Anthony Hernández saldrá en Houston con los colores de México y quiere callar los comentarios racistas de Sean Strickland
Anthony ‘Fluffy’ Hernández (15-2-1NC) esta convencido de que puede acceder a la pelea de título medio con una victoria en el evento estelar en Houston este sábado ante Sean Strickland (29-7), pero el hambre de victoria se ha incrementado por otros motivos.
Un aparente cambio de política en los uniformes de la promoción le impediría usar los colores de México, para honrar a su padre, como lo había hecho en toda su carrera en el octágono. Pero logró resolverlo.
“Tuve que conseguir los certificados de nacimiento de mis abuelos, pare representar a mi familia así que ahora ya estoy representando bien a México”, explicó Hernández a ESPN Digital.
Además, fiel a su costumbre Strickland se ha excedido en declaraciones y publicaciones en redes sociales.
Para ‘Fluffy’ es leña para la hoguera: “Especialmente ahora que está diciendo cosas racistas, esto es más para la raza que nunca, voy a salir a hacerlo violento”
Hernández, de 32 años perdió a su padre poco tiempo antes de entrar al UFC y además de ser su esquina, lo consideraba su mejor amigo, que le heredó la cultura de vivir en un rancho en el norte de California y la crianza de gallos.
Con su ascenso en la compañía ha notado el apoyo de otros peleadores y de los fans de México, por eso quiere pasar más tiempo ahí.
“Seria ideal para mí poder ir a trabajar al Performance Institute (de la Ciudad de México) y aprovechar todo lo que tenemos ahí. En Las Vegas hay mucha gente y a veces tienes que verte con los que vas a pelear, quiero ir a hacer el campamento ahí con mis compañeros”, detalló el mexicoestadounidense.
Además de las facilidades de la promoción en la capital mexicana, piensa que la altitud podría mejorar todavía más su estilo, famoso por el desgaste a sus rivales y la resistencia durante 25 minutos: “Imagínate, si ahora estoy entrenando a nivel del mar, lo que haría trabajando a 8,000 pies”
Dentro del octágono espera una pelea dura, pero es el momento ideal, ante un público que normalmente genera una gran atmósfera en Houston.
“El es duro, va a tratar de mantener la pelea de pie, pero honestamente he hecho esto tanto tiempo que ya no me importa. Lo voy a llevar a donde yo quiera y cuanto sienta que el tiempo es necesario. Es la misma meta, me voy a parar en tu cara, te voy a pasear y te voy a romper”, declaró previo a su tercer evento principal dentro del UFC.
Después de la victoria ante Roman Dolidze, la empresa lo invitó a Chicago para ver la pelea entre Khamzat Chimaev y Dricus Duplessis donde el peleador de origen checheno se coronó y ahora sabe que, para saltar en la lista de contendientes como Caio Boralho, Reinier de Ridder o Nassourdine Imavov tiene que tener otra actuación como la sumisión ante el georgiano.
“La gente tiene que ver el lado de lo que realmente puedo hacer, que puedo golpearte y también puedo luchar con los mejores grapplers y dominarlos como perros”, anticipó Hernández.
De llevarse la victoria, también pedirá el trato de peleador invitado, pero ahora en la Ciudad de México el próximo 28 de febrero.
