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Xavi ilumina un nuevo Barcelona que exhibe sus viejos problemas

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Xavi debutó con victoria ante Espanyol (3:00)

Barcelona superó 1-0 al Espanyol con gol de penal convertido por Memphis Depay. Xavi Hernández arranca con victoria su era como entrenador blaugrana. (3:00)

BARCELONA -- Xavi Hernández se estrenó como entrenador del Barcelona en un derbi ante el Espanyol, tal como lo hizo 33 años atrás, en 1988, Johan Cruyff.

Aquella vez el equipo azulgrana venció por 2-0 (Begiristain y Robert) y ésta se conformó con una victoria mucho más ajustada (Memphis Depay de penalti) y sufrida, suplicando por el final de un partido que se le puso en los últimos minutos muy cuesta arriba.

Un Barça nuevo en muchos aspectos pero viejo en otros. El nuevo entrenador avisó ya el primer día que entre sus mandamientos sería innegociable la presencia de extremos abiertos, llamó la atención al proclamar la necesidad de regresar a las esencias del mejor Barça y llamó a mejorar la presión, adelantar la defensa, aumentar la combinación y dar protagonismo a los centrocampistas. Todo, o casi todo, en orden.

Pero con un déficit clamoroso: a este equipo le falta gol. Y eso es tan endémico desde la marcha de Lionel Messi como dramático en un presente, y futuro inmediato, en que es cuanto menos dudoso que pueda solucionarse. No se sabe, pero se duda, si podrá ser con las piezas que tiene Xavi en el vestuario.

Su presentación mostró al Barça más canterano que se recuerda. Hasta ocho futbolistas surgidos de La Masía formaron parte del once inicial, una circunstancia no vista en los últimos años y que fue una declaración de intenciones. Le sacó el jugó a los descubrimientos de Ronald Koeman, Oscar Mingueza, Gavi y Nico González) y alumbró a un nuevo debutante con Ilias Akhomach. Todos con un adn indiscutible para hacer más fácil, o llevadera al menos, la imagen a mostrar.

Faltó gol y sobró sufrimiento en ese estreno. Sobre todo sufrimiento en la recta final demostrando que la defensa del Barcelona, juegue quien juegue, sigue siendo una línea muy débil, que cuando siguió a rajatabla las órdenes de su entrenador avanzando hasta el medio campo mantuvo la compostura, pero que en cuanto se aculó provocó muchos sustos para Marc-André ter Stegen.

Pero si la defensa es un problema, el ataque es un socavón. Sin Messi el Barça ha perdido tanto poder de realización como poder de intimidación. Sus goles se echan a faltar de manera dramática porque si este sábado Raul de Tomas, magnífico en sus prestaciones y desafortunado en el remate, hubiera acertado la victoria se hubiera evaporado.

Si decía Johan Cruyff que siempre era más atractivo ganar por 5-4 que por 1-0 también era una llamada a tener esas ocasiones... Y materializarlas. Si el Barça no perdonara tanto en ataque no acabría sufriendo de esta manera y ya puede Xavi ser un entrenador ideal que si no encuentra un goleador resolutivo la temporada seguirá siendo una travesía llena de problemas.