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Aviones, cortes de carne y mala señal de celular: Cómo los Vikings ganaron la agencia libre

EAGAN, Minn. -- La oficina de Rick Sìelman en el nuevo palacio de los Minnesota Vikings tiene vista al campo de pasto azul de Kentucky que la semana pasada se cubrió de una manta blanca de nieve.

El extenso terreno, que pronto tendrá cuatro campos de entrenamiento al aire libre para el equipo, fue un oasis durante una de las semanas más alocadas del año, un sitio al que el gerente general de Minnesota podría ir para un breve respiro y un minuto de claridad en medio de las negociaciones que alteraron la forma de la franquicia.

Cuando no estaba a la caza de agentes libres con el jet privado del dueño del equipo o en cenas para cerrar de acuerdos, Spielman no se aventuró a ir más lejos de este espacio, entre su oficina y la de su genio de tope salarial Rob Brzezinski, el asistente del gerente general George Paton y la delos coaches al final del pasillo. Ahí fue donde él y su equipo maquinó varios de los jonrones durante la primera etapa de la agencia libre.

La historia detrás de cómo los Vikings contrataron a Kirk Cousins, el quarterback que consideran es la pieza que les falta para obtener su primer título de Super Bowl, realmente comenzó hace dos años. Se explica mejor por cómo $53 millones de dólares disponibles en el tope salarial no aparecieron tan mágicamente de cara al periodo de agencia libre de 2018, lo que le permitió a los Vikings cerrar un trato que alteró el paradigma y aún tener dinero para gastar para hacer otras contrataciones poderosas, incluida una que llevó a la firma del tackle defensivo Sheldon Richardson.

Sin embargo, cómo todo cayó en su lugar en un par de días de la semana pasada es producto de la negativa de la franquicia por limitarse al sellar varios acuerdos al mismo tiempo, en medio del caos que la directiva había planeado meticulosamente al construir su estrategia para reestructurar el roster.

“Si no vas a la caja de bateo e intentas hacer swing, nunca vas a pegar de hit. Siempre intentas, no quiero decir que tomar riesgos calculados, pero uno no puede quedarse inmóvil”, señaló Spielman.

Los Vikings apostaron en grande. Eso los llevó a ganar la agencia libre y Spielman le dio a ESPN un recorrido por la aventura que redifinió a la franquicia.

Cortejando a Cousins
Minnesota sabía que si tenía una oportunidad de contratar a Cousins, tenía que ser con la mejor oferta posible.

Los Vikings, junto con los Jets y Cardinals (los Broncos se salieron de la puja por Cousins antes de que ésta comenzara) tendrían una oportunidad, una “subasta silenciosa”, por así decirlo, para impresionar al quarterback y a su agente Mike McCartney.

La clave era tener todo alineado durante el periodo legal de negociación, el cual comenzó el 12 de marso a las 12 p.m. ET, así que, si aseguraban una cita, podrían evitar las largas y tediosas negociaciones.

La habilidad para cumplir una de las prioridades de Cousins, un contrato totalmente garantizado valuado en $84 millones, estaba entre los puntos a ofrecer de los Vikings.

“Es raro que un quarterback del calibre de Kirk salga al mercado, así que uno sabe lo que tienes que hacer para contratarlo”, señaló Spielman. “Una vez que el dueño dijo que siguiéramos adelante e hiciéramos lo que debíamos para tenerlo aquí, tuvimos una muy buena sensación de dónde teníamos que estar (enconómicamente) para el periodo de las prenegociaciones”.

Minnesota supo que eso debía ser en la primera visita de Cousins. Mientras la directiva presentó las cifras y los términos con los representantes de Cousins durante el periodo legal de negociaciones, los directivos de Minnesota se mantuvieron en contacto con los agentes de sus tres pasadores de 2017. Spielman platicó con Kennard McGuire (Teddy Bridgewater); Patton se comunicó con Jeffrey Nalley (Case Keenum) y Brzezinski estuvo en contacto con Tom Condon (Sam Bradford).

Spielman nunca tuvo oportunidad de platicar con Keenum antes de que el mercado para el pasador se pusiera en marcha la noche del lunes, cuando se anunció que firmaría con los Broncos.

Los planes de contingencia “B, C y D” que Spielman dijo que tenía listos nunca verían la luz del día.

“Fue en ese momento que, de repente, todas esas piezas comenzaron a caer en su lugar. Tuvimos muy buen indicio para ese momento, porque estábamos en el periodo de negociación y nos sentíamos cerca de Kirk. Todas las sillas comenzaron a ocuparse”, relató Spielman.

Una vez que la ventana de la agencia libre abrió a las 4 p.m. ET del miércoles 14 de marzo, Spielman iba a Atlanta para recoger al quarterback, a su esposa Julie, a su hijo Sooper y a sus padres, Don y Maryann.

Sin embargo, más temprano esa mañana, el gerente general negociaba con un quarterback distinto.

“Es gracioso. Sobre cambio de Trevor (Siemian), realmente yo lo comencé el miércoles. (El gerente general de los Broncos) John Elway estaba en el Pro Day de Oklahoma, así que lo llamé y comencé a platicar con él el miércoles por la mañana. Entonces, llegué a Atlanta, hablaba con él sobre el canje mientras tomaba un avión para ir a UCLA, creo, para el Pro Day de Josh Rosen”.

Spielman le dijo a Elway que le llamaría de vuelta cuando regresara a Minneapolis. Por las siguientes dos horas y media, el gerente general pasó tiempo de calidad para conocer a su futuro quarterback y a su familia.

Cuando llegaron a St. Paul y fueron a cenar al centro de Minneapolis, Cousins supo cómo los Vikings contrataron a su suplente.

