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Zidane abre el camino para su hijo, Luca, en Real Madrid

El juego de poder que terminó con Luca Zidane en el arco de Real Madrid en el partido del domingo contra Huesca comenzó en enero de 2018. Fue uno de los factores que dispararon la decisión de Zinedine Zidane de irse del club, y ahora parece que será el principio del fin para Keylor Navas o Thibaut Courtois en el Santiago Bernabéu.

Empecemos por el principio: Hace 15 meses, Real Madrid llegó a un acuerdo para comprar a Kepa Arrizabalaga de Athletic Club en el mercado de invierno por apenas €20 millones. Recuerda que este hombre luego pasó a ser el arquero más caro de la historia cuando firmó con Chelsea por €60 millones más apenas nueve meses más tarde.

En enero de 2018, a Kepa le quedaban seis meses de contrato. Tenía la libertad de firmar con un club rival en el verano a costo cero, y de iniciar negociaciones directas con el equipo que quisiera. Efectivamente, para los pretendientes de Kepa, era la época de descuentos de Navidad.

Comprarlo en ese momento, a un precio rebajado, parecía un muy buen negocio para Madrid: era un atleta joven, talentoso, familiarizado con La Liga y con el fútbol europeo, y aunque no le sobraba experiencia, estaba listo para jugar inmediatamente, y era una buena manera de asegurarse de que nadie se lo llevara por nada ese verano.

Se dijo, y yo creo que así fue, que los estudios médicos ya se habían llevado a cabo cuando a Zidane le preguntaron por Kepa en una conferencia de prensa previa a un partido el 6 de enero: "No necesito un arquero". Explicó que no había necesidad de alterar la dinámica de los tres arqueros que habían arrancado la campaña con Real Madrid: Keylor Navas, Kiko Casilla y un tal Luca Zidane. Sus palabras tuvieron un efecto dominó. Si no fue un acto de rebeldía, pegó en el palo.

Éste fue el primer indicio público de los puntos de vista severamente dispares entre el presidente de los blancos y su entrenador en el mercado de pases. A Florentino Pérez no le gusta que lo contradigan en público, ni siquiera su querido Zidane.

¿Otra consecuencia? Entendiendo que Zidane no aprobaba su incorporación, Kepa renovó su contrato con Athetic, con lo cual mejoró su salario y se aseguró de que tanto él como su club consiguieran condiciones mucho mejores en caso de ser transferido en el verano de 2018. Y eso fue exactamente lo que sucedió.

El tercer efecto fue que Pérez, reacio a ser desafiado, intensificó sus intentos de contratar a Courtois, con un acuerdo que le costaría a Madrid alrededor del doble del precio que habría pagado por Kepa en enero de 2018: €40 millones.

Todo esto --el desacuerdo entre Pérez y Zidane con respecto a quiénes fichar, a quiénes vender, a quiénes promover-- tuvo mucho que ver con el giro de 180 grados de Zidane, quien pasó de estar "encantado de renovar su contrato y quedarse en Madrid durante años" a dejar el club pocos días después de ganar la Champions League contra Liverpool.

El francés decidió que Pérez descubriera por su cuenta el balance relativo de quién de ellos sabía más de fútbol. Y uno de ellos quedó mal parado.

Antes de volver a la aparición de Luca Zidane este fin de semana en el fatigoso triunfo de Madrid por 3-2 sobre Huesca, estudiemos un poco las complejidades del momento de Kepa en enero de 2018. Ya era momento de que Casilla siguiera su camino. Navas era muy querido y tenía la confianza del entrenador y el plantel, pero el deseo de mejorar de Pérez ya era un hecho incluso en ese momento -- como quedó demostrado con el interés en David de Gea, Kepa, y sus coqueteos anteriores con Courtois.

Consideres o no a Kepa como una promesa de primerísimo nivel, el interés de Madrid en él tenía mucho sentido desde el punto de vista del negocio. Era un prometedor y talentoso joven español, sin necesidad de adaptarse a la cultura o al idioma, y a un precio suculento -- una ganga, a decir verdad.

