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Sounders y Toronto FC: Los dos últimos gigantes de la MLS

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Seattle a la MLS Cup (4:12)

LAFC, gran culpable de la victoria de Sounders. Vela, flojito en el juego que más lo necesitaba. (4:12)

La MLS Cup se jugará este fin de semana en Seattle, cuando el Sounders y el Toronto FC se encuentren por tercera vez en cuatro años en el partido decisivo de la Major League Soccer.

Sólo el Atlanta United y el Sporting Kansas City en la final de 2018, lograron romper la mística que han desarrollado estos dos equipos durante el último lustro, llegando a consagrarse como los dos claros gigantes del torneo.

Aunque otros clubes se llevan la gloria por nombres y pura atracción en el mercado, las estadísticas no mienten, y tanto Seattle como Toronto han demostrado ser capaces de haber armado proyectos robustos, confiables, y sobre todo ganadores.

En esta tercera entrega de la saga entre ambos clubes en el partido más importante del año en el fútbol estadounidense, podremos finalmente dirimir cuál de los dos es el mejor, pues en 2016 Seattle ganó por penaltis, mientras que en la edición de 2017 Toronto FC se llevó la copa por 2-0.

Todo empieza en el banquillo

Ambos equipos han confiado en entrenadores duraderos que han sabido ir navegando todos los contratiempos que se han presentado, logrando mantener siempre un grupo homogéneo, si no tanto en nombres específicos, sí en la idea de juego.

Brian Schmetzer lleva prácticamente toda su vida deportiva atada de una manera u otra al Sounders, pero sobre todo al fútbol en Seattle. Una eminencia que como jugador fue parte de los pioneros clubes de fútbol 11 y fútbol sala de los Sounders, pero que también pasó por los Seadogs —bajo la dirección del recientemente fallecido Fernando Clavijo—, el FC Seattle y el Tacoma Stars.

Schmetzer fue entrenador del club durante sus últimos seis años en la USL, pero tras la entrada del club en la Major League Soccer, Sigi Schmid agarró las riendas y Schmetzer se mantuvo como técnico asistente. No sería hasta la marcha de Schmid y el ascenso del héroe local al puesto de primer técnico que el club lograría ganar su primer título de la MLS.

En sus cuatro temporadas por entrenador de la franquicia Schmetzer ganó el título de 2016, perdió la final contra Toronto en 2017, caería contra Portland en las semis de conferencia de 2018 y ha logrado meter al equipo en la final de 2019.

Todo una verdadero hito, quizás sólo comparable en los últimos años a la trayectoria de Greg Vanney al frente del Toronto FC.

El exasistente de Chivas USA llegó al club en 2014, siete años después de que Toronto se convirtiera en la primera franquicia canadiense en hacer su entrada en la liga, y empezó a poner los cimientos de un proyecto que se ha acabado por consolidar como uno de los más sólidos del casi cuarto de siglo de historia que tiene la MLS.

Vanney, quien disfrutó de una prolífica carrera como jugador en la MLS, con un periodo de tres años en Francia, llegó a ser internacional con Estados Unidos en 37 ocasiones, aunque no tuvo la suerte de formar parte de los equipos que disputaron los mundiales de 1998, 2002 o 2006.

Al llegar al club, Vanney ya contaba con Michael Bradley, el alma del conjunto canadiense hasta hoy en día, pero fue en la pretemporada de 2015 cuando las llegadas de Sebastian Giovinco y Jozy Altidore revolucionaían el equipo. La pareja atacante se convirtió rápidamente en uno de los dúos más dinámicos de la liga, complementándose a la perfección y, junto a Bradley y Jonathan Osorio, empezaron a solidificar el grupo que les ha llevado hasta su tercera final de la MLS Cup en cuatro años.

Para esta temporada, Greg Vanney encontró en el español Alejandro Pozuelo al reemplazo perfecto de Sebastian Giovinco, quien dejó el club canadiense tras no lograr clasificar el año pasado a los playoffs por primera vez en cuatro años. El ex del Rayo Vallecano se ha convertido en el eslabón perfecto del medio sector, y su entrenador ha sabido darle la responsabilidad adecuada para asegurarse la transición del trabajo que desarrolló durante cuatro temporadas el trequartista italiano.

En total serán 10 jugadores, seis en Seattle (Nicolás Lodeiro, Cristian Roldan, Jordan Morris, Joevin Jones, Román Torres, Stefan Frei) y cuatro en Toronto (Michael Bradley, Justin Morrow, Jonathan Osorio, Drew Moor) los que sean de la partida en esta final de 2019 que también lo fueron tanto en 2016 como en 2017, lo que viene a refrendar la apuesta por el grupo que han hecho tanto Schmetzer como Vanney en sus años como técnicos de ambos equipos.