“Terminamos el trato mientras Kirk, su esposa e hijo estaban en el asiento trasero y yo estaba al teléfono, mientras nos seguía el helicóptero y cerramos el cambio”, relató Spielman.

Cena, acuerdos y planes de viaje
Otra cadena de eventos se puso en marcha horas antes de que iniciara la agencia libre el miércoles.

Mientras cenaba con Cousins en The Capital Grille, Spielman recibió una llamada del agente Ben Dogra, quien le dijo que el tackle defensivo de los Seahawks, Sheldon Richardson, quería visitar a los Vikings.

“La mitad del tiempo, ni siquiera estaba en la cena porque me retiraba para platicar por teléfono y trabajar con Rob y George e intentar ver si podíamos agendar una visita de Richardson”, destacó Spielman. (El copropietario) Mark Wilf dice que el avión está disponible, que por qué no voy a St. Louis a recoger a Sheldon y traerlo a Minneapolis”.

Antes de que Cousins saliera de su hotel para ir a un tour en el U.S. Bank Stadium el jueves por la mañana, Spielman y el coach de línea defensiva, Andre Patterson, estaban ya listos para recoger a su futuro tackle defensivo.

Mientras, de vuelta en Eagan, Minneapolis, McCartney veía los detalles finales del contracto de Cousins. Por lo preparados que estaban los Vikings tras darle forma al contrato a inicios de la semana (una cláusula para no cambiarlo de equipo y otra para etiquetarlo como jugador franquicia, además de su contrato por 3 años y $84 millones), conseguir la firma del pasador era la parte fácil.

Un piso arriba de la oficina de Spielman está la suite del dueño, donde Cousins y Richardson comieron con coaches y directivos antes de la conferencia de prensa del pasador. Inmediatamente luego de cumplir con las obligaciones con los medios, Spielman subió dos pisos a la oficina de Brzezinski. Se les acababa el tiempo para restructurar el contrsto del corredor Latavius Murray antes de que su salario de $5.15 millones en 2018 se hiciera garantizado al siguiente día.

Con ese acuerdo reestructurado para la cena y con las negociaciones con los agentes de Sheldon en marcha, Spielman cenaba su segundo corte de carne en menos de 24 horas, pero acompañado de vino, para cenar con el tackle defensivo.

Sin emnargo, su cena en Butcher & the Boar fue interrumpida otra vez, esta vez por una mala señal de celular.

“Intentábamos localizar a Trevor, porque estaba en México y su teléfono no funcionaba”, relató Spielman. “Fue un pequeño problema. Su teléfono iba directo al buzón por alguna razón.

“No había hablado con él. Mike (McCartney, quien también representa a Siemian) finalmente pudo contactar a Siemian. Tengo al coordinador ofensivo John DeFilippo intentando localizarlo sin éxito”.

Con otro problema resuelto luego de que McCartney pudo comunicarse con Siemian, Spielman regresó a reunirse con Brzezinski, Paton y McCartney, quienes cenaban del otro lado de la ciudad. Para las 12:30 a.m., Spielman ya estaba en casa y en cama, listo para otro día maratónico para cerrar una semana monumental de contrataciones.

¿Qué sigue?
Justo antes de las 3:30 p.m. del viernes, Richardson firmò un contrato por un año y $8 millones para convertirse en la nueva pieza de la dominante línea defensiva de los Vikings. Para cuando Minnesota pisó home tras conectar sendos cuadrangulares con sus contrataciones, su espacio de $53 millones en el tope salarial disminuyó a poco más de $20.9 millones. Es un alto precio para dos adiciones clave (y un quarterback suplente) que los Vikings esperan sean las últimas piezas en su intento por ganar el Trofeo Vince Lombardi.

Incluso, tras firmar a Richardson, Spielman y su equipo de trabajo aún cerraban tratos, esta vez, para dejar que el aspecto de negocios se impusiera al cortar al receptor Jarius Wright para liberar $2.64 millones en el tope salarial.

Esa mañana siguiente, Spielman, Patton y el coach Mike Zimmer estaban en la oficina del gerente general para una sesión de video que duraría todo el día. El sábado tocó el turno a los defensivos profundos. En los días siguientes, serían linebackers y linieros defensivos.

El miércoles, Spielman voló a Columbus, Ohio, en preparación para el Pro Day de Ohio State el jueves. Las preguntas de los agentes de seguridad en los aeropuertos y otros que vieran al gerente general en público cambiarían de qué harían los Vikings en la posición de quarterback a si ganarían el Super Bowl.

Con su ojo puesto en varias piezas en la segunda ola de agencia libre, los Vikings comienzan a mirar al 2019 y los problemas que sus finanzas podrían causar al retener a cuatro jugadores con extensiones y si deciden tomar en mayo la opción de quinto año del esquinero Trae Waynes.

En privado, Spielman y su staff darán prioridad a cómo desean hacer las extensiones, probablemente trabajando contratos antes de los campamentos de entrenamiento para jugadores como Anthony Barr, Eric Kendricks, Danielle Hunter y Stefon Diggs.

Públicamente, el gerente general mantiene el orden en cuáles de esas extensiones están abiertas.

Uno debe seguir trabajando todos los acuerdos y ver qué sucede, porque eventualmente uno tiene la sensación de si vas a poder cerrar esos acuerdos o no”, indicó.

Dentro de un año, la estrategia abundante, culminada por una semana épica en la que contrataron a Cousins y a Richardson, quizá parezca algo sencillo en comparación a los esfuerzos que Spielman y su equipo harán para intentar resolver el próximo gran dilema de la franquicia: ¿pueden retener a todos?

“Ya veremos. Esa es siempre la pregunta del millón de dólares”, sentenció Spielman.