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La Serie A es la liga más divertida entre las cinco grandes de Europa. No le digan eso a la Bundesliga

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El protagonismo de Cristiano en la consagración de Juventus (4:11)

El portugués volvió a ser importante en el triunfo ante Lazio. Marcó un penal, falló otro y quedó lejos de Immobile en la tabla de goleadores. (4:11)

Una de las campañas más extrañas en la historia del fútbol europeo finalmente está llegando a su fin y entrando en lo que será la temporada baja más corta en la historia del fútbol europeo. La Champions League concluye la semana que viene, y la campaña 2020-21 de la Ligue 1 comienza casi directamente después, pero tomémonos un momento para reflexionar sobre los números detrás de la temporada 2019-20.

¿Qué cambió después del reinicio?

La paralización por el coronavirus obviamente fue la trama dominante de la temporada en su conjunto, ya que todos los deportes se frenaron en marzo y tuvieron que trazar sus propios planes de reinicio sobre el final. Cuando el fútbol volvió en Europa, se jugó en pleno verano, por lo que se implementaron algunos cambios; principalmente se pasó de tres a cinco cambios por partido y se introdujeron pausas de hidratación en la mitad de cada tiempo.

¿Cómo alteraron el producto todos estos cambios?

Comparando las estadísticas anteriores y posteriores de cuatro de las cinco ligas principales de Europa que reiniciaron sus campañas --la Ligue 1 canceló el resto de la temporada en marzo-- podemos rescatar algunas tendencias.

La presión defensiva bajó, por lo que las posesiones se hicieron más largas

Estas cuatro ligas (la Premier League inglesa, La Liga española, la Bundesliga alemana y la Serie A italiana) pasaron de 96,3 a 91,0 posesiones cada 90 minutos, y de 4,6 pases por posesión a 5,0. Las delanteras intentaron menos pases riesgosos --el 34,0 por ciento de los pases fueron hacia adelante y el 13,5 por ciento fueron cuantificados como pelotazos largos, comparado con el 35,3 por ciento y el 13,5 por ciento, respectivamente, antes de la cuarentena-- mientras que las defensas parecieron subir su nivel de agresividad. La métrica de pases permitidos por acción defensiva de OPTA (PPDA, por sus siglas en inglés) es una buena medida de agresividad defensiva; los equipos en estas ligas pasaron de permitir 11,8 PPDA a 12,7, ganaron menos posesiones (de 9,3 cada 90 minutos a 8,4) y cometieron menos faltas fuertes (de 2,3 tarjetas amarillas a 2,0), mientras que el número total de duelos intentados en el suelo pasó de 74,7 a 69,9.

¿Esta pasividad fue una señal de fatiga defensiva o de conservación de energía? ¿Peor acondicionamiento? ¿Falta de energía por falta de público? No necesariamente. Principalmente pareció deberse a las motivaciones de los equipos. Considera lo siguiente:

En medio de una desesperada (y eventualmente inútil) lucha por clasificar a Europa, el Getafe de La Liga pasó de un intenso 9,2 PPDA a un 8,0. Leicester, en su intento de clasificar a la Champions League, pasó de 9,8 a 9,0. Werder Bremen, en el intento de salvarse del descenso, pasó de 13,9 a 11,7. Barcelona, viendo esfumarse su ventaja en La Liga, pasó de 9,8 a 8,9. Mientras tanto, el Brighton de la Premier League, mayormente a salvo del descenso pero lejos de clasificar a Europa, bajó a tercera, pasando de un PPDA de 10,3 a 16,5. Freiburgo, en una posición similar en la Bundesliga (aunque más cerca de Europa que Brighton) pasó de 14,8 a 18,6. Norwich City, sin esperanza en su lucha fútil contra el descenso, pasó de 13,0 a 16,9.

Después del reinicio, los partidos importantes se jugaron con importancia y alta calidad. Pero quizá los partidos menos significativos fueron... un poco menos significativos que siempre.

¿Quiénes usaron sus cambios?

Aunque las pausas de hidratación a menudo se utilizaron como oportunidades para hacer cambios estratégicos o tácticos, la modificación reglamentaria más comentada post cuarentena fue el aumento de cambios. Se sigue hablando del tema hasta entrada la temporada baja, ya que las ligas han debatido si mantener o no esta regla.

La idea ha encontrado resistencia ya que podría recompensar a los equipos con mayor profundidad, y como estos equipos suelen ser los más ricos, y ya cuentan con ventajas de dinero y talento, esto sólo podría profundizar estas ventajas.

No podemos decir que las cosas no tomarán esa dirección a largo plazo, pero durante el reinicio de verano, los clubes más ricos no sacaron mucha ventaja en este sentido. De hecho, sólo los equipos de la Serie A lo intentaron.

De los 13 clubes con un promedio de 4,75 o más, siete fueron italianos. En contracara, la mayoría de los clubes que decidieron no implementar el cambio de regla también fueron de un país.

