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El Barcelona buscará disimular el desafío de Coutinho a la afición

BARCELONA -- El Barcelona celebró su pase a las semifinales de la Champions con alegría y disimuló en lo máximo de lo posible, de puertas afuera, el desaire de Philippe Coutinho al público del Camp Nou, única nota discordante de una noche especialmente feliz para el club azulgrana.

“No sé qué significa el gesto de Coutinho, pero yo me quedo más con el gol que ha metido que con los detallitos”, sorteó en la sala de prensa Ernesto Valverde, quien, sin embargo, no evitó reconocer, en un aviso implícito, que los clubes grandes, “como el Barça, tienen una gran exigencia y todos estamos expuestos a la crítica”.

“Tiene huevos, es un gran jugador... No me importa la celebración, lo que me importa es el gol y que ha hecho un gran partido”, cortó en seco Clement Lenglet, uno de los primeros que acudió a felicitarle tras el golazo que marcó el brasileño, mientras desafiaba al público tapándose los oídos.

También pasó de puntillas por el tema Guillermo Amor, director de relaciones institucionales del club azulgrana y que en declaraciones a Movistar pidió que “no se le dé más vueltas” al suceso, asegurando que “no he visto el gesto” y destacando que Coutinho “ha hecho un muy buen partido y ha marcado un golazo muy típico suyo. Es un gran jugador, de los mejores del mundo”.

INCOMODIDAD
De puertas adentro, sin embargo, la actuación del futbolista brasileño se tomó con cierta incomodidad por la reacción que pueda tener la grada del Camp Nou con él en los próximos partidos que se disputen en el Camp Nou, el primero el sábado frente a la Real Sociedad.

Ya no ayudó que en el momento de su sustitución, en la recta final del partido frente al Manchester United por Dembélé, Coutinho no respondiera a la ovación de la grada y que tomase protagonismo en las horas posteriores el gesto, que acompañó con una frase inteligible aunque sospechosamente contraria a una hinchada que tal como se entrega a sus ídolos no perdona desafíos como el que le lanzó el jugador.

Aunque Valverde no ha dejado pasar la oportunidad de ensalzar la figura de Cou siempre que ha tenido ocasión, no es un secreto que alrededor del vestuario azulgrana la figura del futbolista lleva muchos meses puesta en cuestión, y hechos como los de este martes no hacen más que generar preocupación.

El entrenador reconoció en su día haber conversado con el jugador, después de que su ayudante Jon Aspiazu advirtiera que Dembélé le había pasado por delante y con el paso de las semanas, creciendo futbolísticamente, el aspecto anímico del jugador brasileño se mantiene en el plano.

El Barcelona, que mantiene impasible un discurso oficial de que la permanencia de Coutinho está fuera de toda duda y que entra en los planes a futuro del club, deberá gestionar ahora no solo una incómoda situación futbolística sino, más aún, la relación del jugador con la afición, cuya reacción con él se comprobará en los próximos partidos en el Camp Nou.