<
>

Copa del Rey: Cardassar perdió todo hace dos años, y ahora busca la gloria ante Atlético Madrid

CE Cardassar no tiene nada que perder en su partido contra Atlético de Madrid por la primera ronda eliminatoria de la Copa del Rey. Courtesy of CE Cardassar

"Te preguntas: '¿Y ahora qué?'. Te sientes impotente. Ni siquiera puedes pensar en intentar solucionarlo. Es demasiado grande".

Jaume Soler tiene 30 años. Tenía 27 cuando se convirtió en el presidente de su club local, CE Cardassar, ahora en la Tercera División no profesional y regionalizada de España. Su equipo tiene un enfrentamiento de ensueño en la Copa del Rey, ya que recibirá a Atlético Madrid en la primera ronda del miércoles (a las 12:50 p.m. ET por ESPN+ en Estados Unidos), pero Jaume no estaba hablando del partido más importante en la historia del club.

Estaba hablando de la noche en la que perdieron todo.

"Nos hicimos cargo en junio", dijo Soler. "Habíamos estado a cargo por tres meses cuando sucedió el desastre".

Durante la noche del 9 de octubre de 2018, caía una lluvia torrencial sobre Sant Llorenç des Cardassar, un pueblo tranquilo de unos 4,000 habitantes, muchos de los cuales viven del turismo en la costa cercana de Mallorca. Las aguas del Begura de Salma - más bien un arroyo antes que un río, que bajaba de las montañas y atravesaba la ciudad hacia la costa - comenzaron a elevarse y antes de que el gobierno pudiera emitir una alerta de evacuación, una repentina corriente de unos tres metros de alto (alrededor de 10 pies) arrasó con la ciudad. En total, murieron 13 personas y más de 200 perdieron sus hogares.

Después de la inundación, un estudio de la universidad reveló que en apenas 15 minutos se suscitó un flujo de 442 metros cúbicos (15,609 pies cúbicos) de agua. Eso es lo mismo que el río más largo de España, el Ebro, pero en un lapso de tiempo 1000 veces menor.

"Hemos tenido inundaciones antes [en el área], mis padres y abuelos me han contado, pero no a esta escala", dijo a ESPN el mediocampista Iván Antich, que se sumó al club cuando tenía cinco años. "No con esa potencia, ocasionando tanto daño".

"Tengo 22 años y nunca antes había visto algo así", comentó el defensor, Sergi Febrer, otro residente local. "Ni siquiera había escuchado que hablaran de algo así. Es de la clase de cosas que ves en los libros".

Javi López nació en Valencia, pero ha pasado los últimos tres años jugando para clubes en el área alrededor de Sant Llorenç. "Cuando caminabas por las calles era como si estuvieras viendo una película de terror", le dijo a ESPN. "No había luz. La policía estaba por todos lados. Todo lleno de lodo. Le dije a mi familia que era como Corazones de Acero [la película de Brad Pitt]. Barro por todos lados. Todo estaba destruido".

Las instalaciones de Cardassar, Es Moleter, se encuentran en el límite de la ciudad, al lado del arroyo Begura de Salma y justo en frente de donde llegó el agua que inundó la cuidad. Antes de que los jugadores y el staff pensaran en el estado del club, sin embargo, había preocupaciones más apremiantes: el bienestar de sus familiares y amigos.

"Estaba jugando para [el club local de Tercera] Manacor en ese entonces, que está a diez minutos en auto", dijo López. "Habíamos tenido entrenamientos ese día. Había un muchacho que jugaba con nosotros que vivía en Sant Llorenç. Cinco minutos antes, me había llamado para invitarme a tomar un café. Comenzaron a llegar videos, llamados acerca de lo que estaba sucediendo. Y él no contestaba. Fueron momentos muy preocupantes".

Se cayó el sistema de telefonía móvil, por lo que ponerse en contacto con alguien era imposible. Llegar a la ciudad también era imposible.

"Lo recuerdo perfectamente", Antich dijo a ESPN. "Estaba regresando del trabajo, estaba oscureciendo. Cuando estaba manejando casi me quedo atrapado en la carretera por el agua, pero pude seguir y me detuve en un área más elevada en la que no había llegado el agua.

