“Por suerte hemos cerrado un muy buen año y estamos comprometidos con que el próximo va a ser todavía mucho mejor”, dijo Frankie Verón, hijo de boxeador y padre/técnico de boxeadores.
Tiene sus razones. Por un lado, uno de sus hijos, Francisco Daniel, “Bebu”, logró una victoria importante a fines de este año, en una pelea que transmitió ESPN KNOCKOUT.
Por el otro, Maximiliano Jesús “El Bardo”, peso ligero, también logró lo suyo al conquistar un título continental WBA. “Maxi” perdió en España, pero volvió al triunfo. No hay que olvidar a Luis Alberto Verón; “Lucho” campeón sudamericano y campeón latino WBO, Y hay que agregar a Nicolás, “Mazazo”, que a los 31 sigue en carrera. Y apunta con todo el hijo menor, Fabricio, que es campeón mundial amateur WBC en los 64 kilos.
“Todos andan muy bien y tenemos muchos planes para el año que viene”, dice Frankie. Cuando era boxeador aficionado, un accidente le impidió pasar al profesionalismo y se dedicó a la enseñanza. Tan mal no le ha ido: sus hijos siguen abriéndose paso incluyendo el nivel internacional.
“La victoria del “Bebu” fue muy buena”, apunta. “Tuvo enfrente a un rival que, aunque era de menor kilaje, también es cierto que era un pegador muy peligroso”, afirma refiriéndose a Roiman Villa, de Colombia. Fue en Fort Lauderdale el 21 de noviembre pasado, a quien batió por puntos en fallo unánime luego de haberlo tenido por el suelo.
“Es un hombre de mucha pegada que de 27 peleas ganadas había noqueado a 25, pero lo dominó muy bien y terminó ganando sin discusión. Creo por esa razón que está para mucho más y que en Estados Unidos va a seguir abriéndose camino”, sentenció.
En el caso de Maximiliano, el padre también tiene muchas esperanzas
“A veces se abre demasiado y baja la guardia, y como prefiere la velocidad a la potencia parece que no pegara, pero debería hacerlo más seguido al cuerpo. Son todas cosas para corregir. Es un boxeador de diferente que a veces arriesga demasiado. Es vistoso y creo que, a medida que vayamos corrigiendo esas cosas, va a seguir sumando”, comentó el padre.
Franky entrenó en el gimnasio del Luna Park y lo hizo a las órdenes de Esteban Osuna, un nombre tal vez no recordado suficientemente, que fue campeón argentino y sudamericano y que protagonizó grandes combates en el mencionado estadio de Capital Federal.
“Osuna además de ser talentoso conocía todas las mañas”, recuerda Franky. “Llegó a hacerle una muy buena pelea nada más ni nada menos que a “Mantequilla” Napoles” en México, imagínate”, agregó.
“Yo tuve la suerte de entrenar con él y con Rogelio Zarza, pero, además, hice guantes con todos. Y cuando digo todos hablo de Jorge “Locomotora” Castro o Walter Matteoni, que era pupilo de Carlos Monzón. El Luna Park era un lugar en donde si no aprendías, era porque no querías y esto yo lo trato trasladar a mis hijos. Pero también es cierto que para que haya buenos maestros, tiene que haber buenos alumnos”, dijo Verón.
“A veces se arman campañas locales con boxeadores talentosos, pero con poca oposición” dijo, y agregó: “Y entonces, cuando salen y se encuentran con otra realidad, pueden llegar a fracasar. Nosotros no le tememos a los rivales duros, porque son los que te enseñan y los que te permiten crecer y también saber en dónde estás parado. De otra forma acumulás triunfos, pero no lo fundamental, que es la experiencia. No quiero criticar a nadie, pero es nuestra manera de trabajar”.
“Fabricio es el más chico. Hizo una gran actuación en Tijuana y se consagró el mejor de un Torneo mundial organizado por el Consejo Mundial en donde asistieron boxeadores y boxeadoras de todo el mundo. Por esa misma razón, también tengo muchas esperanzas en que pueda seguir creciendo, porque hoy por hoy estas carreras de amateur te van fogueando y, cuando llegas a ser profesional, aunque tenga pocas peleas como rentado suma en cambio mucha experiencia en el ring, que es lo que realmente vale”, analizó en la entrevista con ESPN.
Para finalizar, dejó una conclusión: “Nos va bien básicamente porque lo que hacemos es trabajar mucho en el gimnasio”, afirma. “En estos días, por ejemplo, mientras yo descanso mis hijos se entrenan, aunque estemos en las fiestas de fin de año. Eso vale porque en cada entrenamiento se puede llegar a aprender algo y nosotros estamos muy atentos. El año que viene pueden venir muy buenas cosas y ojalá por nosotros y por el boxeo argentino que lo viene necesitando”.
Es bueno hacer un repaso de todos y de cada uno
Luis Alberto “Lucho” Verón es el mayor: tiene 33 años fue campeón latino y sudamericano y Continental WBA super welter. Su récord es de 20 ganadas 9 nocauts 12 derrotas y 2 empates.
Nicolás David “Mazazo” a los 31, totaliza 11 victorias con 3 antes del límite, 15 contrastes y un empate, con experiencia internacional.
Francisco Daniel “Bebu” Verón, a los 27, campeón continental WBA super welter, tiene un récord de 16 peleas ganadas con 10 de ellas antes del límite, una derrota con Brandon Adams y un empate. Fue olímpico en Tokio y sumó 140 peleas como amateur.
Maximiliano Jesús conocido como “El Bardo”, a los 22 años contabiliza 13 triunfos -cuatro antes del límite- y 2 derrotas. Este año perdió por nocaut técnico en 6 como Moussa Gholam en España; es campeón Latino ligero de la Asociación Mundial de Boxeo.
Fabricio a los 20 años, fue campeón regional en los 64 kg en la Argentina. Logró el título mundial Oro y Verde de los 64 kilos en Tijuana, México.
Todo queda en familia porque mamá Marta está siempre junto a ellos y porque Frankie, como quedó expresado, es hijo de boxeador. Su padre, “El Torito”, tiene un monumento en Concordia, provincia de Entre Rios. Con la gestión siempre importante de Johnny Quintana, que mucho tiene que ver en la carrera profesional de sus hijos, Franky siempre recuerda que realizó 50 peleas como amateur.
Un accidente en un pie truncó su carrera profesional, aunque luego del accidente llegó a seguir combatiendo como amateur. Hasta el propio Carlos Monzón en alguna oportunidad, tuvo participación en un festival a su beneficio para comprarle una prótesis.
La familia se compone de nueve hijos, tres mujeres, una gran cantidad de títulos y, ante todo, una pasión que se mantiene vigente como el primer día en José León Suárez, Buenos Aires. Hoy esos sueños están más vigentes que nunca.
El apellido Verón como el de los Chaves -otro ejemplo de familias dedicadas al boxeo-, forman parte del gran folklore del boxeo argentino. Una tradición forjada a fuerza de trabajo, paciencia, conocimientos y una pasión siempre encendida.
