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'Keko' está orgulloso de su corta estatura pese a las bromas que recibe

ESPN Digital

Pese a su notoria baja estatura, Daniel Villalva es un jugador que marca diferencia en Veracruz, al cual llegó en el Apertura 2014. De entonces a la fecha ha sido uno de los más regulares en el conjunto que dirige Carlos Reinoso, con 39 partidos disputados como titular y cinco entrando de cambio. Ha clavado ocho goles y puesto cuatro asistencias.

El 'Keko' es un derroche de talento en las canchas, habilidoso y veloz. Con River tenía partidos donde jugaba 'endiabladamente' bien y su tamaño era factor preponderante para ello.

Su debut en Primera División fue con los 'millonarios' en el Clausura 2008, después defendió la camiseta de Argentinos Juniors y volvió a la institución riverplatense, de donde procede.

“Si volviera nacer, volvería a pedir esta estatura”, señaló con una gran convicción.

Con apenas 1.59 de estatura y 62 kilos de peso, el jugador se muestra orgulloso de su tamaño, pues esto le ha traído algunas ventajas.

Es incluso más pequeño que otros jugadores de baja estatura como Iván 'Guti' Estrada (1.65) y Christian 'Hobbit' Bermúdez (1.60).

“Obviamente, por ahí me ‘cargan’ por mi tamaño, pero nací así. Soy pequeño, pero gracias a Dios tengo habilidad y velocidad, eso hace que me mueva más fácil con los defensores grandes. Con esta estatura estoy contento, es más fácil para meterte entre los grandes, para esquivar algunos golpes, tiene su parte buena, obvio que sí, aunque también su parte negativa”.

Relató que ‘El Flaco’ Rolando Schiavi, de 1.91 de altura, retirado en 2014, “una vez me marcó y bueno, me sentía chiquito. Después, todos los compañeros que tuve altos, como David Trezeguet, ahora el ‘Flaquito’ Peñalba, Noya, siempre me están molestando, pero trato de tomarlo a broma, aunque a veces me hacen enojar y como saben que soy un poco ‘calentón’, pues constantemente me están molestando, pero yo les digo a ellos que son muy grandes, que son lentos, que yo tengo mis habilidades por ser más bajito”.

Explicó que cuando era niño, "era tan pequeñito que me decían que tenía que comer bien, ’pues si no, no vas a llegar a Primera División’, pero tuve la suerte de debutar muy joven en el River, a los 16 años. Era más chiquito, por suerte me fue bien. Tuve la bendición de Dios, que me hizo vivir de lo que a mí me gusta y desde niño siempre quise ser profesional”.

Sostuvo: “La verdad que estoy muy contento y no quiero cambiar mi físico por nada del mundo. Si volviera a nacer, volvería a pedir esta estatura y esta bendición que me dio Dios, que es jugar futbol”.

Confesó que sus padres son bajitos y que su hermana tiene un poco más de estatura, “pero en general en mi familia son chiquitos”, indicó.

SE LO INCULCARON

--¿Cómo te llegó la pasión por el futbol?

“A mi papá, Ramón Villalva, siempre le gustó jugar futbol, aunque no llegó a ser profesional. También a mi tío, todos son futbolistas y de chiquito mi papá lo seguía para todos lados donde jugaba. De ahí nació el amor por la pelota y cada regalo que se presentaba o para navidad, pedía siempre una pelota de futbol, no quería otra cosa, siempre una pelota de futbol o botines”.

NO TENGO APURO POR IRME”

--¿Europa está en tu cabeza?

“Yo vivo el presente, no pienso en el futuro. Mi idea es tratar de estar muchos años en el futbol mexicano. Obviamente, si hay algo lindo de Europa, todo jugador quiere jugar en una liga europea, lo pensaría, pero hoy en día estoy pensando en el Veracruz. No tengo apuro ni prisa por irme de México, quiero triunfar acá y crecer como futbolista y como ser humano”.