Como se puede ver en el segundo cuadro, de los 14 clubes que promediaron 3,8 cambios o menos, 10 fueron de la Premier League. Todos menos uno promediaron tres suplencias o más, lo que significa que sí aprovecharon la regla en general, pero las diferencias entre liga y liga fueron sorprendentes. Y la Premier League probablemente no tuvo que tomarse el tiempo de votar la permanencia de los cinco cambios: sus equipos evidentemente no iban a aprovecharlos completamente de todos modos.

Los equipos de estas cuatro ligas promediaron 4,29 cambios cada 90 minutos en total, pero de los clubes más ricos, sólo unos pocos superaron el promedio. Bayern Munich promedió apenas 3,67; Real Madrid y Chelsea, 4,0; Juventus, 4,08; Barcelona, 4,09; Manchester City, 4,1; y Manchester United, 4,11. Liverpool promedió 4,67, pero los Reds ya se habían asegurado la Premier League y abrieron un poco el banco.

Eso seguramente fue clave aquí también. Importa mucho lo que está en juego. Después de todo, en los partidos decididos por tres goles o más el equipo ganador promedió 4,68 cambios por partido, y el perdedor 4,7. Los clubes más ricos podrían sacar una ligera ventaja simplemente pudiendo descansar a sus titulares durante 20 a 30 minutos en las goleadas.

La Serie A fue la liga más interesante en cuanto al uso de los suplentes, pero fue interesante por una definición diferente en términos de penales.

Pareció que todos los goles de Juventus este año fueron de penal, pero...

"¿Qué hacemos? ¿Le cortamos los brazos al jugador?" Podrías perdonar al DT de Atalanta, Gian Piero Gasperini, por ser un poco dramático luego del empate a dos goles de su equipo contra Juventus. Atalanta necesitaba tres puntos para mantenerse cerca de Juventus en la carrera por el título de la Serie A, y superó a los campeones en casi todas las categorías, menos una: patear la pelota a las manos de los defensores a corta distancia. Dos goles de penal de Juve, producto de manos no intencionales, le ayudaron a salvar un punto y, eventualmente, el título.

Esta sí que ha sido una manera de definir la Serie A, mientras que las manos no intencionales se han convertido en una de las grandes historias de la temporada italiana. La Junta Directiva de la Asociación Internacional de Fútbol intentó aportar claridad a la nueva regla de mano no intencional en marzo de 2019, pero cuando se la combina con el VAR, la regla pasa a ser muy estricta. Y los árbitros en la Serie A la han interpretado de manera más estricta que la mayoría.

¿Qué tan estricta? Así de estricta:

En 2018-19, cuatro equipos en las 5 ligas más importantes ganaron al menos 12 penales, y ninguno ganó más de 13. En 2019-20, cinco equipos italianos ganaron más de 13.

Los cobros por mano no intencional en las cinco ligas más importantes aumentaron un 22% por ciento desde 2018-19 hasta 2019-20, pero el efecto no se vio en todas las ligas - por ejemplo, los equipos de La Liga y la Serie A concedieron más de 0.9 manos no intencionales por partido en comparación con 0.45 en la Premier League. Mientras tanto, una buena porción de los cobros de mano no intencional de la Serie A tuvo lugar adentro del área. Los equipos de la Serie A promediaron 0.25 penales concedidos, mientras que ninguna de las otras cinco ligas superó el 0.16. Esa es una diferencia de alrededor de cuatro penales por equipo por temporada en promedio, incluyendo las dos antemencionadas en, tal vez el enfrentamiento más importante de la campaña de la Serie A.

La Serie A sobresale en una cuestión más: la diversión

¡No, realmente! ¿Saben que es muy divertido de ver? A los jugadores disparando. ¿Y saben en qué liga hubo más disparos que en cualquier otra (y no sólo desde el área)? En la Serie A.

En las 5 ligas mayores, 18 equipos promediaron al menos 0.155 intentos de tiros por posesión. No es sorprendente que Manchester City haya liderado con 0.232, pero 12 de los otros 17 equipos en la lista fueron de Italia: Juventus (0.213), Napoli (0.211), Inter Milan (0.195), Roma (0.195), Atalanta (0.193), AC Milan (0.181), Lazio (0.176), Sassuolo (0.172), Lecce (0.159), Sampdoria (0.159), Fiorentina (0.159) y Bolonia (0.155).

¿Estos han sido tiros particularmente buenos? Por Dios, no. Napoli promedió apenas 0.101 XG por tiro, en el puesto número 11 entre los peores dentro de las 5 ligas principales, y Sampdoria (0.102) no se quedó atrás. De hecho, sólo Atalanta quedó dentro del top 30 de las cinco ligas en esta categoría. De todas maneras, en una era en la que los equipos afines a la posesión están tratando de llevar la pelota al área y aprendiendo cuáles son los tiros de calidad, es reconfortante saber que hay una liga que todavía adopta la filosofía que alega que "fallas el 100% de los tiros que no haces". El romance sigue vivo en Italia.