Si el tercer arquero de Madrid en ese momento no hubiera sido el hijo de un entrenador poderoso, apellidado Zidane, definitivamente le habrían dicho: "Eres prometedor, ya llegará tu tiempo, pero éste no es buen momento". Habría vuelto a jugar con Castilla a tiempo completo, o lo habrían entregado en préstamo. Navas habría seguido siendo el nro. 1, Casilla habría quedado como tercer arquero (y habría empezado a pensar en su próximo destino) y Kepa, el nuevo suplente, habría jugado el resto de los partidos de la Copa del Rey -- y bien podría haberlo hecho hasta la final, que terminó ganando Barcelona.

Pero la cuestión es que, si Kepa hubiera sido fichado ese mes de enero, la permanencia de Luca Zidane habría corrido peligro.

Ahora bien, no creo que esté mal o sea sospechoso que un entrenador tan exitoso y poderoso como Zidane sea protector o ambicioso para con sus hijos. Sobre todo si realmente cree que son muy talentosos. Un allegado al presidente del club me dijo que Zidane está decidido a conseguir que Luca tenga la oportunidad de mostrar su talento en Madrid.

¿Y qué hay de malo en eso? Nadie en Italia le guarda rencor a Cesare Maldini por haberle dado a su hijo Paolo su debut en el sub-21 de Italia en 1986. Tampoco condenamos a Harry Redknapp por haber metido a su sobrino, Frank Lampard, en West Ham cuando encontró mucha resistencia de fans desconfiados. El muchacho resultó ser un buen jugador, ¿o no? En Ajax, nadie objetará la oportunidad que tuvo Daley Blind, ganador de cuatro títulos, quien debutó en el club cuando su padre, Danny, era director de fútbol. Y Kasper Schmeichel no ganó la Premier League ni tuvo tanto éxito internacional solamente por compartir apellido con su padre, Peter.

Promover a la familia o a un muchacho que sigue los pasos de un padre famoso no siempre es nepotismo. Lejos de serlo. Así que, si bien promover y proteger a Luca ha sido prioritario en el juego de poder de Zidane, nadie puede acusarlo de estar en falta.

Los incómodos rumores que circulan por su apellido --y de los que inicialmente intentó librarse usando el nombre de soltera de su madre, Fernández-- no son la única carga de Luca. Mide 1,83, por lo que es bastante bajo para ser un arquero hoy en día. Figuras como Marc-Andre ter Stagen, Jan Oblak, Alisson, De Gea y Ederson son entre tres y ocho centímetros más altos. Es una ventaja enorme.

El domingo fue la tercera aparición de Luca en el primer equipo de Real Madrid: un amistoso contra los All-Stars de la MLS, en el que atajó un penal; un empate 2-2 contra Villarreal, para el que a Navas le dieron descanso (sin necesidad) antes de la final de la Champions League 2018, y a Casilla le negaron la posibilidad de despedirse de los blancos; y ahora Huesca.

Durante el empate con Villarreal en la fecha 38 de la campaña pasada, Luca se mostró inseguro en el uno contra uno ante Samu Castillejo, y cacheteó la pelota que terminó en la red para el 2-2. Hablé con un profesional experimentado, ganador de múltiples trofeos y semifinalista de un mundial tras el partido de este fin de semana contra Huesca, y él sugirió que el joven Luca debe ser más "valiente" cuando los cuerpos chocan en el área grande.

Pero si hubieras estado en el Estadio Alfredo Di Stéfano de Madrid hace 10 días cuando Castilla empató 0-0 con Ponferradina, tal como Zidane, habrías visto a Luca ejecutar varias atajadas de primer nivel contra Yuri de Souza, Edu Bolaños y Álex Aizpuru. Fue uno de tres partidos consecutivos en los que Luca mantuvo el arco de Castilla en cero. Estaba afilado.

La lesión menor que sufrió Courtois jugando para Bélgica, más el hecho de que Navas había tenido un solo entrenamiento completo tras jugar para Costa Rica en América Central, y un largo vuelo transatlántico, resultaron en el descanso de uno y la recuperación del otro, y en una pole para Luca, al menos a criterio de su padre. Supongo que Navas, habiendo jugado apenas 1400 minutos con su club esta temporada --menos de dos tercios de los que había jugado a esta altura de la campaña en 2017-18-- no habrá estado impresionado. El DT tal vez quiso dar un indicio de que el costarricense, y no Courtois, es quien debería estar preparándose para nuevas pasturas en el verano. ¿Mensaje recibido, Keylor?

Ya veremos. Lo único que está claro en este momento es que Zidane cree que Luca es un buen arquero y podría andar en Real Madrid, más allá de lo que piensen los demás.