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La saga Matthysse

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Matthysse y Pacquiao se entrenaron en Kuala Lumpur (1:07)

Carlos Irusta cuenta en ESPN.com sobre la preparación de los boxeadores para el combate del sábado. (1:07)

LA HISTORIA arranca en un baile de barrio, allá por los años Setenta. Fue una noche, tal vez de verano, cuando en aquel club de Esperanza, en la provincia de Santa Fé, Mario y Doris estuvieron frente a frente.

No era la primera vez.

Ya se conocían, porque Miguel Angel, el hermano de ella, era amigo de Mario a quien llamaban El Tordo, y que era un personaje muy conocido en el pueblo. Sobre todo porque tenía fama de boxeador arisco y aguantador en las buenas y en las malas.

“La verdad”, como recordó Doris hace muy poco a pedido de toda la familia, que de vez en cuando le hace repetir la historia, como si fuera un cuento de hadas, “Es que yo no lo podía ni ver, no me gustaba, decía malas palabras y estaba creído de sí mismo”.

Algo pasó, sin embargo, cuando él la sacó a bailar y, en algún momento, le dio un beso en la boca.

“Y con ese beso y algunas cosas más, me di cuenta de que yo habìa nacido para él”, concluye.

Y fue así que Mario Edgardo “El Tordo” Matthysse y Doris Steinbach comenzaron a ser novios primero, compañeros después y padres, apenas un poco más tarde, de cuatro hijos.

Esta es la historia de tres de ellos. Walter Darío, Edith Soledad y Lucas Martín.

Los tres boxeadores, ya que solamente Jennifer se mantiene lejos de los guantes.

En realidad esta es la saga familiar de Lucas, a quien lo llaman “La Máquina” y que el 15 de julio en Kuala Lumpur, subirá al ring para enfrentar a Manny Pacquiao en la pelea más importante de su vida.

CUANDO SUBA al ring y esté frente a Manny Pacquiao, Lucas seguramente recordará –parafraseando a Gabriel García Márquez y a sus “Cien años de Soledad”- el momento en el que su abuelo lo llevó a conocer el boxeo.

Su abuelo materno se llamaba Miguel Angel, y fue boxeador. ¿Puede sorprender entonces que, con tanto boxeo en la sangre, la leyenda no continuara? “Yo tenía por entonces 15 años”, recuerda Lucas. “Y hacía mi segunda pelea, y fue la única vez que me vio pelear. Por lo menos, me vio. Y me dio ganar…”.

Mario Matthysse, “El Tordo”, fue un peleador aguerrido y fuerte, que más allá de sus derrotas se animó a todos. O, mejor dicho, fueron muchos los que se le animaron a él.

Peleó, y perdió, entre otros, con Jorge Fernando “Locomotora” Castro –el mismo de aquella gran victoria ante John David Jackson- o Ramón Gaspar “Pipino” Abeldaño, quien fue verdugo del gran Horacio Saldaño en el Luna Park. En total hizo 58 peleas con 38 victorias (18 por nocaut), 13 derrotas y 7 empates.

“No me tocó el Luna, aunque estuve entrenando en ese gimnasio”, dice hoy, en Trelew natal”. “Yo peleé con todos, hice muchas peleas en Chile, pero nunca me tocó el Luna Park, me hubiera gustado mucho”.

En realidad, El Tordo tampoco tuvo demasiada suerte con los tiempos, porque peleó hasta 1989, y el Luna Park cerró sus puertas el boxeo en 1987.

“Yo ahora sigo enseñando boxeo recreacional en el gimnasio Decatlón de Trelew, como siempre”, dice El Tordo. “Y muy pronto voy a volver a dar clases para boxeadores. Uno de los grandes momentos de mi vida fue cuando viajé a Las Vegas, junto a mi hijo Lucas. Yo colaboré en todo, aunque el entrenador oficial es Mario Narváez y el técnico, Joel Díaz, me gustó estar ahí, junto a ellos…” Aquella noche, la del 6 de mayo de 2017 en el T-Mobile, Matthysse volvió a combatir luego de un año y medio de ausencia, y noqueó en 5 a Emmanuel Taylor.

Su padre, El Tordo, no estará en Kuala Lumpur “Por esas cosas de la vida”, afirma. Y recuerda, además. “Cuando nos separamos de mi mujer, allá por 1981, los chicos se quedaron con ella, en Santa Fe, y yo me vine para el Sur, para Trelew, en la provincia del Chubut… Y fue en Santa Fé en donde mis hijos empezaron a boxear”…

LUCAS MATTHYSSE se fue haciendo a la sombra y amparo no solamente de su padre y de su abuelo, sino también de su hermano mayor, Walter, más conocido como “El Terrible”.

