado para poder jugar la final, lo impidió.

El delantero argentino recogió un córner ejecutado en corto, buscó el vértice del área y, tras un pequeño quiebre a su marcador, conectó un buen disparo al primer palo que se le coló a Petr después de picarle antes de alcanzar su posición.

Se concretaba la remontada argentina y el National Soccer Stadium estalló de alegría, ante la mayoría de banderas y camisetas albicelestes.

Los seguidores checos se quedaron resignados y los chilenos, que aún estaban dentro y fuera del campo tras el partido de consuelo, tuvieron que aguantar el festejo de sus vecinos, con los que han mantenido un fuerte enfrentamiento a la hora de animar durante todo el campeonato.