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¿Quién se apunta para despegar en la segunda mitad de la temporada?

Los Gigantes de New York son los nuevos Cafés de Cleveland, pero los Cafés de Cleveland siguen siendo ellos mismos, sólo que ahora tienen compañía. El despido de Hue Jackson y el de Todd Haley no debió haber sido sorpresa, por lo menos para los cuatros lectores que siguen fielmente estas columnas. Esto es lo que escribí en julio, poco antes del inicio de la pretemporada respecto a la situación en Cleveland:

"Creo que el argumento queda establecido de como el entorno de un quarterback joven es fundamental en su desarrollo.

"¿Cuál es la situación de Mayfield? Hue Jackson tuvo fama de ser influencia positiva en mariscales de campo con Carson Palmer, Andy Dalton y hasta con Jason Campbell, quien tuvo momentos buenos en Oakland. El problema de Cleveland será Todd Haley, el coordinador ofensivo. Ken Zampese será el coach de quarterbacks y tiene buen historial. Tendrá que ser el mediador entre Mayfield y Haley.

"Esta será una situación sumamente volátil. Haley, como muchos recordarán, tuvo discusiones acaloradas con dos de los quarterbacks más tranquilos y profesionales de los últimos tiempos, Tony Romo en Dallas y Kurt Warner en Arizona. Tuvo a Matt Cassel en Kansas City, quien tuvo una temporada de Pro Bowl en 2010, pero que poco después vio bajar drásticamente su rendimiento. Haley fue despedido de Pittsburgh a pesar de tener ofensivas de alto calibre año tras año. Nunca tuvo una buena relación con Ben Roethlisberger. Ahora estará a cargo del ataque de Cleveland y de desarrollar a Mayfield, quien tampoco es una perita en dulce.

"Mayfield salió de Texas Tech después de su año freshman, porque tuvo diferencias con Kliff Kingsbury, el entrenador en jefe. Su temperamento y falta de madurez han sido plenamente documentados, a pesar de haber pasado cinco años en el colegial. Ahora se espera que sea el mesías de una franquicia que lleva décadas de mediocridad, con un coordinador ofensivo acerbo y con poca paciencia. Habiendo visto jugar a Mayfield por años, dudo que tenga la capacidad de Goff o de Wentz.

"En Texas Tech, con talento mediocre, sufrió una lesión que le costó varios juegos debido a su manera de jugar. Contra defensivas más sofisticadas, como fueron la de Clemson en el 2015, Houston en el 2016, Iowa State y Texas en el 2017, no dio buenos resultados. En la NFL verá defensivas sofisticadas semana tras semana. No tendrá el apoyo moral de su coordinador ofensivo ni tampoco una línea ofensiva de primer nivel. Es probable que Jackson no llegue a una tercera temporada y que John Dorsey traiga a un entrenador en jefe que pueda desarrollar a Mayfield, pero en 2018, no será la respuesta".

La situación reventó y tanto Jackson como Haley fueron despedidos. John Dorsey debe, o debería, tener la autoridad de tomar las decisiones que conciernen la estructura de fútbol americano del equipo. Jimmy Haslam, el dueño, debe enfocarse en el aspecto administrativo, financiero y de mercadotecnia de la franquicia. John Sutcliffe anunció hace unas semanas que Lincoln Riley, el actual entrenador en jefe de la Universidad de Oklahoma, era candidato para reemplazar a Jason Garrett en Dallas. Ahora, con la vacante en Cleveland, suben los bonos y las opciones de Riley. Fue el mentor de Mayfield y la razón principal de que haya ganado el Trofeo Heisman.

Como era de esperarse, Riley anunció enfáticamente que estaba feliz en OU. Suena similar a las palabras de Nick Saban desmintiendo la posibilidad de ir a Alabama cuando todavía era head coach de Miami. Lincoln con Cleveland tiene sentido. El dinero no será problema. Riley percibe 5 millones de dólares en Oklahoma. Podría duplicar su salario, tener a un quarterback con mucho talento, carismático y ganador, y el reto de que su sistema pueda tener éxito en la NFL. Riley tiene un ego gigantesco, y es por eso que aceptará el reto, con Cleveland o con Dallas.

Admito que en agosto, cuando di mi lista de los mejores equipos de la NFC, subestimé a Sean McVay. A través de los años jugando y siguiendo a la NFL, he visto muchos equipos que pasan de ser sotaneros a ganar su división. La mayoría, sufren la siguiente temporada por dos factores: 1) el calendario es mucho más difícil; y 2) no es lo mismo jugar con expectativas altas, que cuando nadie espera buenos resultados. Jacksonville es un ejemplo.