Walter Matthysse tuvo una breve y explosiva campaña, que abarcó algunas peleas en los Estados Unidos. Basta mirar sus números para darse cuenta de que o ganaba o perdía por nocaut: de sus 26 victorias, 25 fueron por la vía del sueño como decían los antiguos cronistas. Y sus 5 derrotas siempre fueron antes del límite…

Entre sus vencedores figura Paul Williams, quien le ganó por KOT en 10 asaltos el 27 de mayo de 2006 en Carson, California. Por esas rarezas del boxeo, el referí, Jack Reiss, fue el mismo que le contó los 10 segundos también en el décimo round y en el mismo escenario de Carson a Lucas, cuando enfrentó a Víctor Postol.

Walter nació el 29 de agosto de 1978 en Esperanza, Santa Fe, y Lucas el 27 de septiembre de 1982, pero en Trelew, Chubut. El “hermanito menor” siguió pasos de su hermano ya desde muy chico. “A los once años empecé a entrenar –afirma Lucas-, a los doce dejé la escuela y a los 13 empecé a hacer exhibiciones con Mario Narváez, el hermano de Omar. Es gracioso, porque hoy Mario es mi entrenador y está casado con mi hermana, Soledad, o sea que todo queda en familia. Cuando tenía 14 años, pesaba 48 kilos y debuté oficialmente como boxeador”.

Mientras que Walter siempre tuvo un genio explosivo y contestador: de hecho, públicamente hoy todavía se enfrenta a través de las redes sociales con Mario Arano, que fue su promotor y que hoy maneja a Lucas.

Lucas tiene un carácter mucho más solitario, silencioso.

“A él le gusta el campo, salir a cazar, estar con los perros, es muy callado y durante mucho tiempo estuvo lejos de casa”, cuenta su hermana, Edith Soledad. Madre de cuatro hijas, también se hizo al boxeo. De hecho, “La Itaka”, como la llaman, fue campeona mundial supergallo de dos entidades al mismo tiempo, el Consejo y la Asociación Mundial. Y se está preparando para combatir en Senillosa, Neuquén, con Anahí Salles (5-15-2, 2 KO) actual campeona argentina de peso gallo (Soledad ya le ganó en 2013).

“Lucas siempre fue el más apegado a mamá, es mamero como le decimos aquí. Sin embargo, también vivió tiempo largo lejos de casa, porque después de que empezó a pelear en Santa Fe, lo llamaron para estar en la Selección Nacional, concentrado en Buenos Aires y ahí estuvo unos cuantos años antes de dejar el boxeo amateur. Fue por aquella época en Santa Fe, cuando recién empezaba, que se hicieron amigos con El Chino, que es nacido en Margarita”.

LA HISTORIA DEL CHINO Y LA MAQUINA es un capítulo aparte. Anduvieron dando sus primeros pasos en la zona de Vera, Santa Fe. El dueño de una verdulería los metía a ellos y a otros chicos aspirantes de boxeadores, en un camión jaula, y los llevaba a recorrer los pueblos para hacer peleas.

Con el tiempo, El Chino –si: estamos refiriéndonos a Marcos René Maidana, el mismo que estuvo encerrado durante 24 asaltos con Floyd Mayweather en el MGM de Las Vegas- y Lucas se encontraron en un avión. Entre los dos, a veces, no se dicen cuatro frases seguidas porque son de muy pocas palabras.

-Pensar que viajábamos en un camión jaula y ahora estamos en Primera, Marcos –dicen que dijo Lucas. Y Maidana, con una sonrisa, le respondió simplemente asintiendo con la cabeza.

Cosas de la vida, los dos se enfrentaron cuatro veces de las cuales ganó tres ganó Maidana y una fue empate.

Una de esas peleas se efectuó a puertas cerradas –o sea sin público- organizada en la Federación Argentina de Box en 2004. Solamente asistieron dos periodistas, Marcelo Gonzalez y este columnista de ESPN. El tema era evitar la presión de la gente, porque el ganador tenía un pasaje para viajar a San Pablo y competir en el pre olímpico. Y ganó Maidana, apretada y justamente. Este cronista no olvida el llanto impotente de Lucas, cuando fui a saludarlo.

“Es amigo, vivimos juntos en la misma habitación. Es mi amigo, ya sé que la pelea fue buena y pareja, pero me hubiera gustado ganarla yo…”.

HOY, MATTHYSSE tiene su gran desafío ante una Mega estrella, como Maidana lo tuvo frente a Floyd Mayweather. Pese al clamor de periodistas y allegados, nunca se enfrentaron como profesionales y siempre mantuvieron –y mantienen- un gran respeto mutuo. Salvo por sus temperamentos solitarios y su escasez de palabras, en el ring no se parecen.

Maidana era nervio, agresión, presión y más presión.

