MÉXICO -- El corazón de una defensiva es un órgano móvil. Con dependencia en el esquema y formación, la columna vertebral de la misma también puede ser flexible.
En los Denver Broncos el tema es claro. El apoyador medio Wesley Woodyard no sólo es el corazón, sino el alma y el cerebro de una unidad que se ha encumbrado en los playoffs tras absorber diversas críticas a lo largo de la temporada regular.
Woodyard, novato no reclutado firmado por los Broncos en el 2008, es el jugador más longevo de la plantilla entre los que iniciaron su carrera en Denver. Por ello, Woodyard ha vivido en carne propia la reconstrucción de la franquicia, desde Mike Shanahan hasta John Fox, y ha jugado para cinco coordinadores defensivos distintos (Bob Slowik, Mike Nolan, Don Martindale, Dennis Allen y Jack Del Rio).
El juego de Woodyard podrá no ser el más brillante, mas es crucial. Su título de capitán defensivo lo expone perfecto, uno que ostenta desde hace seis temporadas como el segundo jugador en la historia de la franquicia en portarlo cada una de ellas (el salón de la Fama Floyd Little).
Woodyard no tuvo una temporada ideal, sufrió una lesión el 6 de octubre que lo marginó dos semanas y después fue removido de la formación base. Aun así, terminó en 2° lugar del equipo por más derribos y su influencia y compromiso pese a ver la banca, contagió a todo el equipo.
Ahora, en New York, para disputar el primer Super Bowl de su carrera, Woodyard reconoce que las lesiones y cambios defensivos han sido difíciles, pero su pasión se mantiene intacta.
"[Lidiar con las lesiones] es un argumento para los muchachos en el vestidor sobre seguir luchando", sostuvo Woodyard. "De forma más importante, luchar por nuestros compañeros. Es algo que todos tenemos cercano en el corazón. Perder muchachos como [el esquinero] Chris [Harris Jr.], [el apoyador] Von Miller y [el tackle defensivo Kevin Vickerson] 'Vick', estamos allá afuera tratando de pelear duro por ellos".
Woodyard fue contundente cuando la prensa le cuestionó algún momento o lugar que hubiese preferido si le tocaba elegir en torno a un Super Bowl: "aquí mismo, ahora mismo".
El líder defensivo de los Broncos extiende su rol hasta New York y tiene la difícil tarea de ajustar sobre el campo ante un ataque comandado por el corredor Marshawn Lynch.
"Es un peleador", calificó Woodyard sobre Lynch. "Cuando está allá afuera con el balón en las manos peleará por yardas extra. Allí es cuando entra en juego que nos aseguremos de derribarlo en grupo, no dejarlo convertirse en el verdadero Marshawn Lynch."
Los factores fuera del emparrillado, como el reiterado clima que pegará sobre el MetLife Stadium, es algo en lo que Woodyard no se enfoca.
El cuestionamiento sobre usar o no mangas debido al frío neoyorquino, pasa a último término para un roble como Woodyard, quien sostiene que "ni siquiera importa cuando estás allá afuera".
Durante la temporada irregular que vivió, el egresado de Kentucky siempre aludió al liderazgo, el cual describía como una cualidad inherente que, no por no por estar al margen de los partidos resultaba inhibida.
En su sendero al Super Bowl, Woodyard tiene que reflejar el liderazgo de uno de los más grandes de la historia en la figura de Peyton Manning. Wesley habla sobre él con admiración y se expresa como leyendo un manifiesto de la personalidad que intenta desplegar sobre el campo.
"Es un verdadero profesional", dijo sobre Manning. "Puedes decir eso sobre muchas personas pero él definitivamente es un auténtico profesional. Es uno de los primeros en el edificio y uno de los últimos en irse.
"Es un argumento de trabajo todos los días. Siempre que viene a entrenar, desafía a todos para ser mejores en el campo de juego. No puedes pedirle mucho más a alguien así".
