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Dani Alves: De la felicidad a la brutalidad

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Dani Alves fue trasladado a una unidad carcelaria diferente (1:51)

Moisés Llorens detalla que en el nuevo lugar el jugador gozará de una mayor privacidad. También menciona que pudo recibir visitas y asistencia dentro del lugar. (1:51)

Si algo caracterizó los más de 20 años de carrera de Dani Alves fue la alegría y buena cara que mostró siempre tanto en la gloria como en la adversidad.

Fue un futbolista que encarnó la felicidad y que partido a partido demostró que era posible disfrutar el juego bajo cualquier circunstancia.

Llevaba (algo quedará) la música en la sangre y en distintas oportunidades declaró que esa era su verdadera pasión, por lo que tras poner fin a su faceta como jugador se dedicaría de lleno a ella.

No se le conocían escándalos mayúsculos salvo sus desplantes o exceso de sinceridad tanto en las conferencias de prensa o por medio de las redes sociales.

En 2016, cuando jugaba con el FC Barcelona y el equipo fue eliminado de la Champions League a manos del Atlético de Madrid, apenas unas horas más tarde de la dolorosa derrota, se disfrazó de mujer para encarnar a su esposa, la modelo Joana Sanz, y agradecerle el aliento que le dio tras el tropiezo.

“Cariño, es solo un partido de futbol, la vida sigue”, grabó en unas imágenes que fueron sumamente criticadas en aquel momento por lo que fue calificado como “poco tacto”.

Ese era Alves, el tipo que en todo momento tenía una sonrisa y que al menos públicamente, nunca se mostró alicaído o afectado por los sinsabores del balompié.

No es un tema menor recordar que todavía —aunque con toda certeza Leo Messi lo alcanzará y rebasará muy pronto— es el futbolista con más títulos en la historia: 43.

El mismo que se dio el lujo de marcharse del Barcelona para emprender una aventura en Italia con la Juventus, y que después decidió cambiar de aires de nueva cuenta para recalar en Francia con el París Saint-Germain, no sin antes atreverse a ‘desdeñar’ al City de Pep Guardiola.

SE ACABÓ

En los primeros días de este 2023, antes de reportar de regreso con los Pumas tras una larga ausencia por la eliminación temprana del club el torneo pasado, el Mundial de Qatar y unas prolongadas vacaciones, Dani Alves volvió a México con un grave señalamiento.

Las primeras versiones indicaron que una mujer lo denunció por agresión sexual, pues trascendió que el brasileño la habría “tocado por debajo de su ropa interior” en la discoteca Sutton de Barcelona la madrugada del 31 de diciembre.

El jugador demoró, pero a través de sus redes sociales, unos días después dijo no conocer a la “señorita”, e incluso recibió el apoyo de su esposa, quien aseguró saber “la clase de ser humano” con la que estaba.

Vaya ironía, pues la muerte de la suegra de Alves lo llevó de regreso a Barcelona, ya que solicitó un permiso especial en Pumas para no viajar a Torreón a diputar la Jornada 2 ante Santos, y ahí estalló todo.

El futbolista de 39 años fue detenido y se empezó a destapar la gravedad de lo que presuntamente ocurrió aquella madrugada en el Sutton… De acuerdo con los reportes que se conocieron, Alves cambió hasta tres veces su versión de los hechos, mientras la declaración de la víctima fue sólida, respaldada en testimonios y hasta algunos videos del lugar.

El exjugador del Sevilla, Barça, Juventus, PSG y Pumas, entre otros equipos, está en la cárcel acusado de violación y ahí se mantendrá meses o quizá años hasta que se fije fecha de juicio, porque de acuerdo con una versión del diario El País, la víctima rechazó ser indemnizada por el brasileño y quiere que pague lo que le hizo en prisión.

Aún no es declarado culpable y no será este espacio un lugar que abra el debate sobre creer o no que Dani Alves cometió el grave delito del que se le acusa.

Lo cierto es que hasta el momento, de acuerdo con las investigaciones, testimonios y pruebas recabadas por la policía de Barcelona, todo apunta a que el futbolista que parecía gozar de plenitud y felicidad, eligió el camino de la brutalidad.