Lucas es algo más frío, tiene grandes recursos pugilísticos y una tremenda pegada. Sin embargo, se le cuestionó su derrota ante Víctor Postol, cuando tuvo la oportunidad por el campeonato mundial de peso welter vacante en Carson, California, el 3 de octubre de 2015: perdió por KO en 3 asaltos.

En esa pelea, en la que Postol impuso su boxeo cerebral, y también muy conservador, anulando ls ataques del argentino. Finalmente, con pocas respuestas estratégicas, Lucas recibió un corte sobre un ojo y se dejó caer.

-Pensé en que podía haberme quedado ciego y decidí no levantarme –dijo, en la conferencia de prensa.

De ahí en más no solamente tuvo en una larga inactividad, sino porque también llegó a hablarse seriamente de que no iba a boxear más. Lucas nunca negó esa especie, pero fue tan errático en las respuestas, que dejó abiertas las puertas a todas las dudas posibles. Y, de hecho, un día y sin previo aviso tomó todas sus cosas y abandonó Junín –en donde estuvo viviendo durante casi una década- y se volvió a su Trelew natal. De hecho, su equipo se desmanteló, incluyendo el alejamiento de su histórico entrenador, Dionisio “Cuty” Barrera más el médico, el doctor Eduardo Leguizamón. Juan Martín "Látigo" Coggi, el ex triple campeón mundial de peso welter junior, que estaba integrado recientemente al grupo. También el preparador físico, Matías Erbin, hoy trabajando con el campeón mundial Brian Castaño y Fabián Maidana, el hermano menor de Marcos.

Pareció que tras la derrota ante Postol, se terminaba el ciclo de Lucas Matthysse.

No fue asi.

“LUCAS estuvo viviendo casi durante diez años en Junín, en la provincia de Buenos Aires”, resume su hermana Soledad. Junín, la pequeña ciudad en donde nació Luis Angel Firpo, “El Toro Salvaje de las Pampas”, es el cuartel general de Arano Box, la empresa que Mario Arano encabeza desde hace casi treinta años.

Cuando Lucas decidió hacerse profesional, y justamente a pedido de su hermano Walter, se pasó a las filas de Mario Arano y se concentró en Junín. El nacimiento de su hija Priscilla en Trelew le sacudió las estructuras. Eso fue el 19 de junio de 2005. Juntos viajaron alguna vez a los Estados Unidos –Priscilla practicaba gimnasia artística y ganó una medalla en esa competencia- y en la última semana de concentración en California, Lucas tuvo su visita. “Es una de las cosas más importantes que me han ocurrido en mi vida; Priscilla es todo para mí”, no se cansa de repetir.

“Lucas ama a su hija”, dice Soledad. “De hecho, en mi casa, se vino a Trelew y se armó una pequeña habitación, la hizo con sus manos y ese cuartito pequeño es hoy casi un santuario”.

De la mano de Arano y con el eje puesto en Junín, Lucas empezó a crecer siguiendo los pasos de Walter, a través de la señal de Combate Space de Argentina.

Walter tuvo peleas muy duras en el final de su carrera: el 14 de julio de 2007 perdió categóricamente con Kermit Cintrón en Atlantic City y unos meses más tarde, el 19 de octubre, cayó ante Sebastián Luján en Rosario. Final de su historia.

Lucas, a su vez, comenzó a crecer: en aquel 2007 ya llevaba 18 peleas ganadas, 17 por KO y empezaba a dejar de ser “el hermano menor de Walter Matthysse”.

LA HISTORIA DE LUCAS es reciente y conocida, pero la saga familiar es abundante y curiosa.

Hoy por hoy, Lucas espera la pelea frente a Manny Pacquiao junto a su sobrino, Ezequiel Matthysse, hijo de Walter. Cuando tenía apenas 15 años se enroló en el equipo de Marcos Maidana, donde estuvo entrenando y trabajando. Luego se separó y ahora, junto a su tío Lucas, ganó un campeonato mundial amateur organizado por el Consejo Mundial de Boxeo. “Este chico va a llegar muy lejos”, dijo ya hace unos cuantos años Lucas. “Tiene muy buena pegada y técnica y además es muy alto, va a ser por lo menos un peso mediano de buena estructura”.

Pero a esta historia le está faltando otro factor, el factor femenino. Y se llama Doris Steinbach, la misma que cuando andaba por los 16 años, terminó siendo la pareja de Mario Matthysse.

“Ella siempre nos preguntaba qué se siente en el ring, hasta que finalmente se dio el gusto”, recuerda Soledad.

Hace ya unos años, aprovechando que Lucas no estaba en Trelew, su madre, alentada por el resto de sus hijos, se dio el gusto de hacer una pelea. Lucas se negaba terminantemente a que la autora de sus días subiera a un ring a pelear.

