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El Dilema Messi: ¿Quedarse en el Barcelona, o irse al PSG o Man City?

Lionel Messi no necesita presentación: va a pasar a la historia como uno de los mejores, o quizás el mejor, que jamás haya pateado un balón. Ganador en seis ocasiones del Balón de Oro, Messi cuenta además con una infinidad de títulos y trofeos individuales y colectivos, todos acumulados con el Barcelona.

Sin embargo, el astro argentino tendrá que tomar una decisión al final de esta temporada. Después de intentar irse del Barça el año pasado, ahora podrá hacerlo de gratis cuando expire su contrato el 30 de junio.

¿Qué decidirá? Tiene tres alternativas reales sobre la mesa: reunirse con su ex timonel Pep Guardiola en Manchester City, reunirse con su ex compañero Neymar en Paris Saint-Germain, o firmar un nuevo contrato con el Barça, el único club con el que ha jugado en su carrera profesional.

Pero, quizás más importante, ¿qué opinan los clubes? Los analistas de ESPN Mark Ogden (Man City), Julien Laurens (PSG) y Graham Hunter (Barcelona) analizan los puntos a favor y en contra para los tres equipos que apuntan al fichaje de Messi este verano. ¿Cómo encajaría en cada equipo? ¿Qué cambiaría en su entorno? ¿Cómo funcionarían las finanzas, tomando en cuenta el impacto económico de la pandemia?

Evaluamos la situación a medida que nos encaminamos a los últimos meses del contrato de Messi.

Manchester City

A favor: El City mantiene su rumbo para conquistar el triplete en su país, y también podría alzar el título de la actual edición de Champions League; por ende, incorporar a (quien podría considerarse) el mejor futbolista del mundo dentro de una de las plantillas más fuertes de todo el planeta, conducida por uno de los mejores directores técnicos como lo es Guardiola, se convertiría en una enfática declaración de intenciones del empeño del club para mantenerse en la cima del balompié mundial.

Messi aportaría goles, creatividad y calidad de estrella. Asimismo, es seguro que su presencia dentro y alrededor de la nómina sólo ayudaría a acelerar los avances de Phil Foden, el volante de 20 años ficha del City, considerado como el mejor jugador inglés de su generación.

La lógica futbolística tras la contratación de Messi es evidente. A pesar de su edad (cumplirá 34 años en junio próximo), su llegada sólo haría del City un equipo más formidable. A pesar de su calidad deportiva, los mayores aportes de Messi a la causa del City se producirían fuera de la cancha. Desde que el jeque Mansour bin Zayed, miembro de la familia real de Abu Dabi, asumiera las riendas del club inglés en 2008, el City ha deseado fichar a un mega astro. Desde el punto de vista comercial y de branding, el City necesita a Messi para que le ayude a cerrar la brecha que le separa de súper clubes tradicionales de la talla del Liverpool, Manchester United, Real Madrid, Barcelona y Bayern Múnich, cuyas respectivas historias y exjugadores ilustres les confieren ventaja sobre un club que sigue quedándose algo corto en cuanto a su atractivo para una audiencia global.

El fichaje de Messi incrementaría el perfil del City y le haría más atractivo a los ojos de los auspiciadores, quienes estarían contentos en inyectar recursos económicos al club para asociarse con la marca Messi. Incluso si Messi no logra conseguir los resultados esperados sobre la cancha, el City está consciente de que el argentino transformaría su marca fuera de los estadios y esa es la razón por la cual se sienten tan dispuestos a contratarle.

En contra: Desde un punto de vista meramente futbolístico, se puede decir que el City no necesita a Messi. De hecho, su fichaje podría perturbar el plantel que ha logrado armar Guardiola. El City ha tenido resultados positivos sin la presencia de Messi, y sugerir que su contratación sería la llave que abriría las puertas de un título de Champions no tiene mayor sentido si tomamos en cuenta que el Barcelona tampoco ha alzado la “Orejona” desde 2015, a pesar de contar en su nómina con un Messi en el apogeo de sus condiciones físicas durante todos y cada uno de los últimos seis años.

