Michael Jordan es, sin duda alguna, la figura más trascendental del baloncesto a nivel mundial. Considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos, el legado dejado por la carrera del jugador ha trascendido la barrera del tiempo, inspirando a toda una generación de basquetbolistas que llegaron a la NBA tiempo después que el nativo de la ciudad de Nueva York.
En las últimas semanas, el documental producido por ESPN, "The Last Dance" ("El Último Baile"), ha hecho un recorrido por la impresionante carrera de Jordan, mostrando detalles nunca antes vistos sobre el jugador y el equipo de los Chicago Bulls de la década de 1990.
Antes de convertirse en la enorme figura que es hoy en día, Michael Jordan tuvo la oportunidad de acompañar a la selección de los Estados Unidos que participaría en los Juegos Panamericanos de Venezuela en 1983 y, dentro de las paradas de calentamiento de cara al compromiso con su selección, el estadounidense se enfrentó a la selección dominicana en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo como preparación para la justa panamericana.
En el partido, que concluyó con marcador de 102-86 en favor de los estadounidenses, Jordan fue el mejor anotador por los visitantes con 19 puntos, completando ocho de trece intentos desde el campo y tres de cuatro tiros libres, sumados a seis rebotes y cuatro asistencias.
Evaristo Pérez, miembro de la selección dominicana de baloncesto en aquel entonces, indicó al periódico dominicano Listín Diario que MJ, como se le conoce en los Estados Unidos: "todavía no era la figura que fue porque apenas comenzaba, pero ya demostraba todas sus habilidades".
Jordan se ha declarado como un enamorado de la República Dominicana en reiteradas ocasiones y visitó el país recientemente en el año 2019. Pero en 1983, los fanáticos del baloncesto dominicano pudieron disfrutar de primera mano el talento del quien más tarde se convertiría en el jugador de baloncesto más importante en la historia.
