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Floyd Patterson e Ingemar Johansson, rivales y amigos

Patterson (der.) y Johansson se enfrentaron en 1959, 1960 y 1961. Getty Images

DOS JOVENCITOS viajaron a los Juegos Olímpicos de Helsinki, Finlandia, llenos de ilusiones. Fue en 1952. Desde los Estados Unidos salió Floyd Patterson. Y desde Suecia, Ingemar Johansson. Tuvieron suerte distinta. Patterson, en los 75 kilos, logró la medalla dorada. Johansson, en cambio, vivió una circunstancia muy curiosa. Su técnico le ordenó tirar pocos golpes, para trabajar de contragolpe y lanzar con toda su potencia su fuerte derecha. Ingo, como lo llamaban todos, le hizo tanto caso que, finalmente, el referí lo descalificó y por ende tampoco le dieron la medalla plateada en la división de los pesos pesados, que le hubiera correspondido a pesar de la derrota.

PASARON SIETE AÑOS. El 26 de junio de 1959, en el Yankee Stadium de Nueva York, Floyd Patterson exponía su corona mundial.

La había obtenido el 30 de noviembre de 1956 ante el legendario Archie Moore, llenando la vacante dejada por Rocky Marciano.

Enfrente, Ingemar Johansson, llamado “El Martillo de Thor”, por la tremenda potencia de su golpe de derecha. Patterson se había consagrado el campeón pesado más joven de la historia, a los 21 años y 331 días. Cus D’Amato, le enseñó a utilizar una guardia muy cerrada y frontal, llamada “Peek-a- Boo” que le permitía cortar el paso de sus rivales y estar muy protegido de los golpes que venían.

Johansson no era el favorito, más allá del poder de sus golpes y de una muy buena campaña que lo llevó a ser campeón de Europa. Aquella descalificación sufrida en los Juegos de Helsinki le trajo problemas de popularidad que luego, a fuerza de victorias, fue rehaciendo.

Pasada la medianoche en Noruega por la diferencia horaria, el país se paralizó ante la posibilidad -aunque remota- de que su boxeador batiera a Floyd.

NO CAYÒ UNA, ni dos, ni tres veces Patterson, sino que se fue al suelo en siete oportunidades, en menos de nueve minutos, hasta que finalmente, Ruby Goldstein proclamó el triunfo del sueco: ¡Knock out en el tercer asalto y nuevo campeón del mundo!

Mientras en Noruega la gente empezaba a prender las luces y festejar, los periodistas preparaban sus titulares. No era “Ganó Johansson” sino algo más directo: “Patterson perdió por nocaut”.

Para Cus D’Amato fue una tragedia como entrenador y manager. Vivía al borde de la paranoia, temía que la mafia lo matara y bien sabía que quien pudiese manejar al campeón mundial de los pesados, podía manejar el boxeo. Y un ilustre desconocido en los Estados Unidos venía a arrebatarle “su” corona.

PATTERSON sufrió mucho con esas y otras derrotas. Introvertido, de muy pocas palabras, con un pasado de delincuente juvenil, le confesó con los años a Gay Talese -maestro de periodistas- que llegaba a utilizar una barba postiza para salir a la calle, incapaz de asumir sus derrotas.

Por supuesto, hubo revancha. Fue en el Polo Grounds de Nueva York, el 20 de junio del año siguiente, 1960. Se dijo que Ingo -tal vez envalentonado por la súbita popularidad y la gran victoria- descuidó sus entrenamientos. Lo cierto del caso es que Patterson lo noqueó en 5 asaltos electrizantes, para convertirse en el primer peso pesado de la historia en recuperar la corona del mundo. Fue el debut en peleas de campeonato mundial de otro legendario del referato, Art Mercante.

Con 'las cosas en su lugar', era lógico pensar en una tercera edición.

Y ASI FUE, esta vez en Miami y prácticamente un año después de aquella revancha: 13 de marzo, 1961.