Si Messi se muda al Etihad Stadium, muchos jugadores se verían obligados a sacrificarse para darle cabida dentro del plantel. ¿Realmente vale la pena arriesgarse a desestabilizar a Kevin De Bruyne, Raheem Sterling, Bernardo Silva y Phil Foden y restarles jerarquía dentro de la nómina; sólo para juntarles con un ostentoso fichaje de 34 años?

Messi sigue siendo un jugador excepcional; no obstante, sus actuaciones y promedios entre goles y asistencias entre los últimos 12 y 18 meses apuntan a un declive en su productividad; y si hay algo que ha definido la política de fichajes del City en el último decenio es la resistencia para invertir cuantiosas sumas de dinero en futbolistas que viven ocaso de sus carreras. Por el contrario, el City ha identificado talentos jóvenes y en ciernes, para invertir en su futuro. Sergio “Kun” Agüero, David Silva, Sterling, De Bruyne y Ederson encajan todos dentro de dicho perfil, y todos han sido altamente exitosos.

En vez de comprometer una cifra cercana a los 100 millones de libras esterlinas anuales en el salario de Messi, es seguro que sería de mayor utilidad para el City mantenerse fiel a su plan, fichando a Erling Haaland, o haciendo un nuevo intento para asegurar los servicios de Kylian Mbappé. Estas jóvenes figuras aportarían mayor valor a largo plazo en comparación con Messi, aunque el argentino podría ser ese fichaje “declaración de intenciones” irresistible para el City.

Veredicto: Si el Manchester City ficha a Messi, será porque los beneficios comerciales se hacen irresistibles para los dueños del club. Es cierto que Lionel podría seguir causando fuerte impacto sobre la cancha, pero el City no necesita que Messi gane trofeos. Quieren ser percibidos como el destino número uno para los mejores futbolistas del mundo y contar con la presencia de Messi alentaría a otros a seguir sus pasos en un futuro.

A pesar de los costos que conllevaría la operación, el City obtendría a nivel deportivo un impulso a corto plazo, y un fuerte empuje a largo plazo fuera de la cancha. En este sentido, el fichaje de Messi sería una operación “ganar-ganar” para el club. – Mark Ogden

Paris Saint-Germain

A favor: Desde que los cataríes adquirieron la propiedad del PSG en el verano de 2011, se aferran a un sueño: lograr que Messi o Cristiano Ronaldo juegue en el Parc des Princes. Han intentado en muchas ocasiones, particularmente con el astro portugués y siempre han fallado. Ahora, que los parisinos cuentan con una oportunidad de fichar al “Más Grande de Todos los Tiempos” oriundo de Argentina, no se van a rendir en sus esfuerzos.

El PSG cree que la incorporación de Messi, como es obvio, daría una probabilidad aún mayor de finalmente alzar el trofeo de Champions League, ese que han codiciado durante casi todo un decenio. A pesar de que Messi cumplirá 34 años en junio próximo y no ha ganado la mayor competición de clubes del balompié europeo desde 2015, su llegada haría del PSG un mejor equipo y mayor contendiente. Messi puede hacerte ganar partidos por sí solo, independientemente del rival o nivel. Y si tienes a Neymar, Kylian Mbappé, Marquinhos o Marco Verratti acompañándole, eres capaz de armar algo duradero.

Más allá del desempeño sobre la cancha, el fichaje de Messi le daría al PSG y sus propietarios la credibilidad que han ansiado, tanto como ese trofeo tan esquivo. Para los escépticos que no toman a los parisinos en serio, Messi daría cierta validación a su proyecto.

En lo que respecta a la marca PSG, ésta crece a diario y el factor Messi la catapultaría mucho más y a mayor velocidad. Desde el punto de vista del mercadeo, sería el golpe del siglo: un acontecimiento mucho mayor a los fichajes pasados de Zlatan Ibrahimovic, David Beckham o Neymar.

Finalmente, en el contexto de la constante rivalidad entre Doha y Abu Dabi, lograr que Messi elija a París en vez del Manchester City daría a los dueños del PSG una sensación sumamente agradable. En ocasiones, han peleado por los mismos jugadores, pero ganar la batalla por Messi sería otra cosa, incluso a su nivel.