Se hacía un torneo provincial y faltaba una competidora. Por supuesto, venía entrenando a diario, pero una cosa es pegarle a la bolsa y otra a una rival. “Fue una pelea salvaje porque se pegaron todo el tiempo”, recuerda Soledad, riendo. Doris terminò ganando la pelea y el campeonato provincial. “Ahora mismo me retiro, campeona e invicta”, dijo tras el combate. Y todavía hoy sostiene que “en eso, le gano a mis hijos, porque en el ring nunca me venció nadie”. Es la gran compañera de Lucas, aunque sea a la distancia. Trabaja en la Secretaría de Cultura en Rawson, la capital de Chubut. Es ella quien desde chicos, les contò a sus hijos las historias de los combatientes de Malvinas.

“Tengo una gran admiración por los héroes de Malvinas y por eso siempre llevo la bandera que dice que las Malvinas son Argentinas. Y varios ex combatientes estuvieron conmigo el 13 de abril, cuando dejé Argentina para empezar el trabajo previo para pelear con Manny”, dice Lucas.

Aquella, la Guerra de Malvinas, en 1982 -el año en que nació Lucas- quedó grabada a fuego en la memoria de los argentinos. El intento de recuperarlas del dominio de Inglaterra (donde son denominadas Falkland) terminò en una tragedia para los soldados argentinos. Pero el espíritu inclaudicable de aquellos combatientes es, para muchos, un fuego motivador. Eso mismo le ocurre a Lucas.

QUEDAN TODAVIA dos lazos más. Uno, el matrimonio de Soledad Matthysse con Mario Oscar Narváez, el ex sparring de Lucas y hoy su entrenador, hermano además de Omar “El Huracán” Narváez, varias veces campeón mundial.

Mario fue campeón Mundo Hispano WBC en super mosca e hizo su última pelea en 2014, sumando 15 victorias (4 KO), 17 derrotas y 5 empates.

“Mario se entrenaba con mi papá”, recuerda Soledad. “Yo andaba por los 14 años y él tenía 16… Cuando lo conocí, no tenía nada que ver con el boxeo, me gustaba salir y divertirme como cualquier chica, pero… cuando conocí a Mario empecé a ir seguido al gimnasio del club Huracán… Por “casualidad” como se dice… Cuando yo tenía 18 quedé embarazada de Milagros y ahí formalizamos del todo”.

Milagros, que hoy tiene 18 años, es una de las tres hijas de Soledad y Mario Matthysse. Las otras dos son Sasha (16) y Yanessis que está cercana a los 15. Solamente que Milagro (18), siguiendo con la saga familiar, ya hizo una pelea: se coronó en el campeonato provincial en los Juegos Evita, en la categoría de los 80 kilos, aunque su peso ideal es de 78 kilos.

Mario, junto con su hermano Omar, fue de alguna manera el propulsor en Trelew para que Lucas recuperara el gusto por el boxeo. Es que aunque nunca llegó a decirlo abiertamente, “La Máquina” –como lo bautizó Jimmy Lennon Jr.- pensó seriamente en dejar el boxeo, y hasta lo publicó en twitter que, luego, el mismo Lucas aseguró que habìa sido un pensamiento, no una decisión final.

El equipo se termina de componer con el técnico Joel Díaz, quien no solamente asegura que el estilo de zurdo de Manny no será un gran problema, sino que además es un excelente motivador en el gimnasio y el rincón. También está el preparador físico, Federico Wittenkamp, el boxeador Marcelino “Nino” López y, por supuesto, Mario Arano, el promotor que conduce a Lucas.

LA FAMILIA MATTHYSSE estará unida como nunca el sábado 14 de julio a la noche. Familia de boxeo puro, familia de boxeadores y boxeadoras, de campeones, campeonas y futuros campeones y campeones.

“Justamente en familia vimos todas las peleas de Pacquiao”, cuenta Lucas. “Por eso no tengo que estudiarlo demasiado, lo conozco muy bien. Yo siempre hice fuerza por él, pero esta vez va a ser al revés, ¡Ja! Creo que se va a venir con todo, como hace siempre. Y encima, como no tengo problemas en pelear con zurdos, va a venir justo para trabajar de contragolpe. Es un gran boxeador, eso se sabe, pero esta vez me juego a todo o nada, para siempre, para meterme del todo en la historia del boxeo argentino”.

En Trelew, en la provincia del Chubut, donde el viento patagónico es salvaje y crudo, unos cuantos corazones latirán más fuerte que nunca, un poco más que el resto de los fanáticos de Argentina.

Serán los corazones de la familia Matthysse, alentando a Lucas, el hombre que cuando suba al ring, y esté frente a Manny Pacquiao, tal vez recuerde, como en la historia de García Márquez, el momento en el que su abuelo Miguel Angel lo llevó a que conociera un gimnasio de boxeo…

Lee la nota en inglés: http://www.espn.com/boxing/story/_/id/24059129/pacquiao-matthysse-meet-lucas-matthysse-fighting-family