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El hombre que sabía demasiado

Se llamó "Milagro Sobre el Hielo" a la victoria por 4-3 del equipo de Hockey de EU sobre la URSS AP

MÉXICO -- Hubo solamente un lugar en el que Estados Unidos y la Unión Soviética se enfrentaron directamente durante la Guerra Fría, fue en el deporte y el ejemplo más representativo es el "Milagro Sobre el Hielo". El comandante del pelotón, Herb Brooks, fue la pieza decisiva del acontecimiento.

La carrera espacial, los misiles nucleares en Cuba, Vietnam, Afganistán y una guerra ideológica entre finales de los años 40 y el inicio de los 90, fueron sellos distintivos de la Guerra Fría. Durante aquel periodo se disputaron 11 Juegos Olímpicos Invernales, el Hockey fue gobernado por los siete oros de la URSS y se le llamó "Milagro Sobre el Hielo" a la victoria por 4-3 del equipo de Hockey estadunidense sobre la Unión Soviética ocurrida en Lake Placid 80.

Tras la invasión de la URSS en Afganistán, el presidente Jimmy Carter avisó que los Juegos Olímpicos de Moscú serían boicoteados por dañar el derecho internacional: "cualquier atleta que participe en los juegos de Moscú le será revocado el pasaporte". Sin embargo, el mejor equipo del mundo, formado por profesionales del hockey soviético, aterrizó en la Gran Manzana con un antecedente de cuatro oros olímpicos, 27 victorias, un empate y una derrota desde 1964. Brooks, capitán del navío que tenía que vencer al Goliat soviético, eligió a 22 universitarios para la batalla.

Brooks, tuvo su primer ensayo en un encuentro amistoso realizado en el Madison Square Garden, el enemigo político venció por 10-3 al equipo local. Una tradición, ya que por 20 años, la URSS había goleado a Estados Unidos en cada cita olímpica.

Comenzaron los Juegos Olímpicos; Estados Unidos, Suecia, Finlandia y la Unión Soviética avanzaron al round final. Para obtener el oro se debía obtener el mayor número de puntos sumando victorias y empates.

Brooks pinchó el orgullo de su batallón para poder ganar, algunas de sus frases fueron recopiladas bajo testimonio de sus jugadores: "No pueden ser comunes, el hombre común no va a ningún lado, por eso no deben ser comunes", "escriban su propio libro en lugar de leer libros sobre los éxitos de otras personas".

Y fueron al primer enfrentamiento del round decisivo: Estados Unidos vs la Unión Soviética. En los primeros minutos la URSS se fue al frente, Estados Unidos empató, los soviéticos volvieron a ponerse arriba en el marcador, pero antes de terminar el primer tiempo, el partido se empató.

Para el segundo tiempo, el enemigo político terminó con ventaja, los locales debían revertir el marcador de 3-2. Antes de salir a los últimos 20 minutos sobre el hielo, Brooks lo dejó claro: "Si pierden este partido se lo llevarán a la tumba... a su maldita tumba".

Y es verdad, existe algo que vale más que todo el dinero, que nadie puede robar y sin embargo queda después de la muerte, se llama gloria, y cuesta, arde, duele, y no se le entrega a cualquiera. Estados Unidos salió a dejar la vida en el campo: "¡Once segundos, quedan diez segundos, la cuenta atrás va a terminar ya! Morrow, pasa para Silk. ¡Quedan cinco segundos! ¿Creen en los milagros?... ¡SÍ! ¡Increíble! [...] ¡No hay palabras para describirlo, perdónenme!" -- Al Michaels, cronista deportivo.

Marcador final: Estados Unidos 4-3 URSS. Para el siguiente partido la medalla de oro dependía solamente del conjunto local, debía ganar a Finlandia y nada más podría detenerlos. El mensaje de Herb Brooks: "nacieron para ser jugadores, el destino los puso aquí, este es su momento"; marcador final: Estados Unidos 4-2 Finlandia del otro lado, por la derrota de la URSS, aunque golearon 9-2 a Suecia, después de las dos victorias del batallón de Herb Brooks, Goliat solo aspiró a la plata venciendo por 4-2 a Finlandia.

Así, "los grandes momentos nacen de grandes oportunidades", como diría Herb Brooks.