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Thibaut Courtois, jugador clave para el Real Madrid ante el PSG de Lionel Messi

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Mario Kempes: "No sé si es tanta la expectativa como para ver a Neymar o a Mbappé" (3:30)

El exfutbolista habla de lo que se espera para el partido de octavos de final de Champions League en la vuelta entre PSG y Real Madrid. (3:30)

Thibaut Courtois no es simplemente el portero número 1 del mundo. De hecho, su dominante nivel lo ubica fácilmente entre los tres o cuatro mejores futbolistas del mundo: en cualquier posición, con cualquier club. Si se trasladara la entrega del Balón de Oro a esta semana en vez de diciembre, Courtois estaría muy cerca de convertirse en el primer guardameta en llevarse el galardón desde que el legendario Lev Yashin lo hiciera en 1963.

Hipotéticamente, si Courtois se convierte en la clave para que el Real Madrid elimine este miércoles al Paris Saint-Germain de la Champions League, luego que la Casa Blanca jugara un fútbol insoportablemente mediocre en la derrota 1-0 en la ida, sería una fija para igualar la hazaña de Yashin 58 años después.

Solo imaginen la escena: el espigado belga que una vez renunció a este deporte (a los 11 años se sentía harto del fútbol para después cambiar de opinión y abandonar una carrera con potencial en el voleibol) está a punto de convertirse en el único portero (probablemente en la historia) del Real Madrid en enfrentarse en el Santiago Bernabéu a un tridente conformado por Lionel Messi, Kylian Mbappe y Neymar. Está a punto de verse las caras con una volátil delantera de tres grandes delanteros históricos, que suman 197 goles en Champions.

También significa que Courtois está a punto de enfrentarse a Messi, que representa un ciclo de 11 años de una espina clavada en su piel, por decimosexta ocasión.

El genio argentino (por favor, no vamos a debatir sobre dicha descripción) ha marcado 26 goles contra el Madrid y la última vez que escuchó en el Bernabéu el himno de la Champions (2011), lo inspiró tanto que no sólo anotó dos goles, sino que convirtió uno de los mejores entre sus 759 tantos convertidos hasta ahora.

El primer encuentro entre Courtois y Messi cumplirá 11 años en septiembre próximo. Se mantiene impreso en su mente.

Fue su octavo encuentro jugando con el Atletico Madrid luego de ser cedido por el Chelsea, a los 19 años, y estaba volando. Solo había tolerado un gol para la causa rojiblanca en sus siete cotejos previos; sin embargo, el belga terminó sufriendo una paliza 5-0 en el que cayó víctima de un hat trick de Messi.

"De forma extraña, a pesar del resultado 5-0, ese día fue como un sueño hecho realidad para mí", expresó Courtois después del partido. "Jugar en el Camp Nou fue una de las cosas con las que solía fantasear cuando era niño. Cuando volví al vestuario después del partido, mis compañeros me dijeron: '¡Bienvenido a España!' Después, caminé hacia las catacumbas del estadio y un sujeto se me acercó. No lo reconocí hasta que empezó a hablarme. Era Pep Guardiola y dijo: 'Juegas muy bien. ¡Sigue así!'"

"Messi también me felicitó después del partido. Sus tres goles fueron indetenibles, pero logré hacer unas cuantas atajadas de las que me sentí orgulloso. Lo que pasa con Messi es que él parece no hacer absolutamente nada mientras el resto del equipo patea el balón. Luego, de repente, estalla en acción y asesta el golpe mortal".

Fue una dura lección que contrasta dramáticamente con las recientes batallas entre Messi y Courtois.

Messi ha convertido nueve goles en 19 ocasiones en las que se ha enfrentado a Courtois. El problema radica en que esos nueve tantos se produjeron en los siete primeros años de su rivalidad: Barcelona o la selección argentina vs. Atlético, Chelsea o el combinado de Bélgica. Messi nunca ha marcado contra el Madrid con Courtois bajo el arco, récord que se extendió el mes pasado en el Parc des Princes al atajar su cobro de penal, parte de una actuación que evitó que el revés 1-0 se convirtiera en una tunda.

Nadie podía quejarse si el PSG se hubiese impuesto por cuatro o cinco goles. Con el apoyo notable de Eder Militao, Courtois logró brillar de la misma forma que lo ha hecho durante toda la temporada: ha dejado la valla invicta en 16 partidos, sumando incontables ocasiones en las cuales el Madrid habría sufrido una hemorragia de puntos de no ser por sus brillantes atajadas en el "uno contra uno".

Haber mantenido viva la llave en París no significará nada a menos que Courtois iguale o mejore esta semana dicho nivel de genialidad. Y está listo para ello.

Courtois explicó sus preparativos: "Vemos videos de nuestros rivales antes de cada partido. Debemos analizar su estilo e identificar cualquier situación en la que pueden ser peligrosos: tiros libres, penales, etcétera. Vemos horas y horas de video y después lo analizamos".

"La discusión es el punto verdaderamente crucial. Me ayuda a elaborar mi propia perspectiva de juego. Cuando pones el video en pausa, es muy fácil ver todos los detalles del pase. Obviamente, cuando estás en la cancha es totalmente distinto. Cuando lo ves en la pantalla, el espacio en la cancha parece enorme, pero en realidad es mucho más estrecho".