En contra: Messi cumplirá 34 años y podría argumentarse que, incluso si Mbappé termina dejando el equipo, el genio argentino no es lo que realmente necesita el PSG. Podrían aprovechar el mercado veraniego (con o sin los ingresos generados por el pase de Mbappé) para equilibrar mejor su nómina en torno a Neymar.

A su edad, Messi representaría un pasivo salarial sumamente oneroso, considerando su pase y bonos adicionales. Dentro del contexto actual, el club tendría que hacer un esfuerzo sumamente significativo para poner semejante cantidad de dinero sobre la mesa. Dinero del que realmente no disponen, si tomamos en cuenta que los parisinos prevén asumir este año pérdidas cercanas a los €200 millones. El PSG ha sido fuertemente afectado por la pandemia, incluso más que otros grandes clubes europeos, sobre todo considerando que la temporada 2019-20 de Ligue 1 fue suspendida durante la pandemia del coronavirus para no reanudarse.

Si Messi llega al club, ¿cómo podría el PSG retener a Mbappé dentro de un escenario factible? Sustituir al joven astro francés con Messi, esencialmente utilizando el dinero generado por la venta del prodigio nacido en París para costear la mayor transferencia en la historia del club, es un escenario riesgoso. Adicionalmente, cualquier pacto con Messi debería ser estrictamente a corto plazo. A su edad, y las cosas que él aspira lograr antes de su retiro (quizás una parada en la MLS o un regreso a su primer club, Newell’s Old Boys), Messi no dispondría de mucho tiempo para jugar en París. ¿Quizás dos años, a lo sumo? ¿Sólo uno? ¿Realmente valdría la pena?

Veredicto: El PSG se encuentra a la espera de la decisión de Messi. En este momento, la prioridad es retener a Neymar y Mbappé y extender sus actuales contratos, los cuales vencen en junio de 2022; todo mientras preparan un plan para contar con capacidad financiera para poder darle la bienvenida a Messi. En lo económico, sería toda una pesadilla; no obstante, creen que es posible. Intentarán todo lo que esté a su alcance para cortejar al ‘10’ del Barça, mientras que Neymar ya está haciendo lobby con Messi con la intención de convencerle. La propuesta de Neymar es simple: ven a jugar conmigo otra vez y ganemos juntos la Champions. El PSG ve la idea con buenos ojos. – Julien Laurens

Barcelona

A favor: A partir de agosto pasado, existe la idea de que la posibilidad de que Messi permanezca en el Barcelona, y que fuera una decisión sensata para cualquiera de las partes involucradas, sonaría ridícula.

En 2021, ese ya no es el caso. La gran mayoría de las causas del enfado de Messi eran producto de un presidente que ya abandonó el club, el mismo que reiteradamente le engañó y traicionó, según afirma el propio jugador. Josep María Bartomeu ya es historia del Barça y, casi con toda certeza, el Gran Jefe blaugrana que saldrá victorioso en las elecciones presidenciales del próximo 7 de marzo es Joan Laporta, que siempre ha tenido una relación cordial con Messi y los familiares que le representan.

La otra parte de la (comprensible) furia de Messi se debe a que los años del ocaso de su sublime carrera fueron mancillados por la moribunda (casi se diría que autodestructiva) filosofía dentro del Barcelona para renovar su plantilla y armar un XI ultra competitivo. Una vez más, el Barça ha presionado el botón de reinicio en ese aspecto. Para esta temporada, el Barça tiene una cara distinta a la de aquellos meses desesperados bajo el mando de Quique Setién y compañía, que amenazaron con destruir al club. Es cierto que éste sigue siendo un plantel incompleto y a veces vulnerable, aunque muestra grandes mejoras en su estilo de juego, clase, aptitud competitiva, mientras amenazan con crecer en los meses por venir.

Sin embargo, mantener este argumento y extenderlo sin mencionar a Pedri sería un error garrafal.

