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Gil Alcalá, de pensar en el retiro por amenazas, a ser figura en Gallos

Gil Alcalá se consolidó como portero de Querétaro para el Apertura 2019. Sus atajadas y buenos reflejos lo pusieron entre los más destacados del torneo y se ganó la capitanía de los Gallos, pero no todo fue felicidad, pues las amenazas de muerte y los mensajes negativos apenas un torneo antes, mismo de su debut en Liga MX, lo hicieron pensar en el retiro.

“Le dije a mi esposa que ya no quería jugar en este equipo, de irme a otro lado. Que si me ponían de segundo portero no importaba, pero no quería estar en este equipo y no se valía lo que me hacían. Me llovían amenazas en todas las redes sociales de que eres malísimo, que me retirara, que me iban a matar”, recordó en plática con ESPN Digital.

“No imaginé pasar por este momento porque soy un tipo trabajador, honesto, tranquilo y profesional. Que la gente te destroce sin conocerte y te haga sentir que no eres útil fue un golpe bastante duro porque era un escalón que esperaba subir toda mi vida y cuando lo subí no sabía que había una carga gigante con el nombre de Tiago Volpi”, se sinceró Alcalá.

Y es que el trabajo que el meta brasileño hizo con el conjunto queretano lo consagró como figura. A su partida, todos esperaban que Alcalá respondiera con la misma fuerza; sin embargo, el peso le ganó. Sus problemas deportivos pasaron al plano personal y fue su gran amigo, Jimmy Gómez, quien lo ayudó, así como su esposa, quien fue su gran motor.

“Todas las cosas negativas que pueden pasar por tu cabeza, me pasaron en dos o tres meses. Al punto de tener peleas importantes con mi prometida, de dejarnos de hablar. Jimmy estuvo ahí y me dijo que eran momentos. De ahí en fuera no tuve apoyo, solo de Javier Mier, que era el entonces presidente deportivo, y siempre creyó en mí”.

De los golpes al caer, Alcalá se levantó y lo hizo fuerte. Víctor Manuel Vucetich fue clave en el proceso, pues desde la primera etapa que el ‘Rey Midas’ tuvo en Gallos, le hizo una promesa al arquero oriundo de Tepatitlán, Jalisco, misma que cumplió a su regreso con Gallos.

“Por diferentes cosas no me pudo debutar y fue destituido. En la segunda etapa lo primero que me dijo cuando regresó fue: ‘¿Cómo estás? Hace mucho que no te veo. Te debo una, Gil. No se me olvida’”, expuso.

Tras los tropiezos, comenzó a trabajar con un psicólogo que es coach motivacional. Gil Rodríguez fue pieza clave en su vida para levantarse. Ante eso, hoy toma la capitanía y el liderazgo de Querétaro como un reto y una recompensa a su trabajo y paciencia.