Real Betis, o por qué la posesión no siempre es la respuesta

Está bastante bien establecido que (a) los equipos más adinerados en una liga determinada tienden a acaparar la pelota y acumular altas cifras en cuanto a la posesión, y (b) esos mismos equipos tienden a ganar la mayor cantidad de partidos. Es una relación intrincada: hay una fuerte correlación entre los números de las posesiones y los puntos totales, entre el dinero y los puntos totales, y entre la cantidad de posesión y el dinero.

Si no tienes la cuenta bancaria de un equipo de elite, jugar el juego de la posesión pasa a ser algo endeble. Tus chances de acumular las piezas que necesitas - los jugadores buenos con los pases, los que cuentan con las habilidades para definir, y los defensores y mediocampistas capaces de aplacar los contrataques - son muy escasas.

Pensemos en Real Betis. El club andaluz contrató a Rubi para instalar el estilo de juego orientado a la posesión que había usado para hacer que Huesca ascienda a La Liga por primera vez en 2017-18. Pero no lograron tener éxito. Entre los 26 escuadrones de las 5 ligas principal con al menos el 53% del promedio de la posesión, Betis contó con una de las nóminas de sueldo más bajas, promedió la menor cantidad de goles (apenas 1.26) y permitió la segunda mayor cantidad (Sassuolo de la Serie A permitió 1.66 por partido, pero también promedió 1.82). Quizá tampoco sorpresa que también generaron la menor cantidad de puntos por partido -- sólo 1.08 en la temporada, incluyendo los cinco juegos después de la partida de Rubi el 21 de junio. Terminaron apenas cinco puntos arriba de la zona del descenso.

Pocos equipos han demostrado que puedes alcanzar una cantidad decente de victorias sin la pelota. Entre los 25 equipos con una tasa de posesión pro debajo del 45%, cuatro promediaron al menos 1.4 puntos por partido: Granada y Getafe de La Liga - escribí sobre ellos en marzo -- y Sheffield United y Burnley de la Premier League. Tanto Sheffield como Burnley odiaron la pelota y las sustituciones, aparentemente, pero los dos se vieron involucrados en la carrera por los lugares europeos durante gran parte de la temporada.

La gran visión de Leicester City

El equipo de Leicester City dirigido por Brendan Rodgers fue una de las grandes historias de la temporada de la Premier League, tanto por buenas (estaban en el segundo lugar en enero) y no tan buenas razones (terminaron en el quinto y se perdieron la Champions League). Es una pena que el colapso les haya terminado robando tanto oxígeno, de todas formas, porque estuvieron muy cerca de lograr algo fascinante: con una alineación en la Premier League de all-stars a precios de segundas marcas y con resultados cercanos a los niveles de la Champions League.

Hace poco me topé con una aplicación fantástica diseñada para crear similitudes entre los futbolistas europeos. Es una herramienta entretenida - señala cosas que quizá hayas sospechado como por ejemplo lo similares que son funcionalmente Robert Lewandowski y Sergio Agüero o Kevin de Bruyne y Ángel di María, o Raheem Sterling y Romelu Lukaku. (Ok, probablemente no sea el caso de los últimos).

Jugando con esta herramienta, sin embargo, comencé a notar que los jugadores de Leicester aparecían bastante. Leicester no sólo ha hecho un trabajo más efectivo con el enfoque de la posesión sin el enorme desembolso de dinero como clubes como el Betis, sino que además han hecho un trabajo increíble en la creación de roles familiares para jugadores jóvenes extremadamente talentosos.

- El más parecido a Roberto Firmino de Liverpool: Harvey Barnes de Leicester.

- El más parecido a Mo Salah de Liverpool: Kelechi Iheanacho de Leicester (quien además fue uno de los más parecidos a Sadio Mané).

- El Nro. 3 entre los más parecidos a Kevin de Bruyne entre los jugadores mejores de 23 años: Demarai Gray de Leicester.

El mediocampista defensivo, Wilfried Ndidi, fue básicamente una mejor versión del hombre de Manchester United, Victor Lindelof; los zagueros, Ricardo Pereira y Ben Chilwell, fueron similares con sus estadísticas a los hombres de Bayern, Alphonso Davies y Benjamin Pavard; y los mediocampistas, James Maddison (Jack Grealish) y Youri Tielemans (Christian Eriksen), fueron similares a otros jugadores bien considerados (y caros).

Se puede ver la visión de Leicester al armar su equipo, y los Foxes quedaron a muy poco talento en cuanto a anotaciones para quedarse con un puesto dentro de los primeros cuatro. Hace poco escribí que es difícil ver qué más podría haber logrado este equipo sin más profundidad o anotaciones, pero vale la pena mencionar que todos esos jugadores, con todas esas similitudes apenas están entrando o todavía les falta un poco más de tiempo para alcanzar sus máximos niveles.

Si pueden seguir juntos, puede que todavía haya espacio para que todo este talento florezca.