El joven volante de 18 años es absolutamente excepcional: hablamos del mejor futbolista sub-20 del mundo (incluyendo a Ansu Fati) por amplio margen. Si no han tenido la oportunidad de ver a Pedri y Messi haciendo juntos de las suyas por las canchas de España, no confíen en mi palabra: busquen sus actuaciones y se convencerán por sí mismos.

Messi adora al chico oriundo de las Islas Canarias. Debería ser al revés; no obstante, el ‘10’ culé actúa como si, de repente, se hubiera topado con otro hijo. Instintivamente, tienen criterios idénticos en lo futbolístico: se adelantan en seis o siete tiempos al resto de sus compañeros de equipo o los rivales. Se asemeja un poco a la situación de la que nos vimos privados cuando se disolvió cruelmente la simbiosis Ronaldinho-Messi de la temporada 2005-06: primero, gracias a la predilección del brasileño por la vida nocturna; y después, por la llegada de Guardiola al banquillo, con la intención de hacer borrón y cuenta nueva.

Súbitamente Pedri (y en cierta medida, Antoine Griezmann, Ousmane Dembélé, Ronald Araújo, Francisco Trincao y Frenkie De Jong) han cambiado la idea de Messi con respecto a lo que esta plantilla es capaz de lograr si hace uno o dos fichajes bien calculados, incluso en medio de la horrorosa crisis financiera que acecha al club. Ninguna opinión informada sobre el futuro de Messi puede ignorar el hecho de que, para algunos compañeros, su presencia representa una figura intimidante y en ocasiones desagradable dentro del complejo de entrenamientos. Sin embargo, una vez logre renovar su compromiso con el club, si se siente con energías y desesperado por ganar trofeos importantes; no habrá dudas de que, incluso con menor regularidad que en su era inigualable, Messi sigue siendo capaz de sumar actuaciones que no sólo le harán parecer el mejor y más emocionante futbolista de todo el mundo. También podría lograr que el Barcelona vuelva a ser irresistible.

En contra: Se trata de la economía. Podemos inventar argumentos sobre cómo otros dos o tres años de Messi vestido de blaugrana podrían incidir negativamente sobre los cambios, renovaciones y desarrollos necesarios dentro del Camp Nou en términos meramente futbolísticos, pero eso sería irresponsable. Sólo hay un elefante dentro de esta habitación y tiene el color del dinero.

Los estados financieros del Barcelona son complejos y algunos de sus pasajes están abiertos a una amplia gama de interpretaciones. Sin embargo, nadie puede eludir tres hechos clave: su deuda global, que ronda €1.1 mil millones, representa una cifra horrorosa; su flujo de ingresos es y seguirá siendo brutalmente perjudicado por la pandemia; y finalmente, la inversión necesaria para retener a Messi con algo que siquiera logre acercarse a su contrato actual es enorme y roza con lo inverosímil. El club le sigue debiendo una cuantiosa cantidad de dinero (quizás hasta €60 millones) y los cientos de millones que se necesitarán para volver a comprometerlo cuando su contrato expire en junio próximo, para que hipotéticamente juegue dos temporadas más, es un dinero que el Barça ni tiene, ni puede prometer fielmente que dispondrá.

Sin embargo, por el bien de este debate, digamos que el presidente Laporta (hipotéticamente) promete nombrar al Camp Nou “Estadio Messi” a perpetuidad, le garantiza a Messi que será jefe de La Masía justo en el instante que termine su carrera como jugador con el Inter Miami o Newell’s Old Boys y le contrata por un salario razonable que el Barcelona puede realmente costear entre 2021 y 2023 (y que “La Pulga” esté de acuerdo en quedarse bajo dichos términos). A pesar de todo lo anterior, la idea sigue teniendo algunos aspectos en contra.

La plantilla barcelonista ha mejorado, pero eso se debe a que el DT Ronald Koeman se ha atrevido a utilizar, confiar y, sobre todo, a desarrollar a chicos canteranos que antes no veían minutos; asimismo, el entrenador holandés se ha beneficiado de las temporadas revelación de Dembélé, Trincao y Pedri. Lo anterior no quiere decir que esta nómina, si desea ganar La Liga de España y convertirse en fuerte candidata al título de Champions League, no requiere de una renovación astuta. Pero esto requerirá de recursos económicos de difícil acceso para el club. Dinero que, bajo este escenario, se le pagará a Messi.

