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Simeone acaba la maldición y deja señalado a Koeman

MADRID -- Simeone acabó con su mal fario liguero contra el Barcelona. Al cabo de 18 partidos como entrenador del Atlético de Madrid, el argentino, por fin, pudo saborear una victoria en el campeonato, después de seis empates y 11 derrotas contra el equipo azulgrana desde que se hiciera cargo de la plantilla colchonera.

El Atlético se sube al carro de la Liga con todos los honores, compartiendo liderato de momento con la Real Sociedad y siendo el único equipo de Primera División que no conoce la derrota... Mientras el Barça de Ronald Koeman ya suma tres partidos perdidos en ocho jornadas disputadas, habiéndose dejado nada menos que 13 puntos y quedando a nueve del liderato.

Éste es el peor comienzo de Liga del equipo azulgrana desde la temporada 1991-92, al disputarse ocho jornadas y llevando los mismos números (3 victorias, 2 empates y 3 derrotas), cuando los triunfos se puntuaban con dos puntos y era séptimo a siete puntos del entonces líder Real Madrid. Aquella temporada el Barça, con Koeman en el equipo que dirigía Johan Cruyff, la acabó conquistando, Liga y Champions... Pero las sensaciones, desde luego, no son las mismas.

Roto por el eje, la lesión de Gerard Piqué fue la última de las peores noticias para un Barcelona que apenas suma cuatro puntos de quince disputados como visitante esta temporada y que no malvivía a nueve del Atlético desde la temporada 1995-96, el curso del doblete colchonero... Con Simeone.

Koeman lamentó la mala fortuna, nada nuevo, y avisó que la plantilla que tiene "es la que hay", pero el juego del equipo no dio ninguna sensación de optimismo. Sin juego en el centro del campo y sin romper en ataque, con un Messi que completó un partido para olvidar, muy lejos del liderazgo que se le supone al capitán, el Barça sufre en mitad de la tabla...

Con el Atlético nueve puntos por delante, seis el Real Madrid (que le venció en el Camp Nou) y desesperado por buscar una personalidad que le acerque a la imagen que mostró en Turín, probablemente su mejor partido de la temporada y que a estas alturas es la excepción de una regla poco menos que lamentable.

Sin aspirar a la excelencia, el Barcelona no es ni tan solo sólido. Buscando el ataque desesperadamente, Koeman no atiende al juego de combinación en el centro del campo, con variaciones mínimas y con un De Jong que en nada, absolutamente nada, recuerda al magnífico jugador que maravilló en el Ajax.

Entre el optimismo y la desesperación, la temporada avanza hacia su tercer mes de competición y el futuro alrededor del Camp Nou se adivina más sombrío que ilusionante. En un club derrumbado económicamente, que se acerca a unas elecciones trascendentales en su historia reciente, con la figura de Messi en el escenario, sin saber cuáles son sus planes, y una plantilla que, poco a poco, se deja ganar por el desánimo.

Si esta temporada era de transición sería bueno saberlo de manera inmediata... Por mucho que una transición en el Barça se entiende inaudita y más aún siendo doloroso ver lo que ofrece demasiado a menudo un equipo que disputados ocho partidos de Liga contempla las primeras posiciones muy lejos. Demasiado.