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Bravo, 13 años de luz y sombra

GUADALAJARA -- Este 17 de febrero es especial para Omar Bravo Tordecillas. A sus 33 años es imposible olvidar que un día como hoy, pero no en lunes, sino una tarde de sábado de 2001 ante un estadio llamado el Volcán, casa de los Tigres sería el escenario de su debut en la Primera División del futbol mexicano.

Con solo 19 años y a pocas semanas de cumplir los 20, el entonces técnico del Rebaño, Jorge el "Vikingo" Dávalos decidió que era el momento de que el atacante hiciera su aparición en el Máximo Circuito.

Eran los tiempos en el que la Promotora Deportiva Guadalajara, administrada por el empresario Salvador Martínez Garza ya no abría la cartera como cuando inició la era de las Súper Chivas y ahora apostaba por jugadores veteranos en la recta final de sus carreras como Carlos Hermosillo, Lupillo Castañeda, Benjamín Galindo, Alberto Coyote, Gustavo Nápoles y algunos medianamente experimentados como Ramón Morales y Oswaldo Sánchez, mezclados con otros muy jóvenes, entre ellos el mochiteco y Héctor Reynoso, quien también debutó en ese partido.

Años después, Omar reconocería que antes de salir a la cancha de los Tigres el entorno lo tenía aterrado, pero el "Gusano" Nápoles lo tranquilizó.

Bravo ingresó de cambio en el segundo tiempo por Héctor Valenzuela, y poco pudo hacer para mover el marcador que quedó empatado 0-0.

Era apenas el principio de un delantero que ha vivido momentos gloriosos pero también ha probado la amargura de la derrota y de rebeldías que le pasaron factura.

Largo y sinuoso camino

Bravo tiene un lugar de honor en la historia del Club Guadalajara, es su segundo mejor goleador con 111 anotaciones detrás de Salvador Reyes con 122, y fue campeón de Liga en el Apertura 2006.

Pero a esos instantes triunfales se agregan sus desencuentros con el polémico propietario de Chivas, Jorge Vergara, quien no le toleró las declaraciones de protesta que expresó cuando se negó a aceptar la modesta oferta que hicieron el Recreativo Huelva y el Racing de Santander para llevarlo a sus filas luego de anotar dos goles en el Mundial de Alemania 2006.

Omar dijo que solo esperaría a que terminara su contrato con Chivas para desligarse y aprovechar la regla de la FIFA que lo declaraba como jugador libre para arreglarse con el club de su preferencia y sin que Chivas recibiera un peso por la transferencia.

Su manifestación le costó estar separado una semana del primer equipo y permaneció en el exilio con el Tapatío de la Liga de Ascenso, hasta que ofreció disculpas públicas.

En ese lapso, Bravo aparte de ser clave en la estrella número once del Rebaño, en el Clausura 2007 conquistó el título de goleo individual para inscribir su nombre a lado de los artilleros rojiblancos que antes lo habían logrado como Adalberto "Dumbo" López, Héctor Hernández, y Salvador Reyes. Después de Bravo se sumó Javier "Chicharito" Hernández.

En el Clausura 2008, alcanzó la cifra histórica de los 100 goles con Chivas.

Pero Bravo no olvidó y terminar su contrato no lo renovó y emigró al Deportivo La Coruña sin que Vergara ni el Club Guadalajara recibieran nada.

La aventura no resultó provechosa, y solo anotó dos goles, además de que su relación con el técnico del Depor no fue la mejor, y al no tener mucha actividad decidió regresar con más pena que gloria con los Tigres para el Clausura 2009, donde también pasó inadvertido afectado por las lesiones.

Cuando nadie lo esperaba, Bravo retornó a casa en el Apertura 2009 en una etapa de mucha turbulencia.

El Torneo Bicentenario 2010 no fue el más brillante, ya que sus actuaciones fueron opacadas por el apogeo del "Chicharito", y pese a tener un despertar en la Copa Libertadores, nada lo salvó de que al final del Apertura 2010, Vergara le diera las gracias para enviarlo a la MLS con el Kansas.

En el futbol de Estados Unidos tuvo una buena temporada, y al sentirse que estaba listo para volver a México firmó para el Cruz Azul.

Pero Omar no se encendía y lentamente se apagaba hasta que en el Clausura 2013 apareció en el equipo menos esperado: el Atlas. La afición rojinegra, a la que le había festejado sus goles en los Clásicos, lo rechazó y hasta lo amenazó en caso de no dar resultados.

Contra todo pronóstico Bravo se convirtió en el artífice de la salvación del descenso rojinegro y de la clasificación a la Liguilla.

De manera increíble, ese mismo público que no lo aceptaba lo hizo su ídolo.

Tanto fue el aporte de Omar al Atlas, que hasta la fecha el técnico Tomás Boy reconoce que le pesa su ausencia y lo define como un jugador "fantástico".

Si alguien que está más que feliz con el regreso de Bravo en su tercera etapa como rojiblanco a partir de este Torneo de Clausura 2014 es el técnico José Luis Real, porque fue él quien prácticamente descubrió sus cualidades cuando llegó de 15 años para probarse con el Rebaño.

A sus casi 34 años de edad, el camino parece no terminar, que aún queda algo más por recorrer, y ese por lo pronto debe conducir primero a sacar de los últimos lugares de la tabla porcentual a Chivas para después pensar en la resurrección.