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Saints buscan mantenerse entre candidatos en la reñida AFC Sur

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NFC Sur: Los Saints buscan ganar la división por tercera temporada consecutiva (1:36)

Con una combinación de veteranía y juventud, New Orleans es favorito mientras que los Falcons y Matt Ryan necesitarán que la defensa mejore si quieren pelear por la división. (1:36)

Dos temporadas consecutivas con doble dígito de triunfos y dos títulos divisionales en el Sur de la Nacional autentifican a los New Orleans Saints como uno de los equipos que debemos seguir con atención en la NFC.

No obstante, esas credenciales también evidencian que este equipo se ha quedado corto de la meta final, considerando el nivel de talento que posee, particularmente a la ofensiva.

Una temporada más del explosivo Drew Brees a las órdenes del head coach Sean Payton, y armas de élite como el receptor abierto Michael Thomas y el corredor Alvin Kamara, automáticamente vuelven a colocar a los Saints entre los candidatos.

No obstante, el resto de la división ha dado muestras de dar pasos hacia adelante, y tarde o temprano, el tiempo pasará al Superdome a cobrar factura por la longeva carrera de Brees.

¿HASTA DÓNDE LLEGA BREES?

El quarterback de los Saints ya es el líder pasador de todos los tiempos de la NFL, con 74,437 yardas por aire. Brees es solamente uno de siete pasadores con una temporada de 5,000 yardas aéreas en una campaña, pero dentro de ese grupo, el pasador de los Saints es el único que lo ha hecho más de una vez: Brees tiene cinco temporadas de 5,000 yardas o más. Esa marca, por sí sola, pone a Brees en otro nivel cuando hablamos de productividad en la posición, incluso en la era de los ataques aéreos de videojuego que vivimos en la NFL.

Podría suponerse que esa productividad va en declive, después de que Brees no consiguiera ni siquiera 4,000 yardas por aire en el 2018; se quedó con 3,992 en 15 partidos. Esa suposición sería errónea. Brees marcó su porcentaje más alto de pases completos de por vida (74.4), y sumó su décima temporada con al menos 30 pases de anotación, además de tirar solamente cinco intercepciones, su total más bajo en este rubro en sus 17 años como titular de tiempo completo en la liga.

La pregunta real que debemos hacernos es: ¿hasta dónde dejará Brees la vara cuando, finalmente, decida decir adiós del juego? Para ello, lo primero que debemos preguntarnos es, ¿cuántas temporadas más le quedan?

Por ahora, a Brees le restan dos años de contrato, aunque el 2020 es un año rescindible cuya única función real es prorratear el impacto al tope salarial del pasador entre este año y el siguiente. Alguna vez el quarterback mejor pagado de la NFL, Brees parece estar contento con llevar las cuentas año con año, y si decide regresar para la temporada que viene, el equipo le sumará otra temporada a ese contrato para seguir pateando a futuro los cargos contra el tope salarial. Brees ha dicho que desea jugar hasta los 45 años de edad --tiene 40--, y aún si no logra esa meta, pienso que dejará la marca de yardas aéreas arriba de las 80,000, un número inimaginable cuando Dan Marino cruzó las 60,000 hace todos esos años.

Habiendo dicho eso, el número que más le importa a Brees en su carrera es el 1: sus triunfos en Super Bowl, y una cifra que desea incrementar antes de decir adiós a la NFL. Los récords y las marcas son bienvenidas, pero Brees --y ninguno de los realmente grandes-- juegan para eso. Su lugar en la historia como pasador prolífico está asegurado, pero la sensación de ser campeón de Super Bowl no tiene, seguramente, sustituto.

¿TIENEN LOS SAINTS SUFICIENTES ARMAS OFENSIVAS PARA GANAR OTRO SUPER BOWL?

Thomas está convertido en uno de los tres mejores receptores abiertos de la NFL, y su nuevo contrato lo refleja. Es imposible de cubrir en el uno a uno, incluso por esquineros de primer nivel --si no, pregúntenle a Xavier Rhodes-- y a sus 26 años de edad, todavía tiene mucho espacio para crecer, deportivamente hablando.

