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'Vieja' guardia de QBs aún no está lista para dar la estafeta a nuevas generaciones

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Lo que dejó la semana 6 en datos (0:41)

Lo que dejó la semana 6 en datos. (0:41)

En poco más de 24 horas, Ben Roethlisberger, Tom Brady y Aaron Rodgers enviaron un mensaje a las recientes generaciones de quarterbacks en la NFL: Esta liga aún es nuestra.

Cada uno a su muy particular forma, con los recursos a su alcance, pero con mucho talento, le dieron a sus respectivos equipos el triunfo en situaciones que podrían resultar abrumadoras para otros pasadores, veteranos o jóvenes.

Quarterbacks como Roethlisberger, Brady, Rodgers y Drew Brees marcan la diferencia con el resto en aspectos intangibles como la actitud ante la adversidad y la confianza que inspiran en sus compañeros. Después vienen sus cualidades como jugadores en una de las posiciones más difíciles de desempeñar en cualquier deporte de conjunto.

Lo que hizo Rodgers ante los San Francisco 49ers destaca por la forma en que logró guiar a los Green Bay Packers a anotar 10 puntos en los últimos 1:55 minutos del encuentro y porque ha jugado lesionado prácticamente toda la actual campaña.

Durante todo el partido, los 49ers presionaron insistentemente a Rodgers, quien fue capturado en tres ocasiones y tuvo que emplearse a fondo para escapar de los defensivos. San Francisco hizo lo correcto y buscó apresurar al quarterback cuando más necesitaban hacerlo.

En los primeros 57 minutos del encuentro, la presión gambusina surtió efecto. En ese lapso, Rodgers completó sólo tres de 11 pases cuando los 49ers le mandaron presión, de acuerdo a ESPN Stats & Information.

Sin embargo, Rodgers respondió en el momento preciso y bajo la incesante presión de San Francisco. En los últimos tres minutos del partido, Rodgers completó los tres pases que lanzó cuando los 49ers le mandaron la carga, incluido el de touchdown a Davante Adams para empatar la pizarra 30-30 con 1:55 por jugar.

El envío a Adams es una prueba de lo que es Aaron Rodgers. Adams estaba bien cubierto por el defensivo profundo de los 49ers, Greg Mabin, quien se estiró al máximo para intentar desviar el ovoide, pero Rodgers lanzó el pase justo al lugar en el que sólo Adams podría atraparlo, junto a la banda izquierda dentro de la zona final.

¿Otro ejemplo de lo que Rodgers sabe hacer en momentos de presión? El envío a la banda derecha, con 11 segundos por jugar, que hace por detrás del hombro externo (derecho) del receptor Equanimeous St. Brown, quien gira a su izquierda para atrapar el ovoide. Después de esa acción, volvió a conectarse con Adams, otra vez cubierto por Mabin, en una acción similar a la del touchdown para preparar el gol de campo del triunfo de Mason Crobsy.

Rodgers no dejó de ser presionado en ningún momento, pero, con todo y los defensivos prácticamente encima, fue paciente para conectarse con los receptores mejor ubicados para avanzar.

Dejar trabajar a Brady es suicida
En el duelo de domingo por la noche, los Kansas City Chiefs enviaron a cuatro o menos jugadores a presionar a Brady en el 80 por ciento de las jugadas en las que el quarterback de los New England Patriots lanzó el ovoide el domingo por la noche.

Los Chiefs apostaron a quitarle opciones en el juego aéreo a Brady y, al final, fallaron. En los primeros tres cuartos, Kansas City limitó a Brady a 7.9 yardas en promedio por intento de pase, sin embargo, cuando debieron mantenerlo a raya, no lo hicieron.

En el cuarto periodo, los Chiefs no mandaron presión a Brady, quien promedió 15.2 yardas por intento de pase y anotó en carrera de cuatro yardas ante la línea defensiva de cuatro elementos de Kansas City en esa situación.

Brady supo cómo atacar el aspecto más débil de la defensiva de los Chiefs, el ataque terrestre, al completar 13 de 15 pases en jugadas de engaño de carrera.

Los Chiefs empataron el marcador 40-40 con 3:03 minutos por jugar y la forma en que Brady aprovechó, literalmente, 180 de esos segundos para sólo darle tiempo a Stephen Gostkowski de patear el gol del campo el triunfo es una lección que, en su caso, Patrick Mahomes no olvidará al atestiguarla de primera mano y que otros jóvenes pasadores deberían revisar y practicar.

Lo que hace al futuro miembro del Salón de la Fama peligroso y el mejor quarterback de la historia es que, incluso al saber qué es lo que hará, las defensivas rivales simplemente no pueden contener a Brady.

Más vale tarde para ‘Big Ben’
Mucho se ha hablado en las primeras semanas de la actual temporada de los problemas de conexión entre Roethlisberger y su principal receptor, Antonio Brown, pero, la dupla hace click en el momento que más lo necesitan los Pittsburgh Steelers, como sucedió ante los Cincinnati Bengals.

En la primera mitad del duelo ante los Cincinnati Bengals, Roethlisberger lanzó dos pases a Brown y sólo conectó uno para nueve yardas.

A partir del tercer cuarto, la situación dio un giro de 180 grados. Roethlisberger completó cuatro de cinco pases a Brown para 96 yardas, incluido el de touchdown con 10 segundos por jugar que le dio el triunfo a los Steelers.

Roethlisberger quizá tarda para entrar en ritmo con su brazo y eso afecta su relación quarterback-receptor con Brown, pero, una vez que el pasador entra en calor, no dejará de buscar a su mejor arma.

Más vale tarde que nunca para Roethlisberger.