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Con un Leao imperial, Milan venció a la Roma de Paredes

El portugués Rafael Leao tuvo un nivel superlativo este viernes y fue la gran figura del triunfo 2-1 de Milan en la casa de Roma, que contó con el argentino Leandro Paredes desde el inicio.

Leao se movió por todo el frente de ataque y volvió locos a los defensores romanos con su precisión en velocidad.

Fue la muestra más saliente de un hecho llamativo: Roma fue superado físicamente por su rival durante largos pasajes del encuentro, algo imperdonable para un equipo dirigido por el portugués Jose Mourinho.

El Rossonero se puso en ventaja en el comienzo por la vía de un penal cometido por el arquero romano, el portugués Rui Patricio, sobre el inglés Ruben Loftus-Cheek tras una muy buena pared entre el británico y Olivier Giroud.

Fue justamente el francés quien se hizo cargo de ejecutar desde los 12 pasos y no falló.

De allí en más, Milan comenzó a edificar una superioridad notable sobre Roma, al que dominó en lo futbolístico, lo físico y lo emocional.

Por momentos, sobre todo en el primer tiempo, el conjunto dirigido por Stefano Pioli parecía encaminarse a una goleada. Porque en cada contraataque que sacaba, la mayoría de ellos manejado por Leao, parecía que iba a encontrar el gol.

Los de Mou aguantaron como pudieron y lograron llegar al entretiempo perdiendo solo por un gol.

Duró poco.

Porque a los 3 minutos de la segunda etapa, Leao inventó una pirueta desde el piso, una especie de media chilena pero tocando el pasto, y conectó hacia el gol un centro que había llegado desde la derecha.

Otra vez la sensación era la de probable goleada. Pero Milan sacó el pie del acelerador y se replegó un poco intentando repetir la fórmula del segundo tanto.

No lo logró pero tampoco pasaba ningún sobresalto hasta que el británico Fikayo Tomori, que estaba amonestado, fue al piso de manera arriesgada, cometió falta y se tuvo que ir a las duchas a los 61 minutos.

Eso, como es lógico, cambió el mapa del encuentro. Pioli tuvo que hacer cambios y su equipo perdió toda capacidad ofensiva.

Recién ahí se pudo ver a Roma cerca del área rival. Sin claridad y a los tumbos pero encerró al rival.

Hasta logró descontar a los 92 de la mano de Leonardo Spinazzola. Pero no le alcanzó.

No hubiera sido justo que empatara.