McVay ha sabido enfocar a su equipo y ha encontrado la manera de ganar partidos apretados. Vencieron por 2 puntos a Seattle en la Semana 5, 3 puntos a Denver en la 6, y por 2 a Green Bay, aunque este marcador pudo haber sido más abultado si Todd Gurley decide anotar al final. Nos preguntamos qué hubiera pasado si Ty Montgomery no hace su berrinche y acata las instrucciones de arrodillarse en el kickoff cerca del final. Aaron Rodgers se quedó con las ganas de montar una serie ofensiva ganadora en un partido en donde movió el balón frente a una defensiva dura de Los Angeles. Ganar partidos apretados contra rivales buena señal. Los tres siguientes partidos para los Carneros son de alto riesgo: en New Orleans, en casa contra Seattle y en la Ciudad de México contra Kansas City.

Mis cuatro lectores también recordarán que mis dos finalistas para la Final de Conferencia de la NFC fueron Atlanta y New Orleans. Opté por Atlanta por su gran defensiva, la cual ha sido diezmada por lesiones y ya no está a nivel de campeonato.

Los Santos fueron a Minnesota y sin mucho problema dominaron a los Vikingos en la revancha del “Milagro de Minneapolis”. El desempeño de la ofensiva era de esperarse. Lo que me llamó la atención fue la manera como jugó la defensiva. Vimos más en el emparrillado a Marcus Davenport, un joven con poca experiencia en el colegial, pero que tiene un potencial para convertirse en un caza-cabezas al nivel de Von Miller y Khalil Mack. Lo han dosificado hasta el momento, pero tal como lo hizo Sean Payton con Alvin Kamara del lado ofensivo en 2017, le están empezando a dar más jugadas. Contra los Vikingos tuvo dos capturas, dos tackleadas detrás de la línea de golpeo y dos golpes al quarterback.

Seattle también le dio pelea a LA y son un equipo que no hay que perder de vista. Mi coach del año a la mitad de la temporada es, por mucho, Pete Carroll. Esta era una franquicia en transición. Despidió a sus dos coordinadores y al entrenador de línea ofensiva durante el receso de temporada. Earl Thomas fue una tremenda distracción y pudo resquebrajar la unidad de los jugadores, incluyendo su gesto poca amigable cuando salió lesionado en el carrito de las desgracias.

Han vuelto a la filosofía que los vio dominar la NFL en 2013 y 2014: buena defensiva y ataque terrestre con poder. No tienen una gran defensiva como en esos años ni a una bestia acarreando el balón, pero las versiones actuales no son de mal nivel. La línea ofensiva, el punto débil de los últimos tres años, se ha convertido en una unidad que está empezando a controlar los partidos. Tienen tres derrotas: en Denver, en Chicago y en casa contra Los Angeles. Perdieron por un total de 12 puntos. El equipo se podría haber desmoronado con dos derrotas cerradas en sus dos primeros partidos, pero reaccionaron. Será difícil que peleen el liderato de su división, pero podrían figurar como candidatos a un puesto de comodín.

Dos equipos que empezaron con problemas, pero que parecen haber enderezado su rumbo son Houston y Pittsburgh. Houston abrió la temporada con tres derrotas consecutivas, pero llegan a la mitad de su temporada con cinco victorias seguidas gracias a una defensiva que ha sido abrumadora a pesar de múltiples lesiones en la defensiva secundaria. J.J. Watt y Jadeveon Clowney están, por fin, jugando juntos habiendo superado múltiples lesiones. Romeo Crennel ha sabido preparar a sus jugadores para contrarrestar las lesiones que han sufrido. Poco a poco, Deshaun Watson ha subido de nivel, aunque todavía recibe mucho castigo detrás de una línea ofensiva mediocre. La lesión de Will Fuller pesará bastante en el cierre de temporada ya que tendrán que modificar su esquema ofensivo. Hoy hicieron un canje por Demaryius Thomas que ayuda, pero que no les da la misma profundidad que tenían con Fuller.

Pittsburgh tiene racha de tres victorias contra Atlanta, Cincinnati y Cleveland. La defensiva, que ha sido el talón de Aquiles, ha jugado mejor. En otro juego crucial este fin de semana, buscarán la revancha contra Baltimore, el cual los dominó en Heinz Field. Todavía falta mucho camino por recorrer, pero este partido tiene connotaciones de eliminación. El ganador tendrá una ventaja decisiva en la división. Las consecuencias de una derrota son devastadores para cada equipo. Baltimore quedaría a uno y medio juegos atrás llegando a su semana de descanso, con el riesgo de rezagarse a dos y medio, y Pittsburgh tendría dos derrotas ante su más acérrimo rival de división.

Finalmente, Washington, calladito, calladito, pero es líder de su división, uno y medio juegos delante de Philadelphia. Las Águilas tuvieron una victoria importante en Londres contra los Jaguares. Washington despachó sin mucho problema a los alicaídos Gigantes. Reciben a Atlanta en lo que es un juego que representa la oportunidad de ampliar la ventaja dos partidos ya que Philadelphia descansa. Esta semana se define si hay que tomar a Washington en serio, o si sólo fueron llamarada de petate.

Sin más, ¡rumbo a Atlanta!