La tercera edición fue también muy publicitada. ¿El sueco había ganado la primera de casualidad? ¿Aguantaría Floyd las pesadas manos del ahora retador? Para condimentar aún más el clima de la pelea, a Johansson se le ocurrió ir al famoso legendario de la Quinta Avenida y hacer sesiones de guantes con un joven Cassius Marcellus Clay, que venía de consagrarse campeón olímpico en Roma, 1960.

“¿De dónde lo sacaron a este? No, no lo quiero, es imposible cazarlo, se mueve demasiado en el ring”, dijo Johansson y de esa manera se terminaron los entrenamientos entre ambos.

En la tercera pelea no faltaron emociones. Primero cayó Floyd, en el asalto inicial, y luego el ritmo de pelea comenzó a hacer sus efectos. Fue al sueco a quien más le costó el esfuerzo y cuando llegaron al sexto, Patterson definió la pelea por nocaut.

Fin de la rivalidad. Patterson 2-1, sin discusiones.

CUS D’AMATO conocía las limitaciones de su pupilo, así que procuró como pudo evitar a Sonny Liston, que venía noqueando a todos sus adversarios. Sin embargo, un hecho casi fortuito provocó esa pelea. Patterson fue invitado a la Casa Blanca y recibido por John Fitzgerald Kennedy. Tras algunas palabras y comentarios formales, el presidente le preguntó lo que cualquier aficionado al boxeo hubiera hecho:

-¿Y, campeón, cuando le vas a dar la chance a Sonny Liston? Sería una gran pelea...

Patterson le dijo que, sí que pronto iba a aceptar el reto.

Años más tarde, dijo:

-¿Cómo podía yo fallarle al presidente de los Estados Unidos?

El 25 de septiembre de 1962, en Chicago, Liston empleó 2 minutos 6 segundos en despachar a Patterson y obtener la corona mundial. En la revancha -22 de julio del año siguiente, Las Vegas- el ahora campeón necesitó un poco más, apenas 4 segundos. A los 2 minutos y 10 segundos, Floyd estaba vencido por nocaut.

JOHANSSON se convirtió en un héroe nacional, porque fue el primer sueco que obtener una gran victoria mundial. De hecho, no solamente hizo varias películas en su país, sino que filmó junto a Alan Ladd y Sidney Poitier en Hollywood (“Los invictos”, 1960). Hizo su última pelea en 1963, despidiéndose con una victoria sobre Brian London en Estocolmo. Tenía 31 años. Lanzó su propio emprendimiento: una cerveza denominada, como no podía ser de otra manera, “El Martillo de Thor”. Se retiró con 26 peleas ganadas (17 por nocaut) y solamente 2 perdidas, ante Floyd se entiende. Con el tiempo, en 1982, el Comité Olímpico le otorgó la medalla plateada que le hubiera correspondido en los Juegos de Helsinki.

Se radicó en Miami y se encontraron muchas veces con Patterson, que llegó a ser presidente de la Comisión Atlética de Nueva York. Patterson se retiró en 1972, año en que venció a Oscar Ringo Bonavena. Tras perder con Muhammad Ali en el Madison, colgó los guantes: 55 victorias, 40 por nocaut, 8 derrotas, un empate.

Su técnico, Cus D`Amato, siguió soñando con tener un campeón mundial de peso pesado hasta que finalmente encontró a un joven llamado Mike Gerald Tyson.

Sin embargo no pudo ver hecho su sueño realidad, ya que murió en 1985, antes de que Mike llegara a ser el campeón más joven de los pesados, con 20 años, 4 meses y 22 días en 1986...

AMBOS sufrieron de Alzheimer. Patterson falleció en 2006, a los 71 años. Ingo tenía 76 cuando la noche del 31 de enero de 2009 se fue a dormir, tras haber cenado con su hija María. “No se acordaba mucho de sus peleas y yo se las contaba, como un cuento, antes de dormir”, dijo ella.

Ingo no se despertó y seguramente su último sueño fue aquella noche en el Yankee Stadium, cuando fue campeón mundial.

Fueron rivales, pero supieron ser amigos: dos nobles guerreros que quedaron en la historia.