Kamara es una de las presencias más dinámicas en la liga partiendo desde el backfield. Su habilidad para atrapar pases agrega una dimensión adicional a una ofensiva que cuenta con el gatillero perfecto para maximizar jugadas de pase. La salida de Mark Ingram vía agencia libre seguramente acarreará un incremento en las oportunidades de Kamara con el ovoide, pero no esperen verlo como corredor de tres intentos a lo largo de los 16 juegos de la campaña. New Orleans ha manifestado que planea repartir la carga del backfield con Latavius Murray, con la intención de preservar la explosividad de Kamara a lo largo de la temporada y, si todo sale conforme a lo planeado, la postemporada también.

Pero, fuera de Thomas y Kamara, ¿qué otras opciones tienen? Ted Ginn Jr. es el segundo receptor abierto en el orden de plantilla, tiene 34 años de edad, y viene de una temporada de 17 recepciones en cinco partidos jugados. Nunca ha alcanzado las 800 yardas en una campaña, y no hay muchos motivos para suponer que lo lograría ahora. Detrás de él, Tre'quan Smith aportó 28 recepciones el año pasado, y parece de lo más prometedor en términos de profundidad.

La posición de ala cerrada está en manos de Jared Cook, un veterano confiable pero a quien tampoco consideraría como de primera línea en la liga. Eso sí, viene de su mejor campaña como profesional --a los 32 años de edad-- con 68 recepciones para 896 yardas y seis anotaciones para los Oakland Raiders en el 2018, números que le valieron su primera invitación al Pro Bowl.

Detrás de los titulares, la profundidad no es grandiosa en New Orleans, una lesión a cualquiera de los estelares sería, potencialmente, una sentencia para esta franquicia, simplemente porque no parece haber muchos recursos detrás de los nombres grandes de la plantilla.

¿QUÉ HAY CON LA DEFENSIVA?

Los Saints poseen un ala defensiva dominante en Cameron Jordan, y creen que al otro lado de la línea ofensiva, Marcus Davenport puede convertirse en un complemento ideal. En el interior, Sheldon Rankins será una fuerza, una vez que regrese de la lista de imposibilitados para participar por problemas físicos, y se verá bien acompañado por nombres de experiencia como Ziggy Hood, Mario Edwards Jr., y Malcom Brown.

Entre los linebackers, Demario Davis es quien posee mayor cartel, gracias primordialmente a su tiempo con los New York Jets. Le acompañan como titulares A.J. Klein y Alex Anzalone, dos jugadores más jóvenes que poco a poco van ganando protagonismo con los Saints. Sin duda, esta sería la unidad más floja de la defensiva, dado que hay jugadores cumplidores, pero que no cambian realmente el rumbo de los partidos.

Más atrás, la incorporación vía draft del safety Chauncey Gardner-Johnson vía cuarta ronda del pasado draft es interesante, para competir por minutos con los titulares Vonn Bell y Marcus Williams, éste último seguramente recordado por todos gracias a la tacleada fallida sobre Stefon Diggs en la Ronda divisional de los playoffs de hace dos temporadas. Las esquinas están en manos de Eli Apple y Marshon Lattimore, con P.J. Williams ocupándose de la ranura y Patrick Robinson aportando profundidad a un grupo extremadamente sólido.

¿Se trata de una unidad de épocas? Seguramente no. Pero sobre el papel luce lo suficientemente competitiva para acompañar la explosividad que se espera al otro lado del balón.

PREDICCIÓN

LA NFC Sur pinta para convertirse una de las divisiones más reñidas en el 2019, si no es que la más. Hay al menos tres equipos con aspiraciones serias de postemporada, incluyendo a los Saints, Carolina Panthers y Atlanta Falcons, y se espera que bajo el head coach Bruce Arians, los Tampa Bay Buccaneers den pasos importantes al frente.

Me parece que los Saints ganan 10 partidos este año, y pelearán el título divisional contra Atlanta, con Carolina pisando los talones de ambos en busca de un segundo boleto de comodín.