"Alrededor de las 11 p.m., el servicio de emergencia nos dejó pasar. Yo fui a la casa de mis padres para ver si estaban bien y fui a ver a los vecinos. Todo estaba cubierto de lodo. Las personas lloraban. Me pongo mal cuando lo recuerdo".

Y luego estaba el hogar de Cardassar, Es Moleter. O, mejor dicho, ya no estaba. Ya no había nada.

"Al día siguiente fui a ver cómo había quedado la cancha", cuenta Antich. "Y allí ya no había una cancha".

Viendo las imágenes, te das una idea de la escala del daño. La pura fuerza de las aguas había levantado por superficie artificial. Estaba retorcida en un extremo, como una alfombra que había sido levantada y lanzada en un apuro. La grada principal todavía estaba de pie, pero parecía un mar de barro.

Las pérdidas del club se extendían más allá de la cancha. "Teníamos lockers en el vestuario donde guardábamos los botines y cosas por el estilo. Y a todo se lo llevó el agua", dijo Antich. "No quedó nada".

"Perdimos todo. Todo", dijo Soler. "Hasta la lavadora que estaba llena de uniformes, desaparecida. No teníamos uniformes, imagínate. No teníamos nada. Y la cancha estaba destruida. Teníamos que reemplazar todo. La superficie, los regadores, las paredes, los vestuarios, los balones, el bar, la cañería, la electricidad, los paneles solares. Todo, perdimos todo".

Durante los días y las semanas que siguieron, comenzó el lento proceso de reconstrucción de la ciudad. "Principalmente, ayudé a mi familia", dijo Febrer. "La casa de mi primo había quedado destruida. Pasé la mayor parte del tiempo allí. También iba a ayudar a la cancha, pero la mayor parte del tiempo estaba ayudando a mi primo. Primero está la familia".

"La primera noche y el día siguiente, estábamos en shock", agregó Antich. "No sabíamos cómo reaccionar. Pero luego todos comenzaron a ayudar a sus vecinos. Esa es la imagen que ha quedado grabada en mi mente, personas que tenían sus propios problemas pero que estaban ayudando donde se necesitaba una mano. Temprano en la mañana, entregábamos productos de limpieza, escobas, guantes, botas y cuando terminábamos de repartir todo, comenzábamos con la limpieza".

No estaba claro si el club de fútbol - tanto una institución de la comunidad, así como un centro para los niños del pueblo con un equipo modesto cerca del fondo de la pirámide del fútbol español - iba a poder ser salvado.

"Te preguntas qué puedes hacer, si deberías seguir intentándolo", dijo Soler. "No teníamos ninguna obligación. El municipio nos había dicho que no nos preocupáramos, que ellos iban a buscar una solución. Lo más fácil hubiese sido dejar las cosas tal como estaban".

Pero llegó la ayuda. El nativo de Mallorca, Rafa Nadal, que nació cerca, en Manacor, ayudó con la limpieza y donó un millón de euros para reconstruir las instalaciones deportivas en el área. Se organizó un partido amistoso entre el XI de las Islas Baleares y el equipo más grande de la isla, Real Mallorca, con las ganancias de las entradas destinadas a la ayuda de Cardassar. Osasuna donó un set de sus uniformes de visitantes, que eran amarillos como el uniforme local de Cardassar, y pelotas.

Para el 5 de enero de 2019, apenas tres meses después, el estadio estaba listo para su reapertura.

Su historia de tragedia, unidad y recuperación ya es de por sí extraordinaria, pero lo que ha sucedido en esa cancha desde entonces también lo es. "No es que después de la inundación, perdimos todos nuestros partidos. Fue completamente lo opuesto", dijo Febrer. "Todos nos conocemos, la mayoría somos del pueblo. Nos hemos unido mucho más".

Cuando sucedió lo de la inundación, los ánimos estaban por el piso. El fútbol era una válvula de escape, todos los domingos íbamos a ver al primer equipo".