Sin estrellas, pero con grandísimos jugadores

Decíamos que ni Seattle ni Toronto tienen quizás el glamour que traen a sus clubes estrellas del calibre de Zlatan Ibrahimovic, Carlos Vela o Wayne Rooney, pero ese es otro motivo más por el cual los finalistas de la MLS Cup 2019 se han convertido en los dos mejores equipos del último lustro en la Major League Soccer.

La palabra clave aquí es justamente esa, equipo.

Seattle entregó las llaves del estadio a Nicolás Lodeiro, el talentoso uruguayo que a pesar de contar con innumerables ofertas del fútbol europeo o mexicano, decidió quedarse en los Sounders en los anõs más importantes de su carrera para convertirse en el verdadero héroe del club.

El mediapunta es venerado en el CenturyLink Field, y él ha conseguido —siempre con un perfil bajo y casi sin llamar la atención— convertirse en uno de los jugadores más impactantes de la MLS, y sin duda del Sounders.

Lodeiro es el máximo goleador de la historia del club en playoffs, con siete tantos, marcando por ejemplo este año tanto en las semis de conferencia, ante el Real Salt Lake, como en la final, ante el Los Ángeles FC.

A su alrededor se ha ido formando un grupo potente, ganador, al que siempre hay que tener en cuenta, con jugadores como Stefan Frei, Joevin Jones, Jordan Morris o Cristián Roldán, que sin reclamar los focos, han sabido llevar a su equipo a lo más alto como partes de un proyecto de ensueño.

Toronto puede decir más o menos lo mismo. Tras las llegadas de Giovinco y Altidore en 2015, el conjunto canadiense supo mantener el equilibrio en todas sus líneas e ir haciendo los cambios necesarios cada vez que ha necesitado.

La llegada del exbarcelonista Víctor Vázquez en 2017, por ejemplo, ayudó a asentar el mediocampo, pues junto a Bradley dio pie a Vanney a cambiar sus sistema de un clásico 4-4-2 a un 3-5-2, lo que a la vez dio más libertad a Giovinco en la punta de ataque. Toronto acabó ganando la MLS Cup ese año contra Seattle por un claro 2-0 y Vanney fue elegido el entrenador del año, tanto en la MLS como a nivel CONCACAF.

Esta temporada, ante la marcha de Giovinco, emergió la figura de Alejandro Pozuelo, que se ha convertido en el amo y señor del mediocampo de los rojos, siendo también definitivo con sus goles en las semifinales de Conferencia ante el New York City FC.

Estos nombres, y no los de futbolistas tal vez más consagrados o con más pedigrí por los que han apostado otras franquicias, tienen la culpa de que tanto Seattle como Toronto se hayan convertido, por derecho propio, en los mejores equipos de los últimos años en la Major League Soccer.

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3:57

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Tras la estela de los equipos que hicieron historia en la MLS

No es un reto fácil meterse en tres finales en cuatro años y estos dos clubes lo han conseguido en una época en la cual la Major League Soccer se ha convertido en un campeonato verdaderamente disputado.

Por eso ambos clubes entran de cabeza en el selecto club de las mejores franquicias de la liga, esas que han sido capaces de bregar con todos los contratiempos que se suelen presentar a lo largo de un año competitivo para mantenerse en el candelero, temporada tras temporada.

En ese sentido, quizás el LA Galaxy de Bruce Arena puede considerarse el de mayor hegemonía en la historia de la liga. Entre 2009 y 2014 los galácticos ganaron tres MLS Cups (2011, 2012 y 2014) y se metieron en otra final (en 2009). Fue la época de esplendor de David Beckham en la liga (hasta 2012 al menos) y el Galaxy se convirtió en un equipo que escribió con letras de oro su nombre en la historia de la Major League Soccer.

Antes, el New England Revolution llegó a tres finales consecutivas (2005, 2006, 2007), aunque las perdió todas, y en los primeros años de la liga, el DC United de Marco Antonio Etcheverry ganó tres (1996, 1997 y 1999) en cuatro años, pero disputando las cuatro finales (perdió en 1998 contra el DC United comandado por Bob Bradley).

En los últimos años, con un gran influjo de capital en muchos clubes a través de potentes inversores, el crecimiento de las nuevas franquicias que vienen pisando fuerte, y lo difícil que es mantener el talento que surge en la liga --los jóvenes buenos quieren desarrollarse en Europa, los veteranos escuchan cantos de sirena de China, Japón, o Medio Oriente— es complicado que un equipo se asiente lo suficiente para marcar la pauta como club grande en la liga durante un período de tiempo extendido, por eso es más impresionante lo que han logrado Seattle y Toronto en este último lustro.

Otros equipos tendrán mayor potencial, estrellas más conocidas, e incluso un mayor apoyo de su afición, pero son los finalistas de la MLS Cup 2019 los verdaderos gigantes del torneo en los últimos tiempos, los rivales a batir. En la final del domingo, esta rivalidad tendrá un ganador qu romperá el empate técnico entre ambos tras las finales de 2016 y 2017, y ese equipo podrá presumir de ser el mejor equipo de la Major League Soccer del momento sin duda alguna.