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Patrick Mahomes es inevitable en los momentos decisivos

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Kansas City Chiefs, BICAMPEÓN de la NFL tras vencer a SF 49ers (1:51)

Sebastián Martínez Christensen analiza la victoria de los Kansas City Chiefs 25-22 sobre los San Francisco 49ers en el Superbowl LVIII. (1:51)

No hay peor pesadilla para los rivales que Patrick Mahomes con el ovoide en su mano derecha y el juego en la línea.

LAS VEGAS -- Patrick Mahomes es inevitable.

Siendo sinceros, el panorama no lucía alentador en el comienzo del partido.

San Francisco fue el claro dominador durante la primera mitad, pero ese dominio no se terminó plasmando en el marcador, y una idea en común se empezó a instalar en las mentes de todos los fanáticos de los 49ers.

Después de todo, no hay peor pesadilla para los rivales, que Mahomes con el ovoide en su mano derecha, con el partido en el momento culminante.

Hubo muchos momentos de inflexión en el partido, incluyendo un punto extra fallado y dos balones sueltos costosos para San Francisco.

Los equipos especiales de los 49ers fueron un problema durante toda la temporada, y el Super Bowl LVIII, más allá de que Jake Moody estuvo certero con sus goles de campo, no fue la excepción.

Esos errores, sumado a que la defensiva de los Chiefs, al igual que durante toda la temporada, ajustó las tuercas en la segunda mitad, le dieron a Mahomes otra potencial cita con la historia. “No se puede confiar en nadie más que en Patrick en un momento decisivo”, sentenció el ala cerrada Travis Kelce. “Ya nada nos sorprende”.

Precisamente a Kelce, con quien ya se ha conectado en 31 ocasiones en Super Bowls --un récord histórico--, buscó y encontró con frecuencia en el último cuarto; después de todo, es su manta de seguridad.

Con menos de dos minutos por jugar en el tiempo regular, Mahomes guió a los Chiefs a posición anotadora, aunque no pudo anotar de a seis, y el partido se fue a tiempo extra.

Llamó la atención que los 49ers eligieran recibir el ovoide con las nuevas reglas de tiempo suplementario, pero asumiría que Kyle Shanahan vio a su defensiva cansada.

De lo contrario, la decisión no tiene mucha lógica, porque le estabas dando a Mahomes luz verde para jugársela en cuarto intento por necesidad, y le estabas diciendo exactamente lo que necesitaba para ganar el partido.

De hecho, los 49ers estuvieron a una jugada de coronarse campeones por primera vez desde 1994.

Era cuarto intento y una yarda por recorrer, y como lo ha hecho tantas veces, Mahomes utilizó sus piernas para conseguir el primer intento y quebrarle el espíritu al rival.

Y antes de comenzar esa serie ganador, Mahomes ya tenía una sola idea en mente.

“Nuestra mentalidad era ganar el partido ahí mismo”, recordó Mahomes. “Nos acabábamos de quedar cortos en la serie anterior, y eso no iba a suceder otra vez”.

Mahomes terminó liderando a los Chiefs a una serie de 13 jugadas y 75 yardas, que terminó en el touchdown ganador de Mecole Hardman.

“Esa última serie fue una obra de arte”, explicó su entrenador en jefe Andy Reid. “La ofensiva perseveró”.

Tal como ha hecho Mahomes tantas veces en su carrera.

De hecho, los Chiefs estaban perdiendo por doble dígito en sus tres victorias en Super Bowls.

“Voy a intentar comenzar mejor así lo hago más fácil para el equipo”, dijo entre risas Mahomes. “Pero nunca nos damos por vencidos, y siempre luchamos”.

Daba la sensación de que todo el estadio se imaginaba el eventual desenlace, incluso las laterales de los 49ers.

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4:51
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Y esa es la marca de la genuina grandeza. Cuando todo el mundo sabe lo que va a pasar, y ni aún así, pueden impedirlo.

Esa clase de reputación se ha ganado Mahomes, quien a sus 28 años, ya tiene tres anillos y tres premios al Jugador Más Valioso.

Se suponía que el año pasado era de transición para los Chiefs, y salieron campeones.

También se suponía que sería difícil para Kansas City esta temporada, con un novato como su primer receptor abierto, y un impacto de 37 millones de dólares en el tope salarial por el lucrativo y merecido contrato de Mahomes.

Y de hecho lo fue, porque la ofensiva de los Chiefs no tuvo necesariamente su mejor año.

Sin embargo, cuando más importaba, Mahomes volvió a mostrar su mejor versión.

Porque si algo hemos aprendido en estos últimos seis años es que Patrick Mahomes es inevitable.

Y si lo “perdonas” y no lo pisas cuando está caído, como hizo San Francisco en la primera mitad, su revancha será tan certera como espectacular.

“Su brazo derecho tiene magia”, concluyó Kelce. “Simplemente magia”.

Y con tanta carrera por delante, algo me dice que todavía le quedan varios conejos para sacar de la galera.