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El boxeo olímpico reescribe su historia

Río de Janeiro será un antes y un después en la historia del boxeo olímpico y para la influencia que el mismo ejerce sobre este deporte a nivel planetario. La osadía de la AIBA que hace un buen rato impulsó ese cambio que se materializa en los actuales JJOO, escribirá una nueva historia a partir de este sábado cuando arranque la competencia.

Es verdad que la resistida decisión de abrir la puerta a profesionales en esta oportunidad será más simbólica y burocrática que práctica y efectiva. Sin embargo sus repercusiones significan un revulsivo de impredecibles consecuencias para el pugilismo en un todo. Ello debido a que la metamorfosis olímpica no se contenta con permitir pugilistas profesionales, también cambian las reglas de punteo y se elimina el vestigio emblema del amateurismo: el casco protector.

Por primera vez veremos peleas que pueden terminar por la vía rápida y por primera vez evaluaremos a los campeones olímpicos en un escenario similar al de los campeones profesionales. Como que el territorio olímpico ahora será también un campo de pruebas del cual surgirán los futuros monarcas. Y si bien aceptamos que la presencia profesional será por lo pronto simbólica, el camino hacia los juegos de Tokio (2020) quedará abierto. En Japón el boxeo competirá de igual a igual con las otras disciplinas repletas de profesionales.

Pero no solo nos quedaremos con la trascendencia del "durante", el "después" de los JJOO de Río será aún más importante. Las repercusiones de este paso que impulsó la AIBA establecerán nuevas oportunidades al negocio deportivo en sí mismo. La nueva imagen olímpica fortalecerá las próximas ediciones de la Serie Mundial de Boxeo y al mismo tiempo creará las condiciones para que la organización que nuclea a 200 asociaciones locales de todo el planeta, se convierta en un organismo con peso propio. Tan propio que al igual que los otros organismos (FIB, AMB, OMB, CMB) podrá establecer su propia línea de campeones profesionales por división.

Es imposible, al menos hoy, evaluar los resultados de esa posibilidad, pero en la mecánica que mantiene funcionando la competencia de cualquier deporte los cambios novedosos siempre son positivos. Especialmente en un deporte como el boxeo donde predomina el negocio por encima de la verdadera competencia y las reglas han caído en un absurdo laberinto donde no siempre los mejores van contra los mejores, donde los campeones se arrogan el derecho de elegir sus rivales o los campeonatos, muchas veces, no se ganan, "se conceden".

El boxeo necesita cambios, necesita una reevaluación de su actual existencia, hasta por una cuestión de sobrevivencia. Hace un buen rato que su crecimiento se estancó por muchas razones y la principal ha sido la pérdida de protagonismo de los organismos. La aparición de un nuevo jugador en ese escenario (la AIBA) abre al menos la esperanza de un cambio de rumbo positivo.

Y ese cambio de percepción se nota antes incluso de la cita de Río. En la prensa deportiva o en los foros donde opinan los fanáticos, son comunes las especulaciones sobre las posibilidades de quienes competirán. Existe un aumento inocultable en el interés por el nuevo boxeo olímpico. Las expectativas que, por ejemplo, antes despertaba la delegación cubana como eterna favorita a las principales medallas, ahora se suma al interés por conocer sus principales figuras ya que se entiende que Río 2016 será el preámbulo de su aterrizaje en las Grandes Ligas del boxeo profesional.

Los nombres que sonaron durante la World Series of Boxing (WSB), en los mundiales de boxeo amateur o en los pasados juegos olímpicos, ahora figuran en otra escala de la atención boxística en general.

Los cubanos Roniel Iglesias, Joahnys Argilagos, Andy Cruz, Lázaro Álvarez, Arlen López, Julio de la Cruz o Erislandy Savón figuran entre los favoritos a seguir muy de cerca. Precisamente Cuba, junto a Kazajistán son los únicos países con equipo completo en la rama masculina (10 atletas).Además de los cubanos, deberemos prestar especial atención al posible desempeño del mexicano Raúl Curiel (medalla de plata en el mundial juvenil de Armenia 2012) y al puertorriqueño Jeyvier Cintrón (primer púgil puertorriqueño que clasifica a dos Juegos Olímpicos)

A todo lo que prometen los hombres, debe sumarse el boxeo femenino que debutó con gran éxito en Londres 2012 y se espera que repita en la cita de Brasil gracias a la calidad de las competidoras y donde destacan tres campeonas olímpicas: Nicola Adams (Inglaterra), Katie Taylor (Irlanda) y Claressa Shields (EEUU)

El boxeo olímpico se transforma a partir de este sábado en el Pabellón 6 del Centro de Convenciones Riocentro y las secuelas de esa transformación prometen sacudir positivamente hasta los cimientos de este deporte en todo el planeta. Que así sea, ¡bienvenido el cambio!