<
>

Santiago Solari: La decencia que incomoda

play
La Mirada de Faitelson: 'América dejó la lección: si tienes miedo, te vas' (2:28)

David Faitelson y su contundente análisis de como el conjunto azulcrema dejó ir el torneo a manos de los Pumas. (2:28)

Santiago Solari no solo le hace bien al América, también al futbol mexicano.

En este mundo tan demandante de hoy en día en el que se es tan bueno o malo según el resultado de la experiencia más reciente, no sorprende —o no debería— que la capacidad del técnico del América se ponga en entredicho —por aficionados y supuestos analistas— solo porque el equipo quedó eliminado de la Liguilla.

Esta carencia de análisis e incapacidad para dimensionar, en este caso el futbol, no es exclusivo de México, pasa en todo el mundo.

Cada año que Pep Guardiola no gana la Champions League con el Manchester City se le tilda de “fracasado”, se enlistan los millones de euros que ha gastado el club en fichajes y se concluye, con una ligereza que sorprende, que el técnico falló.

Santiago Solari lleva un par de torneos al frente del América y su trabajo no puede catalogarse menos que impecable. Ha clasificado al equipo a la Liguilla con antelación, incluso como líder general, y la estadística arroja que es el club que más puntos hizo en el año. Poca cosa no es.

Ahora, ha quedado eliminado de la Liguilla a las primeras de cambio en Cuartos de Final, primero ante el Pachuca por el famoso gol de visitante, en una serie en la que claramente el América mereció más y fue un digno competidor.

Y el sábado pasado el verdugo fue Pumas, que en la suma de los 180 minutos superó a unas Águilas precavidas en la Ida y rebasadas en casa en la Vuelta.

El Club Universidad fue superior, es el futbol, es la vida. Y así lo acepto y asumió el propio Solari, quien con toda claridad declaró que quedaron a deber en la fase decisiva del campeonato.

En la conferencia posterior a la derrota, el entrenador argentino habló de disfrutar el camino luego de un año futbolístico en el que su equipo siempre ocupó los primeros lugares de la tabla; esto, sin afán de justificarse, pues en todo momento se dijo consciente de que en la Liguilla están en deuda con ellos mismos y con su gente.

Sin embargo, tan pronto se consumó el cacareado “fracaso” americanista, salieron las voces —algunas de varios impresentables— que exigen el despido de Solari, claman que le quedó grande el América y hubo hasta quien se aventó la puntada de afirmar que “nunca entendió el futbol mexicano”, porque “una cosa es el torneo regular y otra muy distinta la Liguilla”... Vaya complejidad, seguramente el apodado ‘Indiecito’ no estaba al tanto de ella.

Para ser claros, Santiago Solari ha mejorado al América en todos los sentidos en relación con el anterior entrenador. No hubo colección de expulsados en cada partido; no se le vio insultando o entrando a la cancha para enfrentarse con el árbitro; no se peleó con ningún técnico rival; no culpó al VAR tras alguna derrota; y mucho menos demeritó a su plantel o a alguno de sus futbolistas.

En el tema cancha, algunos puristas y exigentes del ‘futbol espectáculo’ le demandan que el América no ganó los partidos goleando y apabullando al rival, sin reparar en que los torneos más recientes de Miguel Herrera no solo se jugaba mal, se padecía hasta para estar entre los primeros cuatro de la tabla.

Para hablar de un América espectacular hay que remontarse algunas décadas atrás al equipo de Leo Beenhakker, porque después hubo buenas, regulares y malas versiones, pero nada más.

Con lo que tiene, un plantel sin lujos ni figuras como en antaño, Solari puso al América en donde debe estar siempre, en la parte alta de la tabla.

Pero ahora resulta que este personaje leído, culto, sensible, inteligente, alguien que llegó para elevar el debate, no sirve porque el América perdió ante Pumas. Hay que ser caradura para “exigir” el despido de Solari. Así de simple o así de complejo.

Solari vino a México después de dirigir al Real Madrid, ¡al Real Madrid! Como si cualquiera pudiera presumir siquiera haber sido candidato para sentarse en esa banca. Vamos, hay que tener más rigor en el análisis y dejar de lado las estridencias de los jueces de las redes sociales (o de la TV) que piden sangre y condenan a todo el mundo sin antes echar un vistazo en casa.

La buena noticia es que a Santiago le queda un año de contrato y ya dejó en claro que piensa cumplirlo. En el futbol mexicano no abundan los personajes a los que se les puede aprender, con los que se puede crecer, los que hacen más rica la competencia.

No olvidar que tras perder la Final de la Concacaf ante Monterrey y con argumentos para quejarse de un arbitraje que les afectó al validar un gol en claro fuera de juego, Solari obligó a sus futbolistas a quedarse a la premiación de Rayados y reconocer al Campeón.

Tal parece que la decencia del entrenador argentino incomoda a varios que están acostumbrados al insulto, a la ignorancia, al nulo discurso y a repartir culpas cuando pierden.

Bienvenidos una y mil veces los Solari, con todo y que los críticos de sofá no estén capacitados para el debate de ideas, y que crean que en cada torneo hay 17 entrenadores fracasados y solo un ‘exitoso’.