"Antes del partido, nuestro entrenador de porteros Luis Llopis me prepara un dossier que muestra los últimos cinco o seis penales cobrados por el rival y un video con los goles y penales de siete u ocho jugadores distintos. Le echo un vistazo, digo qué pienso y él me da su opinión. Casi siempre estamos de acuerdo. Es una parte importante del proceso que hace una gran diferencia a la hora de atajar penales en el partido. Me ha dado buenos resultados últimamente".

Este miércoles, Courtois también tendrá presente un par de apuntes. No les dará mucho espacio en su mente a propósito, pero estarán ahí.

Courtois sólo se ha enfrentado a Mbappé en tres ocasiones; sin embargo, en las dos últimas su tentativo compañero en el Real Madrid para la próxima temporada marcó dos goles y sumó una asistencia. Hace tres semanas, el explosivo gol de Mbappé que selló el triunfo en el minuto 90 del encuentro de ida fue doloroso, aunque nunca definitorio. Un recuerdo mucho más amargo es el de su aparición con la selección de Bélgica, cuando tenía ventaja 2-0 sobre Francia, la campeona del mundo, en noviembre pasado durante las semifinales de UEFA Nations League. Les Bleus lograron remontar e imponerse 3-2, en parte gracias a un penal de Mbappé y su asistencia a Karim Benzema. (Al momento de redactar la presente nota, aún no está claro si Mbappé jugará en la vuelta tras haberse lesionado el lunes durante un entrenamiento).

Esta semana es un momento oportuno para que Courtois detenga la corriente... si puede. Al menos, para lograr la clasificación del Madrid. Por su parte, el portero Keylor Navas estará en el banquillo del PSG a menos que el DT Mauricio Pochettino haga un cambio radical en su propuesta táctica y sustituya a Gianluigi Donnarumma.

El ex zaguero del Real Madrid Sergio Ramos formó parte de la comitiva parisina que viajó a la capital española; sin embargo, no se uniformará debido a su reciente lesión.

Cada uno de ellos representa una pequeña victoria en la trayectoria de Courtois hacia la preeminencia a nivel mundial.

Cuando fichó por la Casa Blanca ("Un sueño que siempre tuve... tenía un banderín del Madrid colgado en la pared cuando era niño, e Iker Casillas era mi ejemplo de lo que debía ser un portero... ¡vi tantos, tantos videos de sus partidos!") tuvo que trabajar para desplazar de su puesto al guardameta costarricense que venía de ganar tres finales de Champions. Navas no tenía intenciones de ceder y Ramos no confiaba en que Courtois lo podía rescatar constantemente tras una de sus tristemente célebres incursiones por el campo, confiando en un Navas fenomenalmente ágil y de sangre fría.

No se trataba de un ambiente propicio para que brillara un ex jugador del Atlético de Madrid, fichado por petición directa del presidente en vez del entrenador. A pesar de ello, Courtois logró brillar. Despachó a Navas, se ganó la confianza de Ramos y alcanzó este nirvana de nivel y jerarquía (ahora es el líder del vestuario tras la salida de Ramos), mientras trabajó de forma significativa en su capacidad para armar jugadas desde la zaga y alimentar el balón con sus pies en situaciones de presión.

Courtois expresó recientemente a Real Madrid Televisión: "Considero que me encuentro en el mejor nivel de mi carrera. Durante los últimos dos o tres años, mi nivel ha sido bueno y he marcado la diferencia para nuestro equipo. La temporada pasada fue una de las mejores de mi carrera, pero no ganamos trofeos. Por ello la gente suele olvidarlo. Excepto por nuestros aficionados y la gente del club, por supuesto".

"Mi primera tarea es evitar goles; sin embargo, el portero también es importante cuando sacamos el balón desde la zaga. Es un aspecto de nuestro juego que debemos mejorar, y estoy trabajando duro para apoyar al equipo en ese aspecto. Sobre todo, el entrenador requiere que haga las atajadas difíciles, cuando el equipo tiene problemas".

Courtois no tendrá esta semana el apoyo del defensor Ferland Mendy ni del mediocampista Casemiro (ambos sancionados) y se enfrentará a una plantilla del PSG preparado para ganar, ya sea mediante una genialidad individual o golpeando a la contra, mientras el Madrid intenta responder al clamor de un Santiago Bernabéu fanático y hambriento de una de esas famosas remontadas merengues.

Pero otro jugador deberá asumir la responsabilidad de marcar, mientras que Ancelotti debe elegir XI y estrategia apropiados. Los jugadores vestidos con camisetas blancas deberán igualar la velocidad física y mental de sus peligrosísimos rivales. Con todo y ello, a menos que Courtois haga una de sus actuaciones características jugando como candidato al Balón de Oro, el Madrid quedará eliminado.

La verdad es que Courtois tiene suficiente calidad para lograrlo, para dar una oportunidad a la Casa Blanca para imponerse a las probabilidades. ¿Qué más se puede pedir?