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What's up, Chicharito?

Javier Hernández, algo pasa contigo que no encaja con ese jugador que ha logrado triunfar en México y en el extranjero

No, ésta no es una nueva columna para atacar y/o criticarte Javier, por el pésimo momento futbolístico que atraviesas. Mucho menos es para juzgarte por las decisiones que recientemente has tomado en torno a tu brillante carrera, la cual admiro y aplaudo. Simplemente, estas líneas son para preguntarte a la distancia: ¿Qué te pasa Chicharito?

He leído y escuchado a tus acérrimos críticos despotricar desde hace mucho tiempo por lo que haces dentro y fuera del terreno de juego. Quienes se han decantado por esto último, quizá deberían replantearse un cambio de giro periodístico y dedicarse a las notas sociales. Serían más coherentes. Sin embargo, he notado que ha existido desde mucho, una exagerada tendencia a criticar e incluso a denostar tus logros en la cancha que, sobra decirlo, son muchos y muy valiosos.

Aunque tengo estudios en derecho, no quiero sacar a relucir mis dotes de abogado para defenderte porque en primera, no los necesitas y en segunda, no es mi intención. Únicamente quiero aprovechar este espacio para dirigirme a ti como si te tuviera justo enfrente y platicáramos (aunque es evidente que esto es un soliloquio impreso) con el deseo de conocer qué es lo que ocurre en ti justo ahora que estás iniciando otra etapa de tu carrera, ahora en el fútbol de los Estados Unidos con el LA Galaxy.

Recuerdo cuando junto a Jorge Vergara, informaste en el 2010 de tu traspaso al Manchester United. ¡Los Diablos Rojos de Sir Alex Ferguson! Simplemente extraordinario. ¿Cuántos jugadores mexicanos no soñaron de niños con ponerse alguna vez la camiseta de The Red Devils y que sólo pudieron hacerlo como cualquier otro aficionado? Lo conseguiste y vaya de qué forma. 20 goles y 5 asistencias callaron las bocas de quienes, no sé por qué, sufren de algún tipo de escozor mental cuando ven a alguien triunfar. Tu paso, en tu primera etapa en Inglaterra, fue sencillamente fantástico con cincuenta y nueve goles y 20 asistencias totales, con la obtención además de dos títulos de la Premier League y tres de la Community Shield.

Tus números te avalaron un préstamo, aunque merecías un traspaso definitivo, al equipo de la Casa Blanca. Ahí, en un sólo año, lograste nueve goles en 33 partidos. El Real Madrid se benefició en muy poco tiempo de tu aporte en el ataque y les regalaste una semifinal de Champions, aunque estoy seguro de que tu sueño era disputar y eventualmente ganar La Orejona. Conseguiste en cambio un Mundial de Clubes previamente en Marruecos y ostentar el parche de Campeón del Mundo en la camiseta como tú lo hiciste, solamente pocos, muy pocos diría yo.

En fin, diste tu máximo esfuerzo y eso les bastó a las Aspirinas del Bayer 04 Leverkusen para invitarte a que aprendieras algo de alemán y de paso siguieras haciendo goles, ahora en la Bundesliga. Se nota que te sentó muy bien vestirte con la camiseta de Die Werkself ya que con varios dobletes y dos hat trick en un par de años, acumulaste 39 goles (26 de ellos en la primera temporada) y nueve asistencias totales. A mí me hubiera gustado verte jugar por mucho más tiempo en las estadios germanos y sobre todo, lograr lo que en su momento hicieron viejos conocidos tuyos, Pável Parvo y Ricardo Osorio, quienes levantaron la Meisterschale con el Vfb Stuttgart.

Noté que extrañabas el país de la Gran Isla cuando me enteré que regresabas a la Premier, ahora con el West Ham United. Fue aquí, con el equipo de The Hammers, donde me percaté de que comenzaste a sufrir algunas lesiones y otros padecimientos que mermaron tu salud y por ende, tu rendimiento futbolístico, lo que se tradujo en 17 goles marcados y cuatro asistencias a lo largo de casi tres años. Naturalmente, esto no fue lo que se esperaba de ti de acuerdo a lo que nos habías acostumbrado por lo que tus detractores continuaron con sus expresiones de poner en entredicho tu capacidad goleadora y a tu misma condición de figura mexicana en el exterior, lo cual siempre creí que te tuvo sin cuidado aunque probablemente no dejaba de molestarte.

No me detendré en tu paso por el Sevilla porque éste fue efímero con el conjunto Hispalense, aunque formaste parte de una escuadra que al final de la temporada europea se consagró campeona de la Europa League. Tampoco daré detalle de tu histórico paso por la Selección Nacional Mexicana, nuestro equipo, porque ahí simplemente has logrado convertirte en su máximo artillero de todos los tiempos. Y con eso resumo todo.

Sin embargo Javier, algo pasa contigo que no encaja con ese jugador que ha logrado triunfar en México y en el extranjero. Hace pocos meses decidiste, junto a tu familia, emigrar a Los Ángeles para convertirte en el jugador franquicia de La Galaxia californiana, obteniendo un justo y merecido reconocimiento económico por ello. Pero tus números lamentablemente no reflejan esa clase de jugador que has demostrado toda tu vida. Insisto en lo que dije al inicio de las presentes líneas, no pretendo ir más allá de lo que sucede dentro de la cancha porque no me corresponde a mí ni a nadie, eso creo yo, hablar de tu vida personal, pero estoy cierto que lo de afuera afecta a lo de adentro y viceversa, por lo que me parece innegable que en estos momentos existen actitudes y conductas tuyas que no están favoreciendo tu rendimiento en la Major League Soccer, liga que no ha visto tu mejor versión futbolística, sino todo lo contrario, a tal grado de que solamente has marcado un sólo gol con tu nueva camiseta y eso fue el 13 de julio pasado contra Portland Timbers en el MLS is Back Tournament.

Chicharito, tienes 32 años de edad y estoy convencido de que aun tienes esa fuerza física y mental para continuar cosechando grandes éxitos en este bello deporte que te inculcaron desde la cuna. Deseo que este bache futbolístico en el que sin lugar a dudas te encuentras, pase lo más rápido posible y decidas regresar a esa versión que a mí particularmente siempre me ha gustado. Un jugador de tu talla y de tu trayectoria merece vivir sus últimos años de carrera igualmente en todo lo alto, para alegría, satisfacción y orgullo propios, de quienes te rodean y de todos los aficionados al fútbol. Ojalá sea tu caso.