En 2018-19, Cardassar pasó a la Primera Regional - el quinto nivel del fútbol español - habiendo terminado en el descenso el año anterior. A pesar de las dificultades ocasionadas por la inundación, terminaron la temporada en tercer lugar y fueron ascendidos a Preferente. Su campaña 2019-20 se interrumpió una vez más, esta vez por la pandemia del coronavirus, pero cuando se suspendió el fútbol de liga inferior en España, Cardassar estaba en la cima de la tabla, a 14 puntos de sus rivales más cercanos, y fueron nombrados campeones. Eso les dio la chance de enfrentar a los campeones de las islas vecinas Menorca e Ibiza, y la victoria los dejó en las rondas clasificatorias de la Copa del Rey.

Una tensa definición por penales que terminó en un triunfo ante CF Epila de Zaragoza el 11 de noviembre los vio asegurarse un lugar en la primera ronda; bajo un nuevo formato de la copa que apuntaba a incrementar el dramatismo, las chances de grandes sorpresas y enfrentamientos al estilo David vs. Goliat, que significó que Cardassar tenía garantizado un rival de primer nivel en casa.

"He pasado muchos años trabajando en el fútbol en esta isla", le dijo a ESPN el entrenador Miquel Ángel Tomás, quien se hizo cargo en 2019. "Hay momentos buenos y otros no tanto. Hay mucho sacrificio. Por lo que el día que logramos superar a Epila, que nos permitió enfrentar a un equipo de Primera División, fue muy satisfactorio. Siempre recordaré ese día. Sería bueno que todos experimentáramos algo así una vez en nuestras vidas".

Y luego llegó el sorteo de la Copa del Rey.

"Fue un lunes", dijo Sergi Febrer. "Los que no teníamos que trabajar ese día estábamos en un bar en la plaza del pueblo. El sorteo arrancó y los nombres importantes, los que todos queríamos como Atlético Madrid y Sevilla, no salían. Creo que fuimos anteúltimos. Sabíamos que íbamos a conseguir un buen rival, pero Atleti era el mejor. Todos estaban de pie, saltando y gritando. Soy fan del Barça, pero de los equipos que podíamos conseguir, el que más me entusiasmaba era Atleti".

"Fue una sensación increíble", dijo Javi López. "No hay palabras para describirlo. No parábamos de saltar y gritar".

Entonces, ¿cómo te preparas para un partido contra el mejor equipo de España en este momento?

"La gente te dice, 'es Atlético Madrid, ¿qué van a hacer?'", se ríe López. "Y les respondo, 'disfrutarlo, ¿qué más puedo hacer?'. Quizá no vuelva a tener la oportunidad de enfrentarlos".

Antich - que a los 30 años ha estado en el primer equipo de Cardassar durante una década - se perderá el partido tras haberse sometido a una cirugía hace poco. "¡Soy fanático de Real Madrid!", dice. "Hubiese sido una motivación extra. Pero me operaron de apendicitis. El fútbol es así - a veces las lesiones suceden cuando menos esperas que ocurran".

También será una noche tensa en la casa de los Tomás, ya que el padre del entrenador es seguidor del Atlético. "Eres un fan, y tu hijo es entrenador en una liga menor, y un día tienes la chance de ver al equipo que siempre has querido enfrentando al escuadrón que entrena tu hijo", le comentó a ESPN. "¡Hubiese sido genial que fuese el entrenador de Atleti, pero eso no sucederá!".

"Al menos tiene esto... y algún día les podré contar a mis nietos que su abuelo enfrentó a un gran entrador como lo es Diego Simeone".

En un inicio hubo algunas dudas sobre la capacidad de Es Moleter para albergar semejante partido, pero faltando días, los inspectores de la Federación de Fútbol Española confirmaron que se encuentra en condiciones. Las restricciones del Coronavirus implican que 305 personas podrán asistir, y el club ha decidido que 150 de los que presencien el partido sean jóvenes que juegan en sus equipos juveniles, mientras que 100 de los 600 leales socios del club serán elegidos al azar.

Nadal también ha sido convocado como invitado de honor en agradecimiento a sus tan importantes donaciones.

"La única pena es que muchos no podrán asistir", dijo el presidente del club, Soler. "Es un día especial. Tenemos el mismo grupo de jugadores que teníamos hace dos años. Muchos de ellos han vivido todo lo que nos ha sucedido".

"Dos ascensos en fila, llegar a la Copa del Rey, ascender a la Tercera División... en un sentido deportivo, las cosas no podrían estar mejor. Tenemos 96 años de historia y nuestro mejor año llegó el año después de la inundación".