Se trata de una situación injusta, en la cual (y es perfectamente factible) el amor de la familia Messi por esta ciudad, su lealtad por el club (en vez de la presencia de la anterior Junta Directiva), su falta de disposición para desarraigarse en el medio de una pandemia, su poco apetito por experimentar un cambio de clima, de cultura y de idioma podrían motivar a que Messi se sienta con ganas de quedarse en el club, de comprometerse, de renovarse, de aplicar su grandeza… y entonces, el Barcelona no tenga recursos para costear los deseos de su histórico jugador.

¿Qué debería hacer el Barça? Tras haber expuesto ambas caras de la moneda, he aquí el meollo del asunto. Si yo fuera Laporta, combinaría elegancia con astucia callejera. Comprensiblemente, Messi estaba harto de escuchar tonterías por parte de la junta anterior, que evidentemente le veía como alguien a quien darle una palmadita en la cabeza, engañar y echar a un lado. Le mostraría los libros contables. Le explicaría que queremos, apasionadamente, que se quede y se retire como jugador del Barcelona. Me comprometería a buscar formas interesantes para ambas partes de construir un pacto por dos o tres años que ataque lateralmente el problema financiero; mientras se acepta, sin ambages, que es deber de Messi ahondar en las opciones que le ofrecen PSG y Manchester City. Hasta le alentaría a que lo hiciera.

En 2003, el Barcelona trabajaba con ahínco para concretar el pase de Ronaldinho al PSG. El club francés estaba metido en la pelea, pero perdió; todo ello mientras se le insistía al brasileño que después de pasar algunas temporadas “Norteñas” de grises inviernos en la capital gala, terminaría detestando la lluvia, el frío, la humedad y el cielo gris de Manchester. En definitiva, cuando el Manchester United y PSG no lograron acordar con respecto al precio de Ronaldinho, el jugador consideró las condiciones climáticas y culturales para tomar su decisión y se decantó por la vida en el Mediterráneo.

Laporta haría bien en retomar dicha táctica. ¿Quizás Messi esté listo para experimentar un cambio? ¿Quizás se le pueda tentar para que deje a un lado las preocupaciones con respecto a si su esposa e hijos (un factor absolutamente crucial para él) pueden adaptarse y asentarse; y su capacidad para trabajar, prosperar y sobresalir en un complejo de entrenamientos inglés o francés? Tal vez. Pero, si yo fuera Laporta, jugaría con dicho elemento, mientras admito que Messi tiene todo el derecho de probar las aguas del mercado antes de tomar una decisión.

Entre las muchas cosas que he conocido sobre este futbolista fenomenal, quien tiene su lugar asegurado entre los más grandes de todos los tiempos de la historia del deporte (trascendiendo el ámbito del fútbol), se encuentra la verdad de que él necesita estar contento, concentrado, comprometido y alentado con su trabajo diario, con posibilidades de ganar trofeos importantes y contar a su alrededor con gente que no le sea servil. Por el contrario, que sean líderes, ganadores y tengan mentalidades similares a la suya. Si Laporta puede convencer a Messi de que ésta es la atmósfera que disfrutará de quedarse en Barcelona, y de que es mucho menos probable que consiga estos elementos bajo los cielos grises y gélidos “del Norte”; quizás entonces la hinchada fiel del Camp Nou podrá seguir disfrutando de la presencia del futbolista más grande que han visto jugar.

Sin embargo, es crucial comprender que, para cualquiera de estos tres clubes, no se trata de ganar la batalla para hacerse con los servicios de Messi: todo depende de vencer en la guerra de largo aliento para hacer que el argentino vuelva a sentirse inspirado, comprometido, ambicioso, hambriento y con nivel supremo, a pesar de cargar con 34 años a cuestas. Se puede lograr.

Manchester City, PSG, Barcelona: enciendan sus motores. — Graham Hunter